EE.UU.: arte contemporáneo con fuerte baja en subastas

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Las ventas cayeron el 38% respecto de noviembre de 2018, aunque los expertos lo atribuyen menos a razones económicas como a la falta de oferta tentadora. Esta semana salen dos obras de Frida Kahlo.

Nueva York - A falta de obras de arte estrella, las grandes subastas de otoño en Nueva York terminaron la semana pasada con cifras en fuerte baja, aunque el mercado resiste. Christie’s registró ventas por 683 millones de dólares, 36% menos que en mayo pasado, durante las subastas de primavera, y 38% menos en relación a noviembre de 2018. El repliegue debería ser menor para Sotheby’s, que aún tiene dos series de remates.

Desde hace varios años, las subastas son estimuladas por la llegada al mercado de grandes colecciones tras la muerte de sus propietarios, importantes figuras del siglo XX. Un total de 20 de las 36 obras que superaron los 80 millones de dólares cada una fueron vendidas estos últimos cuatro años, 19 de ellas en Nueva York. Pero esta temporada sólo “Hurting the Word Radio #2”, del pintor del pop art estadounidense Ed Ruscha, superó los 50 millones de dólares, al venderse a 52,4 millones. “Hay una cierta escasez de grandes obras del siglo XX en venta”, confirma Georgina Adam, autora del libro “Dark Side of the Boom” (“La cara oculta del mercado del arte”). Antes de las ventas, el presidente del departamento de arte contemporáneo de Christie’s, Alex Rotter, habló de cierta “reticencia de la parte de los vendedores”, preocupados por el deterioro de la coyuntura económica.

“La máscara roja” del mexicano Rufino Tamayo (1899-1991), estimada en cuatro a seis millones de dólares, fue retirada antes de la venta en Sotheby’s junto a otras tres obras, al parecer debido al nerviosismo de los vendedores. “Existe claramente el sentimiento de que habrá una desaceleración económica”, dijo Adam. “Hay mucha incertidumbre en el mundo pero las tasas de interés están tan bajas que poner el dinero en una gran obra no es un riesgo fuerte”.

Si bien la demanda fue “mesurada”, según Edward Dolman, director general de la casa de subastas Phillips, la tercera mundial, los compradores se hicieron presentes la semana pasada en Nueva York, en persona o a través de sus representantes. De Ed Ruscha al artista minimalista estadounidense Brice Marden (10,9 millones), pasando por la polaca Tamara de Lempicka (13,4 millones), más de 20 artistas batieron sus récords en subasta. La demanda inclusive se disparó para varios artistas afroamericanos, sobre todo Alma Thomas, muy apreciada por la pareja Obama, que cuadriplicó su record anterior (2,65 millones contra 740.000 dólares), o Norman Lewis, que triplicó el suyo (2,8 millones contra 965.000). Pero “Constructivo en blanco y negro (Inti)”, una de las obras más conocidas y exhibidas del uruguayo Joaquín Torres García (1874-1949), estimada en dos a tres millones, se vendió en 2,18 millones, lejos aún de su record de 3,4 millones obtenido en mayo con “Construcción en blanco”.

Liderando las ventas de arte latinoamericano en Christie’s el miércoles y jueves figura una vibrante naturaleza muerta de la mexicana Frida Kahlo, “Cesta de flores”, estimada en tres a cinco millones de dólares, igual que su “Retrato de una dama en blanco”, así como otras obras de Diego Rivera, Francisco Toledo, Rufino Tomayo y Fernando Botero. “Leímos artículos diciendo que el mercado se contraía. En realidad, tenemos dificultad en encontrar vendedores porque el mercado es muy sólido”, dijo Grégoire Billault, responsable del departamento de arte contemporáneo en Sotheby’s, tras una venta. En la subasta de arte contemporáneo de Sotheby’s del jueves último, cada obra recibió una oferta de un promedio de tres compradores, una cifra elevada. Para Edward Dolman, de Phillips, se trata sin embargo de un mercado “que se contrae” e incita a la prudencia. La cuestión ahora es saber si a pesar de la incertidumbre el mercado es capaz de absorber nuevamente varias obras a 80 millones de dólares y más. “Si esto corresponde a lo que quiere el mercado, se venderá”, dice Adam. “A este nivel, es un mercado de inversiones, y el arte es un sitio bastante seguro donde colocar el dinero”.

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