Finanzas

El triple desafío de la Argentina actual

El desafío de la superación de los desafíos no es si esto ocurrirá, sino cómo se hace. Existe la posibilidad de prevenir y plantear un plan de acción superador. También puede ocurrir que se intente minimizar o ignorar las cuestiones y luego se haga una corrección como reacción a haber pasado por una importante disrupción.

En estos momentos, la economía argentina está enfrentando un triple desafío. Uno de ellos está dado por las cuestiones que están fuera de su control. Esta categoría incluye los efectos de la desaceleración de la actividad y, particularmente, el comercio en importantes áreas del mundo. Tanto EEUU, China y Europa que, en su conjunto, representan bastante más de la mitad del PBI mundial y cerca de dos tercios del comercio internacional, están pasando por momentos que resultan en una reducción de sus perspectivas de crecimiento y propensión a comerciar.

En ello influyen las decisiones políticas de diversa índole y cuestiones propias de la disminución del impulso, dado por innovaciones tecnológicas aplicadas. A este punto, las señales recibidas son que las dificultades continuarán ya que en EEUU sigue una tendencia al proteccionismo en algunas áreas y que las compañías están revisando, con mayor cautela, sus planes estratégicos y de inversiones ante cambios de factores para la utilización de recursos. Paralelamente, en China hay una reorientación del modelo de crecimiento exportador y revisiones sobre la viabilidad de determinadas inversiones hechas. Europa se encuentra subsumida en cuestiones prácticas sobre formas de continuidad de la Comunidad.

Otro desafío está dado por incertidumbres propias de Argentina, afectada por un débil marco institucional. Ello significa que, ante cuestiones tales como un acto eleccionario, se genera una búsqueda de protección a un grado tal que debilita aún más una economía con problemas, ya que hay una detracción de recursos o exigencia de primas de riesgo tales para inversiones que hacen inviables una gran parte de proyectos de inversión y decisiones de consumo con sus consecuencias sobre actividad y empleo. Ello, a su vez, exacerba las consecuencias de errores cometidos y se manifiesta tanto en presiones tendientes a debitar la moneda, dificultades manifiestas de financiamiento, elevadas tasas de interés, entre otros. Recurrir a recibir dinero del FMI es un paliativo transitorio que, de por sí, ayuda a transitar el camino, pero no garantiza al solución del problema.

Por su parte, también queda pendiente el hecho de superar las limitaciones estructurales que enfrenta Argentina. Esto es, una economía que se encuentra con un límite manifestado por la disponibilidad de divisas. Ello es una estructura económica que manifiesta rigideces y lleva a un techo difícil de mover, pero también resulta que alcanza cuando hay fuertes ingresos de divisas y se contrae cuando estas están restringidas.

Tuvimos expansiones asociadas a altos precios de exportables locales y de ingresos de fondos por financiación, particularmente al sector público. Por su forma, estos aumentos de actividad eran ciclos temporarios distinguibles de tendencias más permanentes y sostenibles.

Distintas administraciones de gobierno hicieron uso alternativo de estos instrumentos. Sin embargo, parecería que, no solo es deseable disminuir la vulnerabilidad dada por la naturaleza del instrumento, sino que también su uso ha encontrado un límite. En ese sentido, tenemos por delante la agenda de cuestiones más difíciles, pero imperiosas, a resolver. Ello abarca, entre otros, desde dar dinamismo flexible a la creación y su capacidad de dar valor agregado en la economía, sostenibilidad a las cuentas fiscales en un esquema de gasto y tributación que redunde en incentivos y distribuciones de cargas y beneficios percibidos como lógicos, refuerzos institucionales que disminuyan el riesgo sistémico propio del país.

Pienso que el desafío de la superación de los desafíos no es si esto ocurrirá, sino cómo se hace. Existe la posibilidad de prevenir y plantear un plan de acción superador. También puede ocurrir que se intente minimizar o ignorar las cuestiones y luego se haga una corrección como reacción a haber pasado por una importante disrupción. Lo dilucidaremos en los próximos meses.

(*) Exsecretario de Finanzas y director de Quantum Finanzas

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