Opiniones

En poco tiempo la realidad será, primero, virtual

La frase del título no se inserta en el campo psicoanalítico ni filosófico, ni se trata de metafísica; a lo sumo, podría ser planteada en otros términos. Pero corresponde al terreno de lo material, es decir, común y vivencial. Veamos.

La frase del título no se inserta en el campo psicoanalítico ni filosófico, ni se trata de metafísica; a lo sumo, podría ser planteada en otros términos. Pero corresponde al terreno de lo material, es decir, común y vivencial. Veamos.

Supongamos una empresa cualquiera: por ejemplo, una manufacturera que, con el auxilio de la internet de las cosas y cierto nivel de automatización, pueda ser capaz de darle seguimiento en tiempo real no sólo a la cadena de suministros, sino, incluso, al proceso productivo.

Dicha empresa sería capaz (como lo ha establecido el ingeniero Michael Grieves) de obtener una representación digital de sus sistemas físicos. Dicha empresa tendría, así, una réplica exacta de lo físico en lo digital/virtual, lo que se conoce como digital twin (gemelo digital) y constituye lo que la firma KPMG International Cooperative ha bautizado como el motor de la Industria 4.0, es decir, una colosal transformación de todo lo existente.

Pero este hecho puede encararse al revés: es lo digital y su manipulación lo que interactúa en tiempo real con los procesos físicos. Así lo está poniendo en práctica, entre otras muchas empresas, General Electric en su planta de Minden (Nevada, EE.UU.) en donde existen 800,000 gemelos digitales que constituyen lo que, a su vez, la empresa Siemens denomina sistemas de producción ciberfísicos. La consultora Gartner pronostica que para el próximo año existirán unos 21.000 millones de objetos conectados. Así, las representaciones digitales no sólo estarán conectadas a los objetos físicos, sino que aprenderán, a través de diversos artefactos de la inteligencia artificial, a mejorar, optimizar y modificar creando ambientes de trabajo semiautonomizados.

Dicho lo anterior, el título de esta nota adquiere otro color, además de provocar, quizá, sensaciones perturbadoras. Dado que el futuro llegó, aunque no esté entre nosotros, para ilustrar de otra manera este nuevo avance tecnológico veámoslo ejemplificado en algo más familiar: un sistema en tiempo real para darle seguimiento a la cadena de suministros.

Aunque no sea exactamente el terreno de los gemelos digitales, igualmente suena muy atractivo si consideramos que una industria a escala global depende de miles de proveedores localizados en diferentes lugares del planeta, bajo gobiernos y políticas cambiantes. Pues bien, la empresa LlamaSoft ofrece este servicio. Fue fundada en 2012, y contó, inicialmente, con un financiamiento de 6 millones de dólares estadunidenses, más el apoyo estratégico de Nike. Ubicada en Ann Arbor (Michigan, EE.UU.) hoy día tiene entre sus clientes a Michael Kors, diseñador de vanguardia norteamericano; Silica (fibra óptica, puntualmente su filial de EE. UU.), Hewlett-Packard y Johnson & Johnson, y el año pasado lanzó una plataforma nueva (Planning by Design) lo que le permite atender sus nuevos clientes alrededor del mundo.

Para una compañía manufacturera, o de venta minorista, disponer de un sistema de seguimiento de suministros aunado a algunos nodos de internet de las cosas (en puntos estratégicos de la cadena de valor) abre enormes oportunidades para monitorear costos y productividad, a la vez que permite simular innovaciones mientras se va acomodando a un nuevo ecosistema tecnológico todavía inescrutable.

Más aún. En todo ese enjambre de cambios, un beneficio salta a la vista. Con este tipo de tecnologías, las empresas pueden simular mejor los impactos que ciertas medidas gubernamentales puedan ocasionar en su actividad. Si bien el hecho de contar con la innovación descrita (plataformas de seguimiento en tiempo real de la cadena de suministros) no evita que un gobierno tome, por ejemplo, medidas arancelarias, y tampoco permite prever medidas proteccionistas de ningún tipo, sí ofrece un entorno de simulación más certero para lidiar con ciertas decisiones gubernamentales y diseñar planes alternativos.

Los gobiernos, en medio de este incipiente escenario de Industria 4.0, cuentan todavía con el factor sorpresa, pero el tiempo que ganan con sus irrupciones es cada vez menor. Las plataformas de seguimiento en tiempo real de las cadenas de suministros, o la implementación de gemelos digitales, permiten a las empresas contar con mejores simulaciones para optimizar la producción en diferentes escenarios. De hecho, un acontecimiento reciente ilustra este asunto.

Muchos analistas han insistido en que la dimensión de la relocalización de la cadena de suministros era crucial para entender la guerra comercial entre China y EE.UU. Cambiar abruptamente las reglas arancelarias genera enormes impactos en las cadenas de suministros, además de una dislocación de patrones de consumo que, en cualquier economía, afecta, en el corto plazo, tanto el nivel de bienestar del consumidor como la capacidad de empleo, por la relocalización productiva -y hay que añadir que en una democracia se refleja inmediatamente en los votos.

En este sentido, es probable que las idas y vueltas de Trump respecto de aranceles a la importación de China, fueran debido a que sus asesores tienen acceso a informes relacionados con el uso de estas tecnologías.

Los gemelos digitales, es decir, la realidad hecha, antes, en el mundo digital, están, todavía, lejos de nuestras vidas cotidianas. Pero sus implicancias, de a poco, ya se hacen sentir. Y, como nunca, las decisiones gubernamentales requieren algo más que voluntarismo y anotaciones mágicas y manuscritas develadas por una lente intrépida. Los gobiernos, y los políticos que los encabezan, les deben a las democracias un trabajo arduo, sistémico, perseverante y de cara a la innovación. Su eficiencia depende, entre otras cosas, de esto último.

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