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El socialista que se alzó con el premio a su obstinación

Lisboa - Siempre jovial, el primer ministro de Portugal. António Costa, es un hábil estratega que supo conciliar el rígido credo presupuestario europeo con la unidad de la izquierda.

De origen indio, este abogado de 58 años, pelo blanco y lentes delgados, es uno de los pocos líderes socialistas europeos que tiene el viento a su favor. Sin embargo, Costa llegó al poder en 2015 después de una elección que había perdido.

Al sellar un pacto sin precedentes en 40 años de democracia con la izquierda antiliberal, lo que le valió fuertes críticas de la derecha hasta entonces gobernante, el exalcalde de Lisboa formó un Gobierno socialista minoritario respaldado por una mayoría parlamentaria menos frágil de lo previsto. La mezcla dio resultado y este aficionado de la cocina, el cine y el fado llegó al fin de su mandato de cuatro años con enorme popularidad.

Aprovechó la recuperación económica para eliminar las medidas de austeridad implementadas por la derecha a cambio del rescate otorgado en 2011, y continuó limpiando las cuentas públicas para ajustarlas a las normas presupuestarias europeas (ver pág. 16).

“Antonio Costa es un excelente negociador, una persona muy pragmática y un político nato que ha sido activista del Partido Socialista desde su adolescencia”, dice Marina Costa Lobo, analista de la Universidad de Lisboa.

El presidente conservador portugués Marcelo Rebelo de Sousa, su antiguo profesor de la Facultad de Derecho en Lisboa, se burló una vez de su “optimismo crónico y un poco molesto”. Costa, por su parte, reivindicó su “optimismo militante”.

De apariencia afable y jovial, aunque descrito por sus detractores como manipulador y maquiavélico, Costa tuvo “la claridad de comprender que podía unir a la izquierda sin hacer demasiadas concesiones”, explica el politólogo Antonio Costa Pinto.

Perseverante -cuando no directamente obstinado-, este aficionado del club de fútbol Benfica, casado con una maestra y padre de dos hijos, construyó su carrera con la misma paciencia que muestra en los rompecabezas, su pasatiempo favorito.

Nacido el 17 de julio de 1961 en Lisboa, Costa creció en los círculos intelectuales frecuentados por sus padres, la periodista Maria Antónia Palla, socialista, y el escritor comunista Orlando da Costa, descendiente de una gran familia de Goa, exárea de influencia de Portugal en India.

Su medio hermano Ricardo Costa, siete años menor, es un periodista influyente en Portugal.

A los 14 años de edad, “Babush” (“niño” en konkani, el idioma de Goa) se involucró en la Juventud Socialista. De esos años, afirma haber sufrido más por el divorcio de sus padres que por el color de su piel. Luego de graduarse en Derecho y Ciencias Políticas, se convirtió en abogado en 1988.

En 1995, a los 34 años, fue nombrado secretario de Estado para Asuntos Parlamentarios, un puesto clave en el gobierno minoritario de Antonio Guterres, antes de convertirse en ministro de Justicia en 1999.

Después de un breve período en el Parlamento Europeo, regresó a su país en 2005 como ministro del Interior, pero dejó el gobierno después de dos años para disputar la alcaldía de Lisboa, donde dio sus primeros pasos al frente de una unión de la izquierda y consolidó su popularidad.

Esa etapa le permitió también distanciarse del ex primer ministro José Sócrates, apartado del poder en 2011 y luego procesado por corrupción en noviembre de 2014, año en el que Costa llegó a la cima del Partido Socialista.

Agencia AFP

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