Para Alejandro Einstoss, si hay estabilidad macro ni se debería discutir la desdolarización de tarifas

Energía

El economista y experto en energía dijo que para 2021 se prevé que el nivel de subsidio respecto del producto se va a mantener constante, lo que implica que las tarifas deberían aumentar entre 40% y 60%.

El economista y experto en energía Alejandro Einstoss afirmó que un marco de estabilidad macroeconómica volverá irrelevante la discusión sobre la dolarización de los precios de los recursos energéticos y su traslado a las tarifas que pagan los usuarios.

Einstoss analizó la posibilidad de avanzar con una desdolarización de las tarifas energéticas, que definió como "una discusión sin sentido, porque el país importa entre el 15% y el 20% de la energía que consume, con lo cual la dolarización de la energía se mete por la ventana".

Más allá del interés de las empresas de obtener el retorno de sus inversiones en dólares, el economista aseguró que "en condiciones de normalidad macroeconómica se torna irrelevante la nominalidad del precio de la energía".

"El problema del precio de la energía en dólares se tiene cuando el valor de la moneda se deprecia periódicamente. Pero si hubiera una estabilidad macro, que el precio sea en dólares, euros o yenes no sería un problema como no lo fue entre 2003 y 2008", reseñó, para luego aseverar que "la industria mira el dólar, lo utiliza como unidad de venta y lo seguirá haciendo".

Al abordar la problemática de los subsidios, el autor del libro "Precios, Tarifas y subsidios", de reciente publicación, aseguró que "la focalización ya existe: hoy los que reciben tarifa social es gente identificada, que cobran asignaciones a través de la Anses".

"Por eso, considerar al Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) como una herramienta válida para una mejora en el sistema me alarma, porque ese programa presentó problemas en la focalización", opinó el economista.

El también miembro del Instituto Argentino de la Energía (IAE) juzgó "difícil pensar que funcione un sistema con 9 millones de hogares con tarifa social, en un universo de 13,4 millones de usuarios. Entonces, si el gobierno mira el IFE como herramienta de focalización podríamos tener un problema", alertó.

Einstoss evaluó que "para 2021 se prevé que el nivel de subsidio respecto del producto se va a mantener constante, lo que implica que las tarifas deberían aumentar entre 40% y 60%, esto es, por lo menos entre 50% y 100% por encima de la inflación que el propio Gobierno presentó en el Presupuesto".

Más allá de la magnitud de los eventuales aumentos, el economista resaltó que "dependerá del momento del año en que se den los aumentos cómo va a impactar en el nivel de subsidios y en el déficit fiscal".

"Si aumenta en marzo o abril, el efecto pleno por el ciclo de facturación va a empezar a llegar en julio o agosto, y al efecto del precio se sumará el mayor consumo estacional del invierno, tanto en gas como la electricidad, y eso se daría en pleno calendario electoral", advirtió.

Einstoss concluyó: "Sería poco factible que un Gobierno en plena elección se someta al costo político de aumentar las tarifas".

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