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El siglo XXI sigue siendo el siglo del liderazgo chino

Este el siglo del gran avance de las antiguas naciones asiáticas, que año a año vienen registrando importantes incrementos en su producción de bienes y servicios, bien por encima de los avances de los tradicionales países desarrollados, como por ejemplo de los agrupados en el G-7 (Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Japón, Italia y Canadá). Hacia el año 1990 el PBI generado por estas naciones del G-7 representaba nada menos que la mitad del PBI mundial, mientras que las naciones asiáticas emergentes, lideradas por China, apenas aportaban el 12 por ciento.

Pero las cosas hoy son muy distintas, ya que la importancia del G-7 se redujo al 30 por ciento, hoy debajo de la importancia productiva de las naciones asiáticas emergentes, que pasaron de apenas 12 por ciento del total mundial a nada menos que la tercera parte de este total.

El factor decisivo de este avance, que involucra también a naciones como India, Corea e Indonesia, es el sostenido crecimiento de la economía china bien por encima, por ejemplo de la tradicional primer economía mundial (Estados Unidos). En 1990 el PBI de los Estados Unidos, que entonces representaba el 22 por ciento del PBI mundial era nada menos que cinco veces mayor al chino. Hoy, según las estimaciones del FMI utilizando los dólares de equivalente poder adquisitivo (PPP), nos dicen que el China es ya la primer economía mundial, con 19 por ciento del PBI total de las 194 naciones.

Esto naturalmente se refleja en el achicamiento de la ventaja del PBI por habitante de Estados Unidos comparado con el de China, en 1990 este PBI por habitante era en Estados Unidos nada menos que 24 veces mayor al chino, hoy es apenas equivalente a 3,5 veces. O sea que aun el nivel de vida de un norteamericano sigue siendo muy superior al nivel de vida promedio de los chinos, pero las diferencias se vienen achicando año a año porque, según el FMI, la economía china seguirá creciendo a por lo menos el doble que la de Estados Unidos.

La pregunta que el lector se esta formulando probablemente sea: ¿por qué China hace ya más de un cuarto de siglo que año a año crece más que Estados Unidos? La respuesta es señalar que el nivel de inversiones y ahorro chino vienen siendo en las últimas décadas más del doble que el de Estados Unidos y lo seguirán siendo por los próximos años. El ahorro chino es hoy equivalente al 44 por ciento del PBI, mientras que en Estados Unidos apenas llega al 19 por ciento. Es importante destacar la gran diferencia existente en la política fiscal en estos dos países, mientras los ingresos fiscales superan en China al gasto público en 3 por ciento del PBI, en Estados Unidos esta misma relación equivale a 3 puntos negativos, es decir existe una significativa diferencia de 6 puntos del PBI entre ambas naciones.

El nivel del ahorro en China es de lo más altos del mundo, tengamos en cuenta que el promedio mundial de ahorro es del 20 por ciento. Estos altos ahorros chinos permitieron financiar muy altos niveles de inversiones productivas. Claro que si los ahorros son altos los consumos tenderán a ser bajos, el consumo privado en China representa apenas el 38 por ciento del PBI, mientras el promedio mundial asciende al 60 por ciento. El PBI por habitante es en China equivalente al de Brasil, mientras que el consumo por habitante en China es apenas la mitad del que se registra en Brasil. Pero entonces la pregunta pasa a ser ahora: ¿por qué el consumo de las personas es en China tan bajo y el ahorro tan alto? Desde hace años China viene ahorrando el doble que Estados Unidos, en proporción al PBI. Hay dos factores que, según diversos estudios recientes, intentan contestar este interrogante, basados en importantes evidencias:

1- El rápido y sostenido crecimiento chino disminuyo radicalmente la pobreza, pero aumento significativamente la desigualdad en la distribución del ingreso. El 10 por ciento de la población con mayores ingresos captaba a fines de la década del setenta (antes de las reformas de Deng) el 27 por ciento de los ingresos totales, mientras que ahora capta nada menos que 41 por ciento. Lo contrario ocurrió con los niveles inferiores de ingreso que han retrocedido en su captación de la renta total, a pesar que salieron de la pobreza por la gran expansión productiva y de los ingresos totales. Como los ricos ahorran más que los pobres este tipo de crecimiento económico con “más desigualdad” aumento sensiblemente el ahorro total. El objetivo central de la política china fue disminuir drásticamente la pobreza y lo logró de una manera firme y sostenida, pero el paso de una economía ineficiente centralmente planificada a una economía con creciente importancia del sector privado significó una aceleración del crecimiento económico, pero también un aumento en la desigualdad distributiva.

2- La segunda explicación tiene que ver con el estricto control de la natalidad y la implementación forzosa de la ley de “un solo hijo por familia” impuesta en 1980. Con menos niños aumenta la relación entre la población activa (15-64 años) y la población dependiente (menos de 15 años de edad). Esto fue muy importante, porque tradicionalmente en China los hijos jugaban un papel importante en sostener financieramente a sus padres ancianos, porque las prestaciones jubilatorias a los ancianos eran escasas y, además, declinantes en las últimas décadas. Esto explica el comportamiento precautorio de las familias, ya que al reducirse la cantidad de hijos los padres tuvieron que dedicar sus mayores ingresos al ahorro, porque quedaron atrás los años de más de tres hijos dando paso a una nueva realidad con solamente uno.

Con estos altos niveles de inversión y ahorro no existirán grandes obstáculos en China si encaran futuros esfuerzos por incrementar las prestaciones sociales, y por mayores recursos asignados a educación y la salud, es decir por fortalecer la igualdad de oportunidades. Cuando la economía crece es más fácil encarar una distribución del ingreso menos regresiva.

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