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España: una inesperada pelea con Pablo Iglesias complicó la confirmación de Sánchez

"Si ustedes no pactan con nosotros, temo que usted no será presidente nunca", lanzó en el Congreso el líder de la izquierda radical.

Madrid- El presidente del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, y el líder de la alianza de izquierda Unidas Podemos, Pablo Iglesias, entablaron ayer en vivo y en directo una inédita discusión sobre el Ejecutivo de coalición que ambos dicen querer formar y sobre el que aún no se ponen de acuerdo, a dos días de la votación del jueves que decidirá el futuro de España.

Sánchez llegó al crucial debate sobre su investidura que comenzó en el Congreso de los Diputados sin haber cerrado un acuerdo con Unidas Podemos, único partido dispuesto a apoyar su continuidad en el poder a cambio de participar de un gobierno de coalición.

Después de que Iglesias renunciara el viernes pasado a participar personalmente del futuro Ejecutivo, una condición que había puesto Sánchez, todo indicaba que el acuerdo sería posible, pero el tono y los golpes que se lanzaron las dos figuras claves que pueden evitar que España vuelva a las urnas hace difícil prever que lleguen a un acuerdo en 48 horas para gobernar juntos durante cuatro años.

“Somos una fuerza pequeña pero no nos vamos a dejar humillar por nadie; si ustedes no pactan con nosotros, temo que usted no será presidente nunca”, dijo Iglesias, lapidario, sobre el final de su discusión con Sánchez. Unidas Podemos pelea por los cargos que ocupará en el Gobierno de coalición, de ahí a que Iglesias le planteara a Sánchez que no será “un decorado”.

El líder del Partido Socialista (PSOE) había inaugurado la sesión con un discurso de dos horas en el que solo al final se refirió a su eventual socio de gobierno, con el que dijo que estaba “comprobando que no es sencillo llegar a un punto de encuentro”. “Nada que merezca la pena es fácil, y lo que tenemos por delante merece mucho la pena”, subrayó Sánchez, instando a Unidas Podemos a “culminar” el acuerdo, al tiempo que pidió a las fuerzas de derecha, el PP y Ciudadanos, que se abstengan para “desbloquear” la formación del nuevo Ejecutivo.

“Lo que les pido es que España avance”, remarcó el aspirante a la reelección, al que los líderes del PP, Pablo Casado, y de Ciudadanos, Albert Rivera, le retiraron su veto tras acusarlo de ser “cómplice” de los secesionistas catalanes.

Sánchez también propuso a la oposición “un pacto de Estado” para reformar la Constitución para que la lista más votada tenga más fácil su llegada al Gobierno, algo que beneficia al bipartidismo, y que provocó una reacción airada de Unidas Podemos.

Después de tres meses de bloqueo tras las elecciones legislativas del 28 de abril, el discurso de Sánchez puso en marcha la cuenta atrás para seducir “in extremis” a un Congreso donde no tiene el éxito asegurado. Su partido PSOE ganó los comicios con 123 diputados de 350, pero necesita asegurarse el respaldo de los 42 de la izquierda radical y de pequeños partidos regionales antes del jueves, cuando culminará el debate.

En plenas negociaciones con Podemos, Sánchez sacó un amplio abanico de propuestas para convencerlos. Entre sus medidas destacaban un nuevo aumento del salario mínimo, reindexar las pensiones a la inflación, legalizar la eutanasia o controlar el encarecimiento de los alquileres. Hoy, una vez terminadas las réplicas de la oposición, el Congreso celebrará una primera votación en la que se requiere mayoría absoluta de 176 diputados. Si no la consigue, tendrá otra oportunidad el jueves en una segunda votación donde solo requeriría la mayoría simple que podría conseguir con Podemos y el respaldo o la abstención de varios partidos regionales.

Agencias AFP y Télam

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