El tenis junto a la familia, una elección deseada a pesar de lo económico

Los tenistas suelen tener una dualidad contradictoria en su carrera. Durante gran parte del año viajan por paradisíacos lugares del mundo, pero a la vez invierten su tiempo en soledad, lejos de sus seres queridos y de sus hogares. Unos pocos tienen la particularidad de trasladarse junto a sus familias y disfrutar con ellos los momentos libres. Tal es el caso de Horacio Zeballos y Máximo González, finalistas del Argentina Open.

Desde hace un tiempo, ambos decidieron volcarse al dobles en detrimento del singles para disputar una modalidad “más tranquila”, tal como la describieron a ámbito.com. Sin tanta exigencia física, con partidos más cortos y menos enfrentamientos en la semana, a los 33 y 35 años, respectivamente, eso les permite disfrutar el tenis de otra manera.

“Viajo con ellos porque quiero disfrutarlos, los nenes son chiquitos, el tiempo se pasa muy rápido y no me los quiero perder”, explicó Zeballos, que ya tiene dos hijos.

“Machi” está próximo a cumplir 36 años y, según reflejó, nunca pensó estar activo a esta edad, pero la paternidad le hizo cambiar su visión: “Hace varios años ya que viajo con mi mujer. Hace siete meses que tenemos a India y poder viajar con ella es lo más lindo que me pasó, sino, en cada gira, es un mes o mes y medio sin verla, cuando vuelvo es otra beba”.

“A mi edad, las prioridades son otras, más allá que el tenis es una, la familia es la máxima. El dobles es un poco más tranquilo y podemos estar juntos, y si no lo pudiera hacer, no sé si pudiera estar activo todavía”, amplió el tandilense.

Existe una complicación no menor a la hora de armar las giras. Los premios económicos de los torneos en duplas son sensiblemente más bajos que en singles, un 20%, de acuerdo a lo dicho por Zeballos.

“Sale una moneda más, pero quiero disfrutar. Es como una inversión, no un gasto, quiero estar bien en las giras que son muy largas”, indicó el número 22 del ranking de dobles, el mejor argentino de la especialidad. Además, su prioridad es “la satisfacción de que estén conmigo en todos lados”.

En la gira que desembocó al Australian Open, González subió un particular video a sus redes sociales: precalentó para un partido con su hija en brazos. “Mi mujer estaba con la beba y le dije que me la preste, como si fuese una medicine ball, e hice esos movimientos con ella. Ella se reía y yo feliz. Nunca me imaginé estar a los casi 36 años viajando por el circuito, pero uno le va encontrando cosas nuevas”, recordó el 38° del ranking.

Cuando se tiene una familia, el desarraigo es lo que más cuesta, sea la profesión que sea. Por eso ambos tomaron la decisión de privilegiar la familia por encima de lo monetario y lo deportivo. “Mis hijos son chiquitos todavía, pero la nena tiene tres años y se pone un poquito peor, especialmente cuando le digo que me voy a jugar al tenis o ve la valija”, explicó el marplatense. En ese sentido, para “Machi” “viajar sin ellas se me haría muy difícil”. “Ahora tengo una gira por Brasil de 15 días, voy a ir solo, y se me hace duro pensar que no las voy a ver”, amplió.

Por distintas circunstancias de sus compañeros originales, Zeballos y González disputaron los primeros torneos de la temporada de polvo en pareja. En Córdoba fueron finalistas, y en el Argentina Open están en el último partido también. En casa, rodeados por sus afectos, la autoestima cambia. Al igual que recorrer el mundo para competir junto a las personas más queridas.

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