Negocios

El sueño, un nuevo negocio

Como consecuencia del vertiginoso ritmo de vida cada vez hay más personas que duermen mal. Crecen los pacientes y con ellos los especialistas, los libros y hasta los cursos para ayudar a dormir bien.

Hoy el 40% de los argentinos duerme mal o tiene alguna patología relacionada con el sueño. Si bien muchos parecen no darle importancia al buen descanso, cada vez hay más conciencia sobre el beneficio de descansar entre 7 u 8 horas diarias. Pero claro que como todo, el sueño también se convirtió en un negocio más que atractivo.

Desde libros, institutos especializados y hasta técnicas que parecen mágicas se convirtieron hoy en un verdadero clásico. Padres con niños que no logran dormir de corrido, mujeres y hombres que no concilian el sueño como consecuencia del estrés diario. Lo cierto es que cada vez hay más pacientes que necesitan resolver su dificultad con el descanso.

“Si bien el sueño, la alimentación y el actividad física son los 3 pilares fundamentales para una buena salud, hoy se considera al sueño como la base sobre la cual descansan las otras dos. Durante el mismo ocurren mecanismos reparativos sin los cuales el organismo entra en estado de supervivencia y mal funcionamiento. Lograr una buena calidad y cantidad de sueño es más importante que muchos otros cuidados a los cuales les destinamos tiempo y atención”, explicó Pablo Ferrero, especialista en sueño y director del Instituto Ferrero de Neurología y Sueño.

Si bien las problemáticas en torno al sueño no son una novedad, se agravaron en los últimos años como consecuencia del ritmo de vida y el estrés con el que los argentinos conviven. “El sueño es algo que se estudia hace muchos años, no en el sentido como lo entendemos hoy que es el trastorno del insomnio, sino como un fenómeno que ya desde el siglo XVII se le empezó a dar relevancia con respecto a saber qué cosas pueden ayudar a dormir mejor”, agregó por su parte Pablo López, especialista del departamento de psicoterapia cognitiva de Ineco.

Horas de sueño

Según los especialistas lo ideal es dormir entre siete y nueve horas diarias. “El sueño es un proceso de recuperación tanto mental como físico. Es el momento sobre todo a nivel cognitivo en donde se consolidan los aprendizajes y la memoria y tiene un rol importante en el crecimiento y la madurez en niños pequeños”, explica López. El buen funcionamiento permiten que las funciones cognitivas trabajen de manera adecuada: “que podamos concentrarnos bien, que podamos prestar atención, que nuestro ánimo este regulado. Un mal dormir se asocia a problemas de mayor irritabilidad, mayor ansiedad, dificultades para llevar a cabo las actividades diarias, fatiga, etc”, agrega el especialista.

Lo cierto es que son muchos los que subestiman el buen descanso. “Recordemos que en los últimos, supongamos 100 años, la cantidad de horas se ha disminuido casi un 20% a 25%. Si también consideramos la peor calidad de sueno ligada a la obesidad (apneas) y otros factores como la tecnología, nos encontramos con la realidad actual: interacción mutua con enfermedades tempranas como el Alzheimer, Hipertensión Arterial, Diabetes del Adulto, Cáncer y otras”, sostiene Ferrero.

Pero gracias a la evolución de la medicina, hoy las personas están más atentan a factores antes menospreciados. “Hoy la medicina nos ofrece una mejor calidad de vida partiendo de un correcto entendimiento de los factores que la afectan desde la raíz. La Medicina del Sueño hoy en día nos explica y nos ofrece beneficios claros e importantes con solo mejorar la calidad de nuestro sueño”, indica Ferrero.

Negocio

Pero, la pregunta surge sola: ¿el sueño se convirtió en un nuevo negocio?. “No sé si llamarlo negocio, eso es en la medida en que algunos actores puedan llegar a promover soluciones mágicas para los problemas del sueño, como por ejemplo la meditación. Se pueden despertar ciertos intereses económicos. Hay que entender que no hay soluciones rápidas y mágicas”, explicó el especialista López.

Desde libros, cursos y hasta especialistas son hoy una monda para hacer dormir a los más chicos. Es común que con la llegada de un bebé los padres sean derivados a un especialista del sueño. “Hay muchos cambios que surgirán de la llegada de un niño, muchos de ellos impredecibles. El acompañamiento de un profesional será clave para minimizar el impacto sobre la calidad de sueño de la familia. Principalmente es bueno explicarles que los niños requieren de una buena calidad y cantidad de sueño, esto dependerá siempre del orden y constancia de los padres”, agrega Ferrero.

“No hay un gran secreto sino que hay que respetar los ritmos biológicos, esto es algo que se estudia no solo en el sueño sino en la regulación de los tiempos biológicos como impactan en el ánimo, con ciertas cuestiones del metabolismo de los alimentos. Hay varias cuestiones que tiene que ver con la sencilla función de respetar los ritmos biológicos. Cuando un niño nace es un desafío para los padres adaptar sus propios ritmos a los ritmos de esta nueva persona”, sostiene López.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el mal dormir como una epidémica en los países industrializados, y claramente despertó la oportunidad de las empresas para satisfacer un mercado "dormido".

Pero, por otro lado, es hoy por hoy considerado una de las inversiones con mayor retorno tanto en salud como económica y rendimiento físico mental. En este contexto, es beneficioso para todas las partes. “Las empresas de cualquier tamaño se ven muy afectadas al no contemplar el sueño como una de las variables más influyentes en sus indicadores. Incluso afecta a los deportistas y por ende a los clubes”, concluye Ferrero al admitir que hoy el sueño también es un negocio.

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