A los 103 años murió la leyenda del cine Kirk Douglas

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Protagonizó medio siglo de Hollywood con títulos clásicos como "Espartaco", "Cautivos del mal", "La patrulla infernal" y "Los vikingos".

Kirk Douglas, una de las últimas leyendas vivas de Hollywood, murió a los 103 años. La noticia la dio a conocer su hijo, Michael Douglas, en su cuenta de Instagram: “Con enorme tristeza mis hermanos y yo anunciamos que Kirk Douglas nos ha dejado hoy a la edad de 103. Para el mundo fue una leyenda, un actor de la edad de oro del cine, un humanitario cuyos compromisos con la justicia y las causas en las que creía fijaron un modelo a seguir”.

Nacido con el nombre de Issur Danielovitch el 9 de diciembre de 1916, en Nueva York, Douglas era el hijo de inmigrantes rusos judíos muy pobres. En su juventud trabajó en los oficios más diversos para poder pagarse sus estudios en la American Academy of Dramatic Arts. Después de prestar servicio en la armada durante la Segunda Guerra Mundial, tuvo una breve carrera en algunos teatros pequeños de Broadway y debutó en el cine en “El extraño amor de Martha Ivers” (1946), con Barbara Stanwyck. Al año siguiente apareció en una de las películas clave del cine negro americano, “Out of the past” (“Traidora y mortal”), cuyo protagónico tenía Robert Mitchum. En “Champion” (“El triunfador”, 1949) consiguió su primera nominación a un Oscar.

En los años 50 se convirtió en uno de los actores favoritos para numerosos directores de primera línea, basta mencionar a Billy Wilder, que lo tuvo en “Cadenas de roca” (1951), Vincente Minnelli en “Cautivos del mal” (1952), y “Sed de vivir”, sobre la vida de Vincent van Gogh. A fines de esa década obtendría un resonante triunfo en la crítica con “La patrulla infernal”, de Stanley Kubrick (1958), y con el público en “Los Vikingos” , de Richard Fleischer. En esa misma línea, su fama crecería con otros grandes éxitos populares como “20.000 leguas de viaje submarino” y “Ulises”.

Junto a Burt Lancaster, un actor con el trabajó en varias películas, estelarizaron el clásico western “Duelo de titanes” (“Gunfight at the O.K. Corral”), “El discípulo del diablo” y “Siete días de mayo”.

Kubrick también lo dirigiría, en 1960, en otra película consagratoria, “Espartaco”, en la que Douglas intervino para levantar la prohibición a algunos nombres de Hollywood que habían caído en las listas negras del maccartismo, como el guionista Dalton Trumbo.

Ya en los 70, Douglas trató de probarse como director, aunque con escasa suerte. Sólo hizo dos: “Scalawag” (“Aventuras de un bribón”, 1973) y “Posse” (“Justicieros del oeste”, 1975). Entre sus últimas películas se cuentan “ The Man from Snowy River” (1982) y “Tough Guys” (“Dos tipos duros”, 1986), que fue su última aparición junto a Burt Lancaster. También en los 80 Brian de Palma lo dirigió en “Furia” y John Landis lo convocó en 1991 para una aparición en “Oscar”.

En 1988 publicó su autobiografía, “The Ragman’s Son” (“El hijo del trapero”), y escribió y produjo obras como “Dance with the Devil” (1990) y The Gift (1992). Su obra como benefactor lo distinguió siempre entre sus pares.

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