PYMES

Emprendedores: lo que hace falta

En 2015 los emprendedores eran optimistas respecto a los años venideros. En el ambiente flotaba la esperanza de la llegada de inversiones del exterior, se hablaba de apertura al mundo, de una articulación del sector privado y público,de simplificar el marco jurídico para emprender. En estos cuatro años se cosecharon varios logros, y los emprendedores argentinos sintieron que por fin se empezaba a allanar el camino. Vimos florecer una política integral como el plan Argentina Emprende, la Ley de Emprendedores -que estableció el Fondo Nacional de Apoyo de Capital Emprendedor y las SAS-, la Ley de Economía del Conocimiento y la ley pyme. Estas medidas lograron que hubiera más capital disponible para invertir: según el último informe de la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla, el volumen de transacciones de capital privado aumentó un 31% en 2018. Está claro que el desafío del próximo Gobierno será estabilizar las cuestiones estructurales y bajar la inflación. Pero también se necesitan más soluciones como las que se vienen construyendo, que traigan alivio en un contexto apremiante como el de hoy. De cara a 2020, el primer paso es que se concreten las medidas anunciadas, se bajen los impuestos a las pymes y se reduzca Ganancias en un 22%. La reducción de la presión en los impuestos y el impulso a la progresividad tributaria deben ir acompañados de una actualización en materia laboral, que permita a los emprendedores dar acciones a sus empleados sin que sean consideradas salario. Por otro lado, la Ley de Emprendedores debe avanzar a una segunda fase: eliminar los topes de deducción para inversores es importante, de modo que pueda seguir escalando y promoviendo la apuesta por el talento local. Además, una medida que establezca que el pago del IVA se realice después de haberse recaudado permitirá que los emprendedores dejen de financiar a las grandes empresas. La lista podría seguir, e incluiría la necesidad de simplificar los trámites y ofrecer créditos a tasas bajas. Asimismo, la sanción de la Ley BIC para reconocer los emprendimientos de triple impacto, un marco de fomento a emprendedoras, y una reforma educativa para que se introduzcan capacitaciones en habilidades emprendedoras. El camino está marcado, pero convertirse en una verdadera Nación emprendedora no se logra de la noche a la mañana: Israel, por ejemplo, tardó 30 años en ganarse el mote de startup nation. Sólo queda seguir empujando, eliminar las trabas que aún persisten, y apoyar a los emprendedores de manera cada vez más incisiva.

Daniel Tricarico, director ejecutivo

de la Asociación de Emprendedores

de Argentina (ASEA)

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