Política

Empresarios, primeros en oponerse a que "cuadernos" se eleve a juicio tras la feria

La elevación a juicio de la causa “cuadernos” encontró los primeros obstáculos por parte de las defensas de los empresarios, algunos de los cuales se declararon “arrepentidos”. Al proceso de cierre de la instrucción iniciado por el juez Claudio Bonadio y avalado por el fiscal Carlos Stornelli para el primer tramo, varios hombres de negocios opusieron escritos para limitar la chance de que el capítulo inicial del affaire sea elevado al regreso de la feria. Habrá más constructores interesados en demorar el procedimiento de rigor para el que no hay chance de que se fije fecha en este año, más allá de que el juez habilitó los plazos de la feria para que se agilice el ingreso de los escritos. Totalizan más de 40 defensas las involucradas en esta instancia que, como ya ocurrió, encontró a Cristina de Kirchner a favor de que se la enjuicie por un tribunal oral.

Entre los empresarios más importantes del país que se opusieron a la elevación se encuentra Aldo Roggio, quien pidió además que el magistrado dicte su sobreseimiento. Roggio está acusado de cohecho, el decir del pago de coimas, pero no de asociación ilícita, ya que la Cámara Federal revocó esa figura respecto de la mayoría de los empresarios. En su momento, al prestar declaración indagatoria, Roggio reconoció el pago de sumas de dinero pero afirmó que fueron bajo presión o ante el temor de que su empresa fuera objeto de represalias por parte del gobierno kirchnerista. En los cuadernos del chofer Oscar Centeno figuran anotadas entregas de dinero en la calle Alem 1050, por sumas de 50 mil y 100 mil, que el propio Roggio no recordaba si eran dólares o pesos, pero que reconoció que se pagaron producto de una extorsión o bien ante el temor de represalias. En el escrito presentado ante Bonadio en el que se opuso al requerimiento de elevación a juicio, la defensa de Roggio siguió esa misma línea y concluyó que esos pagos no pueden configurar el delito penal de cohecho, y pidió el sobreseimiento. Roggio se había declarado colaborador y había admitido el pago del 5% del monto que recibía en subsidios por la explotación del Subte (que aspira a renovar) al exsecretario de Transporte Ricardo Jaime. Cuando Bonadio lo indagó por asociación ilícita ligada a la cartelización, negó los cargos y dejó trascender su malestar por ser nuevamente acusado pese a su arrepentimiento inicial. No es el único de los CEO o dueños de empresa salpicados por el caso que comparten la misma sensación respecto del devenir del expediente en manos del tándem Bonadio-Stornelli.

Mientras tanto, quien también se mostró contrario a ser juzgado fue precisamente el autor de los escritos y primer “arrepentido” dentro de la investigación: el exchofer de Roberto Baratta Oscar Centeno. En lo formal, pidió ser sobreseído y se opuso a que se lo envíe a juicio oral y público. “Centeno ha sido siempre un mero chofer”, dijo su abogado. El defensor oficial de Centeno, Gustavo Kollmann presentó un escrito en el que respondió negativamente a la decisión del juez Claudio Bonadio por la que decidió enviar la parte principal del caso a juicio. El letrado oficial advirtió que Centeno “facilitó la investigación y profundización “de la causa que tiene a la expresidenta Cristina de Kirchner como una de las principales acusadas, exfuncionarios presos y empresarios que se arrepintieron. Para la defensa, el aporte de Centeno que abrió la investigación del caso, llevó “hasta rincones jamás antes transitados en un proceso judicial”. El exchofer rechazó ser parte de la asociación ilícita. “Centeno ha sido siempre un mero chofer” que solo se ocupaba de llevar a Baratta, alegó el defensor. El fiscal y las querellas ya se manifestaron de acuerdo a la elevación a juicio del caso por lo que cuando finalicen los plazos previstos y al regreso de la feria habrá una elevación formal.

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