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Escándalo por la muerte de un militar que estaba detenido por los servicios de Maduro

El régimen chavista dio informes contradictorios sobre el momento de su fallecimiento. Según la oposición, había sido gravemente torturado.

Caracas - El Gobierno chavista de Venezuela confirmó la muerte de un militar que había sido detenido por los servicios de inteligencia y pidió a la fiscalía que investigue el caso, horas después de que la oposición denunciara que falleció tras ser torturado.

En un comunicado difundido el sábado a la noche, el Gobierno del presidente Nicolás Maduro informó “el fallecimiento del ciudadano Rafael Acosta Arévalo” y aseguró que pidió al fiscal general, Tarek Saab, “una completa y exhaustiva investigación para esclarecer” el caso.

La nota -divulgada por el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, en Twitter- sostiene que Acosta Arévalo, “imputado por graves actos de terrorismo, sedición y magnicidio en grado de frustración”, murió el viernes “durante el acto de presentación frente al tribunal competente”.

Sin embargo, otro comunicado del Ministerio de Defensa detalla que el viernes pasado, Acosta Arévalo, “antes de iniciar la respectiva audiencia de presentación, se desmayó, razón por la cual el juez ordenó su traslado inmediato al hospital militar Dr. Vicente Salías, donde, a pesar de prestársele la debida atención médica, falleció”.

Este texto -publicado en el sitio web del Ministerio de Defensa y firmado por el ministro, general Vladimir Padrino- identifica a Acosta Arévalo como capitán de corbeta “en situación de reserva activa” y se refiere a él como un “oficial superior”.

Fuentes del antichavismo habían denunciado que Acosta Arévalo fue detenido el 21 de este mes por efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), sin que ningún funcionario chavista confirmara su captura ni diera explicaciones en ese momento.

En cambio, el miércoles pasado, la administración de Maduro anunció que había desactivado un intento de golpe de Estado y Saab aseguró que estaba indagando si Acosta Arévalo formaba parte de ese complot.

Ni bien el Gobierno chavista confirmó que el oficial detenido había fallecido, el presidente interino designado por La Asamblea Nacional (AN, el parlamento unicameral), Juan Guaidó, condenó la muerte del militar y llamó una vez más a la Fuerza Armada a desconocer a Maduro y a sumarse a sus esfuerzos en pos de una transición política.

“Confirmamos el asesinato del capitán de corbeta Acosta Arévalo. Habíamos denunciado el día martes su desaparición, junto a otros seis oficiales, y hoy se confirma su asesinato luego de haber sido torturado brutal y salvajemente”, afirmó Guaidó en un mensaje transmitido por redes sociales.

En tanto, la Comisión de Política Interior de la Asamblea Nacional aseguró en un comunicado que “estando en manos del cuerpo de contrainteligencia militar, el capitán Acosta Arévalo fue víctima de tratos crueles e inhumanos que le ocasionaron la muerte”.

Esa línea argumental fue replicada por el Grupo de Lima (ver nota aparte).

El texto, divulgado a través de las cuentas oficiales de la AN en redes sociales, sostiene que hay “más de 200 presos políticos militares, quienes forman parte de los más de 700 presos políticos que existen en Venezuela”.

La nota advierte que “el ensañamiento contra los presos políticos es particularmente notorio, por lo que son considerados delitos de lesa humanidad”, y agrega que “entre ellos resalta la desaparición forzosa de los generales (y exministros) Raúl Isaías Baduel y Miguel Rodríguez Torres”.

La abogada y activista humanitaria Tamara Suju aseguró en Twitter que Acosta Arévalo llegó el viernes al tribunal “en silla de ruedas, presentando graves signos de torturas” y “no hablaba, sólo pedía auxilio a su abogado”, además de que “no entendía ni escuchaba bien” y “su estado era ya crítico”.

El Gobierno de Estados Unidos, principal aliado de Guaidó, consideró el caso como “un sombrío ejemplo” de hasta dónde llega la persecución del régimen de Maduro contra sus adversarios.

“La dictadura es tan cruel con los uniformados como es contra los civiles. Nadie está a salvo”, escribió en Twitter Kimberly Breier, subsecretaria de Estado, citando una declaración de la cerrada embajada estadounidense en Caracas.

Agencias Télam, ANSA y AFP

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