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"El rey de cepas" que Argentina busca conquistar

El mundo celebra el día internacional del varietal líder a nivel global, segundo con mayor participación entre los gustos de los argentinos y en las exportaciones de vino del país.

En el mundo ya hace tiempo que el Cabernet Sauvignon, hijo de la cruza de Cabernet Franc y Sauvignon Blanc, es reconocido como “el rey de cepas y a diferencia de su padre, que es más honesto o “franco”, el Cabernet Sauvignon es, según los especialistas, difícil de domar; de allí su nombre “salvaje”.

Al mismo tiempo, sin embargo, crece y fructifica en prácticamente todos los climas y es la uva tinta más implantada a nivel mundial. A nivel local, su importancia y potencial ha estado opacado durante las últimas décadas por nuestra tan distintivo Malbec, pero hitos recientes y el creciente interés de las bodegas locales, promete un gran futuro para este vino.

La nobleza de este varietal y su popularidad se deben muy probablemente, desde su surgimiento en el siglo XVII en la zona de Burdeos, Francia, a hoy, a su gran capacidad de adaptación a diversos climas y terruños, a su facilidad de cultivo y a que las bayas de sus uvas tienen la piel gruesa, capaz de resistir la descomposiciónón y las heladas. En nuestro país esa capacidad camaleónica se ve reflejada en la presencia de cultivos dentro de provincias tan distintas como Chubut, Buenos Aires, Mendoza y Salta.

Una de cada diez

Una de cada diez botellas de vino que se consumen en Argentina y una de cada diez que se exportan son Cabernet Sauvignon. En el mercado interno, los argentinos consumieron en el 2018 cerca de 25 millones de litros de este varietal, el equivalente a un poco más de medio litro por persona en el año. Por otro lado, en los últimos años, las etiquetas de Cabernet Sauvignon argentinas exportadas se dirigieron principalmente a Estados Unidos (28,6%), Brasil (14,6%), Canadá (13,3%), México (4,9%) y Japón (3,3%), aunque desde 2016 a la fecha se han comerciado a más de una centena de países, vendiendo cerca de 17 millones de litros por año.

Rodolfo “Opi” Sadler, winemaker de Mascota Vineyards y creador de La Mascota Cabernet Sauvignon 2016, que hace un año fue distinguido como el Mejor Tinto del mundo en el concurso Vinalies Internationales, elegido entre 3.500 vinos de más de 40 países destaca que “el premio que recibí significa la concreción definitiva de una deuda pendiente para el vino argentino. Mi deseo es que el Cabernet local pueda equipararse a nuestros Malbecs. Las nuevas tecnologías han ido transformando las técnicas de maceración y hoy los Cabernet son más amables y elegantes.

Los consumidores en general no quieren más vinos densos ni pesados y justamente creo que por su estructura aterciopelada es que al Cabernet de La Mascota le otorgaron semejante distinción. Sin dudas, todo esto colabora para que el mundo descubra el Cabernet Sauvignon argentino”. Para el experto, aunque en la Argentina los esfuerzos se concentran en presentar Malbec distintivos, “fuera del país cualquier bodega que quiera posicionarse en lo más alto de la escena internacional debe contar con un buen Cabernet Sauvignon”. Esto es así ya que, en palabras de “Opi”, “este es un cepaje con mucha repercusión, versátil y muy vendible, que no hay que explicarle a nadie que es”.

Trapiche, que cuenta con el reconocido Daniel Pi como winemaker, es otra bodega argentina que busca desarrollar el Cabernet tanto en el mercado local como global. La misma acaba de lanzar Trapiche Perfiles, una línea que busca resaltar las particularidades que cada perfil de suelo le da los vinos. El Trapiche Perfiles Grava es una muestra perfecta de la versatilidad del Cabernet Sauvignon. Este se distingue por las particularidades de su procedencia: un suelo arenoso con un 75% de canto rodado. El resultado es un vino muy suave, con un toque ligeramente dulce hasta el final.

Del mismo modo se expresan otros Cabernet, como el Blend de Extremos de El Esteco, un vino que según Alejandro Pepa, winemaker de la bodega de los Valles Calchaquíes, encuentra su propio diferencial respecto a su región de origen. Esta etiqueta combina dos regiones inhóspitas: nace a partir de la mezcla entre uvas provenientes de fincas en Cafayate, Salta, a 1700 metros sobre el nivel del mar, y Chañar Punco, Catamarca, a 2000 metros sobre el nivel de mar.

Dentro del territorio nacional, la producción de esta uva ocupa un 12,8% de las hectáreas de variedades tintas implantadas y un 7,3% de la superficie total implantada -15.500 ha-, siendo Mendoza (76,23%), San Juan (10,09%) y La Rioja (5,05%) las principales provincias productoras, según el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Según la Organización Mundial de la Vid y el Vino, en el mundo hay más de 341 mil hectáreas de Cabernet, siendo la cepa más plantada.

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