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El universo fintech en la vida cotidiana

Desde cargar la SUBE hasta conseguir una tarjeta prepaga. El mercado fintech está en el día a día de las personas. Claves para entender su alcance.

De un tiempo a este las fintech han irrumpido en nuestra vida cotidiana con el objetivo de simplificar nuestras finanzas y esta disrupción ha cambiando radicalmente la forma de acceder a los servicios financieros tanto para las empresas y como para los usuarios.

“Hay tantas fintech como posibles servicios financieros en el mercado”, explica Ignacio Carballo docente e investigador de la UCA al tiempo que aclara que este vasto mundo no se limita a la intermediación financiera.

El término fintech, viene de la unión de las palabras finanzas y tecnología, y de manera criolla podríamos decir que es la tecnología aplicada a las finanzas. Hablamos de empresas de servicios financieros que utilizan las últimas tecnologías para brindar sus productos o servicios e impactan en áreas como el crowdfunding, las plataformas de pago online y los créditos digitales, entre otros.

Los servicios que prestan las fintech y que impactan en la vida cotidiana podrían dividirse en cuatro ejes: ahorro/inversión; créditos, seguros y servicios de pagos y transferencias. Según Carballo, estos cuatro vértices no están desarrollados en la misma proporción en ningún lugar del mundo y apunta que “en Argentina lo que más está funcionando son los créditos y los pagos”.

En cuanto al ahorro, al tratarse de una institución financiera no tiene una sucursal, es probable que sus costos de operación sean reducidos y por consiguiente las comisiones sean menores. En el caso de los seguros que pueden ser de vida, para el hogar, contra robos, es la rama menos explorada a nivel local.

El mayor desarrollo está en los créditos, los pagos y las transferencias. Los créditos suelen tener una tasa de interés más elevada porque tienen como objetivo a públicos que quizás no sean atractivos para los bancos tradicionales. “Los sistemas financieros tradicionales históricamente en países emergentes han excluido a las personas”, analiza el especialista por lo que destaca que este tipo de sistemas es además inclusivo.

“Le brinda a las personas un servicio más adaptado, más cómodo y accesible”, resume. En el caso de los préstamos digitales se obtienen sin pisar un sucursal, solo basta bajar una aplicación, completar datos, enviar comprobantes de solvencia y se acredita. También se puede ingresar al mundo de las inversiones con operaciones que pueden conectarnos con mercados internacionales y diversos modelos que antes eran solo para brokers.

El segmento pagos es el más popular, a través de aplicaciones como Mercado Pago se pueden abonar impuestos, recargar la SUBE y cada vez más se está extendiendo el pago a través de código que QR que está transformando este tipo de operaciones. A esto se suma la llegada de las tarjetas prepagas que no son ni debito, ni de crédito y no están vinculadas a una cuenta bancaria, se trata de plásticos que se tramitan por internet y se recargan desde terminales como Pago Facil.

Por último las transferencias se realizan mediadas por plataformas que muchas veces no pertenecen a los bancos, hay transferencias entre personas, empresas y con el Estado. Incluso ANSES adelantó que buscará pagar las AUH a través de una billetera digital.

En un futuro no muy lejano, un servicio delivery de comidas ofrecerá la opción de llevar dinero. La persona que entrega en domicilio, irá a un cajero, sacara dinero y lo llevará a quien solicitó el servicio.

Ante la pregunta sobre cómo generar confianza para manejarse con este tipo de aplicaciones, Carballo, admite el facto generacional juega un rol importante. Los centennials son nativos digitales por lo que no cuestionan este sistema, pero el resto de las generaciones aun están explorando.

Pero sobre todo define que la confianza se genera con el uso y la imposición que va de la mano con la transformación digital. “En el caso de las finanzas se está haciendo mucho para generar confianza con atención al cliente en vivo chateando y con mensajes automatizados”, grafica. En definitiva llega el momento en donde si una persona no se sube a este tren se queda fuera del sistema.

“Es muy disruptivo lo que se está viviendo. Podemos vivirlo de dos maneras, de forma automática o ir viendo lo que está pasando y entender cómo las empresas están compitiendo para entender mejor al cliente”, concluye Carballo.

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