Política

Es necesario fortalecer la graduación universitaria

La graduación universitaria es un tema relevante cuando se considera el ritmo de acumulación de capital humano altamente calificado, ya que el progreso económico de una nación depende crucialmente del nivel educativo de su población. La graduación universitaria es un factor cada vez más importante por el acelerado avance en este siglo en los conocimientos científicos y tecnológicos, por esta razón es un llamado de atención el hecho que tengamos pocos graduados universitarios.

La realidad universitaria nos alerta cuando se compara, a título de ejemplo, con nuestros dos vecinos Brasil y Chile, ya que: 1) Tenemos, en proporción a la población, más estudiantes universitarios que nuestros dos países vecinos. 2) La graduación universitaria es muy baja en nuestro país, ya que apenas llega a un poco más de la mitad de la graduación de nuestros vecinos. 3) La explicación de esta aparente contradicción (1 vs. 2) radica en la escasa cantidad de graduados en proporción a la cantidad de ingresantes que nos caracteriza, ya que de cada 100 ingresantes a las universidades se gradúan menos de la tercera parte.

Nuestros dos vecinos gradúan alrededor del doble de alumnos ingresantes que nosotros, esto implica que nosotros tengamos mas alumnos, pero ellos más graduados en proporción a la población. Este hecho exige explicar esta inconsistencia, indicando que los sistemas de ingreso a la universidad en nuestro país son diferentes al de nuestros vecinos. Tenemos ingreso irrestricto determinado por ley (muy pocos países en el mundo comparten nuestro régimen), pero al mismo tiempo tenemos pocos graduados. Por su parte, nuestros vecinos tienen exámenes generales estatales de graduación secundaria (el ENEM en Brasil y la PSU en Chile). En estos momentos, millones de jóvenes están estudiando en estos países vecinos para aprobar estas pruebas que se realizaran durante dos días en las próximas semanas, a fin de poder ingresar a las universidades públicas o privadas el próximo año. Este estímulo al estudio no existe en nuestro país, a pesar que todas las evidencias indican que la graduación universitaria se fortalece cuando ingresan los estudiantes secundarios bien preparados, ya que esta preparación naturalmente tiende a reflejarse en una mayor graduación final. Por el contrario, nuestros estudiantes secundarios no tienen incentivos para mejorar su nivel educativo y son muchos los que llegan mal preparados de forma tal que, lamentablemente, son pocos los que completan su carrera universitaria.

Cuando se considera la evolución de la graduación es importante prestar atención a la cantidad de estudiantes que se gradúan durante el ciclo normal de estudios en las carreras universitarias. Según la OCDE “De cada 100 estudiantes ingresantes al primer año se graduaban los siguientes en estos países: Japón 91, Dinamarca 81, Rusia y UK 79, Alemania 77, Bélgica 76, Canadá 75, Portugal 73, Australia y Finlandia 72, Suecia 69, República Checa 68, Noruega y Francia 67. En América Latina esta graduación llegaba en México a 61, en Chile a 60 y en Brasil a 50”. En la Argentina la graduación es de alrededor de 43 cada 100 ingresantes en nuestras universidades privadas y de apenas 29 en las estatales. Nos debe preocupar nuestra baja graduación universitaria, ya que en el futuro no habrá desarrollo económico sin fortalecimiento de la universidad, ya que no podrá haber un crecimiento económico sostenible basado únicamente en recursos naturales agotables.

El nuevo mundo globalizado demanda nuevos conocimientos a la fuerza laboral, generados especialmente por la universidad. No es casualidad que los países con sostenido desarrollo económico tengan altos niveles de graduación terciaria, por ejemplo, Australia tiene un 44 por ciento menos de población que nosotros, pero anualmente tiene el triple de graduados. Corea tiene apenas 21 por ciento más de habitantes que nosotros pero gradúan en el nivel terciario un 380 por ciento más de profesionales. Como hemos visto Brasil y Chile anualmente gradúan, en proporción a la población, muchos más de universitarios que nosotros, lo mismo ocurre cuando comparamos con México y Colombia, quienes también tienen exámenes generales.

En el mundo globalizado, caracterizado por rápidos avances científicos y tecnológicos, no hay posibilidades de progreso económico ni social sin el fortalecimiento del nivel superior del ciclo educativo. Sin él será difícil que nuestro país pueda enfrentar con éxito los retos de la globalización. La graduación universitaria abre nuevos horizontes laborales con calificaciones profesionales exigentes, que permiten acceder a mejores empleos. Las oportunidades de desarrollo personal, no sólo las laborales, estarán abiertas a los graduados universitarios bien preparados.

El incremento en la graduación es indispensable para que una nación enfrente el desafío de la globalización tecnológica y productiva; si no lo supera, se postergará la construcción de una sociedad que eleve las condiciones de vida de la gente en la sociedad del conocimiento del siglo XXI.

Si continuamos con esta escasa graduación universitaria, no será fácil nuestro futuro desarrollo económico y social. En este siglo no se crece gracias a los recursos naturales, sino a la acumulación de capital humano altamente calificado.

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