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Encontraron un "eslabón perdido" que reescribe la evolución del ser humano

Se trata de un homínido de 3,8 millones de años. Tiene una mezcla de particularidades faciales y craneales primitivas y menos primitivas.

Un auténtico "eslabón perdido", el retrato del antepasado de nuestra bisabuela "Lucy", recientemente conseguido, reescribe ahora el conocimiento de los progenitores del hombre.

Todo ello fue posible gracias a un cráneo perteneciente a un homínido de 3,8 millones de años e indica que su especie y la de Lucy, que vivió hace 3,2 millones de años, convivieron por espacio de 100.000 años.

Publicado en la revista Nature, el resultado se debe a dos estudios encabezados por Yohannes Haile-Selassie del Cleveland Museum of Natural History. Participan además Antonino Vazzana y Stefano Benazzi de la Universidad de Bolonia.

"Este cráneo parece destinado a convertirse en otro ícono célebre de la evolución humana", escribe Fred Spoor del británico Natural History Museum, en una profundización de la investigación.

El descubrimiento, agrega, "influirá sustancialmente nuestro modo de pensar acerca del árbol genealógico evolutivo de los primeros homínidos".

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El cráneo pertenece a un homínido de 3,8 millones de años.

Descubierto en 2016 en Etiopía, el cráneo, extraordinariamente bien conservado, perteneció a un varón adulto de la especie Australopithecus anamensis, identificada estudiando las características de la mandíbula superior y del diente canino.

Asimismo, los expertos identificaron peculiaridades nunca antes vistas en la especie. "El cráneo tiene una mezcla de particularidades faciales y craneales primitivas y menos primitivas que no me esperaba ver en un individuo", explica Haile-Selassie.

Algunas características son compartidas con las especies sucesivas, mientras otras tienen elementos en común con aquellos grupos de homínidos más antiguos y más primitivos como el Ardipithecus y el Sahelanthropus.

"Hasta la fecha hemos tenido una gran brecha entre los primeros antepasados del hombre conocidos, que tienen 6 millones de años y Lucy que data entre 2 y 3 millones de años. Uno de los aspectos interesantes de este descubrimiento es que hace de puente entre estos dos grupos", puntualiza la coautora Stephanie Melillo del Instituto alemán Max Planck de Antropología Evolutiva.

El cráneo, junto a otros fósiles de la especie A. afarensis, hallados con anterioridad en el área, muestra que las dos especies vivieron juntas por 100.000 años.

Esta superposición temporal desafía la idea de que existió una transición lineal entre estos dos antepasados del hombre.

"Pensábamos -observa Melillo- que A. anamensis se transformó gradualmente en A. afarensis en el tiempo, pero este nuevo hallazgo sugiere que las dos especies vivieron efectivamente juntas. Esto cambia nuestra comprensión del proceso evolutivo" y es, de acuerdo con Haile-Selassie, "una vuelta de tuerca en nuestra comprensión de la evolución humana".

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