Economía

Empresarios convencidos: Cristina no cedió "centralidad" con el cambio de fórmula

No había casi dudas ayer entre los empresarios que se sentaron a almorzar en el Hotel Alvear para escuchar a Luis Almagro a la hora de interpretar la estrategia de Cristina de Kirchner al colocar a Alberto Fernández como candidato a presidente y descender ella un escalón. Hubo consenso general en que la expresidenta no cedió un ápice su centralidad en la fórmula y en la comandancia de la estrategia electoral del kirchnerismo.

En ese reducto del círculo rojo, como mal lo define Mauricio Macri, quedaban pocas dudas ayer sobre la existencia de un cambio en Cristina de Kirchner que habilitara la idea de un verdadero paso atrás o al costado de la expresidenta. De todas formas, los empresarios esperan, en casi todos los casos, lo mismo que puede razonar un ciudadano común. En esa espera de noticias aparece la incógnita por Roberto Lavagna a quien veían demasiado lento en sus decisiones y desactivado a pesar que justo en el momento en que servía el lomo llegaba confirmación de su presentación como candidato a presidente. No alcanzó eso para despejar las dudas sobre el exministro de Economía.

Miguel Pichetto, con lugar de honor en la mesa principal, alentaba la idea de mantener un tercer candidato, pero fue sincero al reconocer que había falta que Alternativa Federal apurara el paso en una definición. Y dejó una incógnita flotando: esta semana vamos a tener cosas para contar. Se refería a su sello Alternativa Federal.

El layout de la mesa principal de esta edición del clásico almuerzo que organiza el CICyP hablaba por si solo sobre la posición de los empresarios. Allí se ubicaron Almagro, Eduardo Eurnekian, presidente de Corporación América, Daniel Pellegrina, presidente de la SRA, Daniel Funes de Rioja presidente del CICyP, Miguel Acevedo, presidente de la UIA, Adelmo Gabbi de la Bolsa de Comercio, Fulvio Pompeo, secretario de Asuntos Estratégicos de la presidencia, Pichetto y Cornelia Schmidt Liernnan, diputada por Cambiemos. Es decir, no había allí un solo representante de Unidad Ciudadana justo cuando la estrategia central del lanzamiento de Alberto Fernández como presidente es mostrar un kirchnerismo de buenos modales, moderado y garante de reglas claras hacia los mercados y buena parte de los hombres que estaban sentados ayer en el salón Versalles del Alvear.

Casi nada de esas intenciones del kirchnerismo logró penetrar hasta ahora la desconfianza acumulada durante años hacia el mundo K.

Ni siquiera Cristiano Ratazzi que, poniéndole el mejor tono posible a las alternativas en cuestión, razonaba: “lo mejor es que gane Macri, pero si no es así Alberto no es lo más terrible” .

Antes de lanzarse a escuchar los discursos de Eurnekian (ver nota aparte) y Almagro, y previo a una mouse de queso de cabra y jalea de tomates y el lomo de ternera grillado, ya aparecía un consenso entre las mesas sobre la “centralidad” que Cristina de Kirchner mantenía no solo en la fórmula, sino también en la conducción de todo el proceso en el kirchnerismo.

“Ella sigue estando en todo. A Alberto lo conocemos de la época de la mesa de enlace. Hablaba y razonaba mucho, pero después decidía siempre ella”, se insistía entre las mesas.

Hubo otra crítica que se lanzó en el salón pero esta vez específicamente a la estrategia que siguió adelante la expresidenta: “se equivocó, es una muy mala movida de Cristina y de Alberto”, explicó José Urtubey de la UIA, hablando en este caso más como empresario que como peronista salteño.

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