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El tango final y la escena más tabú

La escena de la violación anal de Marlon Brando a María Schneider en “Último tango en París” (1972) representó uno de los mayores tabúes del cine en la segunda mitad del siglo pasado. Tanto lo fue que muchas veces opacó y hasta impidió una mirada ecuánime sobre este drama fundamental de la pantalla moderna. “Último tango...”, considerado por la crítica Pauline Kael como el film más revolucionario del siglo XX, es una obra que expresó, como pocas, la soledad radical de un hombre maduro, frustrado, que encuentra en el sexo desprovisto de amor su única forma de escapatoria existencial, la única alternativa al suicidio.

Prohibida y anatemizada en muchos países (aunque la escena en cuestión, por sus ángulos de cámara, no muestre nada que no sean los rostros de los protagonistas), en nuestro país fue autorizada, durante el breve Gobierno de Héctor Cámpora, por el entonces interventor del Ente de Calificación, Octavio Getino. Se estrenó en junio de 1973 en el Cinema Uno (excine Suipacha y futura Sala Tita Merello, ya desaparecida), y permeneció en cartel apenas 13 días, pese a que las entradas se agotaban en todas las funciones. Un espectador, abogado católico, la denunció penalmente, y el juez hizo lugar a su denuncia. El film fue nuevamente prohibido y, tiempo después, el propio Getino procesado por la autorización.

Durante años se pensó que esa escena era fingida hasta que el propio Bertolucci sorprendió al mundo al confesar, en una entrevista a la televisión francesa, que la violación había sido real, porque “necesitaba que María reflejara en su rostro una humillación real, no actuada. Nunca me lo perdonó”. Cuando se le preguntó, en aquella entrevista, si estaba arrependido, respondió: “Me siento culpable, pero no arrepentido”.M. Z.

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