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Empiezan las consultas para dolarizar portafolios

La abrupta caída de la tasa y el dólar que salió de la modorra estival quizás no fueron suficiente argumento para despertar el interés de los inversores por las alternativas y el momento de pasar sus carteras, o al menos una parte, de pesos a moneda dura.

Una caída semanal de 631 puntos básicos en la tasa de las Leliq a 46,24% anual y el dólar subiendo 1,8% en el circuito mayorista fueron un incentivo para preguntarse si no habrá llegado la hora de terminar con el “carry trade” y salir antes del malón.

Pero tal vez la inquietud en los asados del fin de semana se acentuó luego de la medida adoptada el viernes por el Banco Central de limitar a los bancos las tenencias de Leliq, en un intento por desalentar las colocaciones especulativas en estos instrumentos de regulación monetaria. Quizás desde el punto de vista técnico la iniciativa sea correcta. De hecho, el stock de plazos fijos representa poco más de 40% de la responsabilidad patrimonial computable de los bancos, y el límite fue fijado en 65%, con plazo hasta abril para completar la adecuación.

Lo objetable sería la oportunidad para cambiar las reglas de juego, cuando aún está fresco en la memoria del mercado el daño colateral que significó el desarme de la bola de nieve de las Lebac. Empezó prohibiendo a las aseguradoras invertir en estas letras, gravando a los extranjeros y, finalmente, excluyendo a las entidades financieras.

Como si esto no resultara bastante, trascendieron versiones, ciertas o no, de alguna preocupación en la misión del FMI que arriba a Buenos Aires hoy, respecto del cumplimiento del déficit cero, debido a la merma en la recaudación tributaria. Dato clave para que se apruebe el desembolso de más de u$s7.000 millones en marzo. No importan tanto las comprometidas reformas laboral o la previsional, ni la modificación a la carta orgánica del BCRA. El foco estará puesto mayormente en el déficit.

Con este telón de fondo, la tasa para plazos fijos grandes en 40% anual, y el dólar cotizando 0,8% debajo del piso de la zona de no intervención (hoy en $38,155) resurgió el atractivo de las opciones de inversión en moneda dura.

No para pasar todo. Hay analistas que todavía rescatan las variantes en pesos: la tasa de interés real positiva, pese a la inflación que sigue elevada y un horizonte de sobreoferta de dólares y escasa liquidez en moneda local. Quizás la proporción más recomendada aún sea 70% (dólares) y 30% (pesos).

Entre los inversores individuales resurgen las preguntas por los Bonar 20 y 24, como primera alternativa para salir de un fondo común a devengamiento con Lecap, Obligaciones Negociables (ON) cortas e indexación en pesos con CER y Badlar. Gustavo Neffa de Research for Traders señala que “una opción sería pasarse a un FCI con Letes cortas y ON cortas en dólares”, con una aclaración, que favorece la compra directa de letras o títulos: “El año pasado, la devaluación llevó a que muchos vendieran anticipadamente y en varios casos se vieron afectados los precios y se dañó a la industria”.

Los más extremos buscan no sólo reducir la exposición a la moneda, sino también el riesgo país, pese a la fuerte baja que registró el indicador EMBI que elabora JP Morgan, en el último mes y medio.

Para este grupo aparecen, entre las sugerencias de los estrategas, los fondos comunes que incluyen, en proporciones equitativas, Bonos del Tesoro estadounidense y otros títulos en dólares latinoamericanos, públicos y privados. Entre los principales están los T10 (18%); títulos de la cementera mexicana Cemex 2020 (7,2%); Banco de Chile (7,4%); Telefónica de Chile 2022 (11,2%); Brasil 21 (7,5%); bonos de la petroquímica brasileña Braskem Fin (7,7%) y depósitos en cuenta corriente en dólares en Banco Comafi (7,7%).

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