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¿Es internet nociva para los niños?

Afirmar esto es desligarse de responsabilidades. Los padres deben acompañar a sus hijos para un uso responsable.

El acercamiento de los niños a internet acarrea demonios y fantasmas. Pero afirmar que la web es nociva para ellos es una forma de poner la responsabilidad en otro, afuera, des-responsabilizarse.

Es cierto que hoy los chicos pasan muchas horas frente a las pantallas electrónicas, metidos dentro de sus muy diversas apps. El mundo de los juegos en la web es grande y heterogéneo, desde los solitarios, los de construcción, los de lucha, los que en cada partida suman puntos armando un perfil, hasta los complejos juegos en red – donde cada jugador se conecta desde su propia computadora a jugar con otros-.

Las series de Netflix que han conquistado y dominado el territorio antes ocupado por la TV y sus programas. Las redes sociales con su variedad para todas las edades.

Sería más saludable que los niños jugaran con otros en una plaza al aire libre, crearan historias, dibujos, juegos de roles, o simplemente hicieran deporte. Sin embargo, ¿es el mundo de las apps metido dentro de las pantallas y ese aparato celular que se ha adherido al cuerpo de los seres humanos en todo el mundo, nocivo para los niños? El riesgo de afirmar algo así es demonizar los objetos. Treinta años atrás se hacían planteos similares respecto de la TV, el daño que ese aparato producía en los menores que pasaban horas hipnotizados frente a la pantalla.

La TV de entonces como los celulares de hoy no son malos per se, el problema reside en la relación que se establece con los objetos, es decir, el lugar que esos objetos vienen a ocupar en la vida de los niños. La pregunta a hacer es: ¿Se toman los adultos el tiempo necesario para conocer las apps y los sitios web donde los niños navegan? ¿Los acompañan en el uso de la tecnología, los ayudan a discriminar y entender toda esa información que circula y a la que tienen acceso?

Los objetos seguirán existiendo y muy posiblemente vendrán nuevos y más sofisticados. Como psicoanalista pienso que esos objetos no pueden reemplazar al vínculo humano, los padres y adultos encargados de la crianza son las personas indicadas para mediar en la relación de los niños y la tecnología, justamente para que aquello no se convierta en una adicción. No siempre los padres saben cómo hacerlo y una respuesta fácil puede ser la prohibición. Sin embargo, no se trata de prohibir sino de mediatizar el uso, hacerse presente y acompañarlos.

*La licenciada Agustina Fernández, es psicoanalista, miembro de Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), especialista en adolescentes.

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