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Erdogan amenazó a la Unión Europea para lograr su apoyo a la ofensiva en Siria

Por tercer día consecutivo, las fuerzas turcas avanzaron sobre localidades de mayoría kurda en el país vecino. Había cerca de 200 muertos.

Ankara - “Si la UE insiste en obstaculizar nuestra operación contra los kurdos, calificándola de ocupación, abriremos las puertas a 3,6 millones de refugiados y se los enviaremos”, amenazó ayer el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Mientras la invasión turca en el noreste de Siria proseguía y las condenas y alarmas se disparaban desde diversos lugares del mundo. Incluso el Consejo de Seguridad de la ONU se enfrenta al dilema y en medio de eso, Erdogan, sin rubores, mostró su arma a Europa.

El mandatario denuncia que Bruselas nunca entregó la partida de 6 mil millones de euros que tenía como destino financiar la acogida de quienes huían de la guerra. La admisión de los inmigrantes no fue bien recibida por la población turca en general, que incluso lo llegó a castigar electoralmente, y ahora Erdogan, planea crear una “zona de amortiguación” a donde planea enviar a parte de los sirios.

Sus palabras desencadenaron una tormenta diplomática. “Las amenazas de Erdogan a los refugiados son inaceptables”, advirtieron el primer ministro de Italia Giuseppe Conte y el ministro de Relaciones Exteriores, Luigi Di Maio, desde Roma. Un movimiento similar vino de Francia y de Bélgica. Si bien el presidente estadounidense Donald Trump emitió una nueva advertencia: “Sigo la situación de cerca. Y si no actúa de acuerdo con las reglas, Turquía se verá muy afectada financieramente y con sanciones”.

La ofensiva tuvo lugar luego que el presidente Donald Trump anunciara de forma sorpresiva el lunes la evacuación de los militares estadounidenses en la zona, pese al rechazo del Pentágono y hasta de sus propios asesores. El rol de las fuerzas armadas kurdas fue esencial para derrotar al Estado Islámico (EI).

Poco más de 24 horas después de que la operación militar “Fuente de paz” se puso en marcha, el costo humanitario luce dramático. Decenas de miles de desplazados internos (60.000 escaparon al sur, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, ONDUS) y se contabilizan víctimas civiles en ambos lados, mientras que la ofensiva continúa haciendo temblar el suelo, entre ataques aéreos y artillería pesada. Al menos “174 terroristas fueron neutralizados” hasta ahora, según el ministerio de Defensa turco.

Las primeras aldeas kurdas ya cayeron en manos del ejército de Erdogan y sus aliados locales. El avance continúa sin cesar. Como confirman las fuentes en el terreno, las ubicaciones estratégicas de Tal Abyad y Ras al Ayn, justo al otro lado de la frontera, ahora están rodeadas. El ministro de Relaciones Exteriores, Mevlut Cavusoglu, reiteró que Turquía quiere ir al menos hasta 30 kilómetros al interior de Siria. Y en la mira, agregó, también está Kobane, donde en este momento, sin embargo, los marines estadounidenses todavía están presentes.

Ankara ataca “solo a los terroristas kurdos y al Estado Islámico”, asegura Defensa, pero desde el lado opuesto siguen existiendo denuncias de víctimas civiles: al menos ocho, según el último informe de las Fuerzas Democráticas Sirias. Los kurdos, que informan que eliminaron a cinco soldados enemigos -dato no confirmados por Turquía- responden con cohetes y disparos de mortero hacia las ciudades fronterizas, donde, por precaución, las escuelas fueron cerradas.

La medida no fue suficiente para evitar otras muertes de civiles. Se contabilizaron al menos seis fallecimientos en tres ubicaciones turcas diferentes: Akcakale, Ceylanpinar y Nusaybin, y entre las víctimas también hay un pequeño refugiado sirio de solo 9 meses.

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