Daniel Rosenfeld, con la sombra de Orson Welles

Espectáculos

Cuando empezó a adaptar el cuento de Karen Blixen no conocía la otra versión.

“Variety”, la publicación más influyente del negocio del cine, publicó tiempo atrás una noticia sorprendente: el director argentino Daniel Rosenfeld prepara una nueva versión de “La historia inmortal”, el mismo cuento de Karen Blixen que Orson Welles llevó a la pantalla en 1968. Para la nueva versión se habla de Nahuel Pérez Biscayart, Leo Sbaraglia y una posible coproducción de peso. Dialogamos con Rosenfeld.

Periodista: Ante todo, ¿cómo conoció usted ese cuento, o novela breve, según se mire?

Daniel Rosenfeld: Mi primer encuentro con Karen Blixen fue hace más de 15 años, por un libro que me regaló Edgardo Cozarinsky en una estación de tren. Ahí estaba “La historia inmortal”. Me hipnotizó, y en ese mismo momento comencé a escribir una adaptación, aunque los derechos de autor eran inaccesibles (Blixen había vuelto a valorarse, gracias a “La fiesta de Babette” y “África mía”). Y más tarde supe que Orson Welles ya había hecho una versión, protagonizada por él y Jeanne Moreau.

P.: Eso lo habrá intimidado un poco.

D.R.: Fue un momento de incertidumbre. Pero Blixen es una gran autora, que permite encontrar subcapas, oír melodías lejanas y familiares, ella acepta muchas adaptaciones. Igual que Shakespeare o Strindberg, penetra en la intimidad emocional, porque conoce la naturaleza del comportamiento humano, e ilumina con sus personajes las contradicciones de la vida, la ilusión del amor, el antagonismo entre el bien y el mal, el encuentro entre los fuertes y los débiles. Retoma una tradicioìn de las faìbulas, con esa oralidad de cuento contado frente al fuego, que se parece tanto al mito. Por eso mi adaptación, que será en la Patagonia, no tiene nada que ver con la de Welles.

P.: ¿El personaje del poderoso que quiere concretar un sueño será, quizás, un estanciero inglés en la Patagonia en vez de un comerciante inglés en Macao? (detalle gracioso, Welles escenificó la ciudad china de Macao en el pueblo español de Chinchón).

D.R.: A mí me interesa el texto, la autora, y el punto de vista particular de otro personaje, Elishama Levinsky, el empleado contable que carece de sueños. Pero todos los personajes son centrales, uno le da valor a otro, son como la tierra, el fuego, el aire y el agua, y todos son errantes, en busca de algo que no tienen.

P.: ¿Cómo transmitir esa sensación de misterio, casi de envoltura fantasmal, que hay en el cuento?

D.R.: Verdad, el cuento tiene algo fantasmal, misterioso, porque alguien ambiciona concretar una cosa imposible, y porque a la autora no le gusta dar explicaciones. El cine debería hacer lo mismo. “El arte verdadero siempre contiene cierta brujería” dice Karen Blixen.

P.: Su anterior película, “Cornelia frente al espejo”, se basaba en un cuento de Silvina Ocampo. ¿Qué vínculos hay entre ambas escritoras? ¿Y cómo está yendo la adaptación?

D.R.: Hay una conexión entre Silvina Ocampo y Karen Blixen, un aire de rebeldía, el mundo ensoñado de “Las mil y una noches”, la tendencia a confundir realidad con ficción. Pero esta “Historia” no tendrá el tono literario ni la forma de “Cornelia”. Por ahora estoy en una instancia de escritura, hablar de muchas cosas en detalle todavía es prematuro. Trabajé primero con Esther Cross, un verdadero disfrute porque compartimos un entusiasmo telepático, y ahora comienzo una segunda etapa de escritura con Lucía Puenzo. Se abarcan simultáneamente varios aspectos, pensar en locaciones, la música, los intérpretes, al mismo tiempo que se ensamblan modos de coproducción. Este es un camino largo, de perseverancia. Así que mientras tanto también trabajo en un par de documentales, y coproduzco otro de Sebastián Alfie, “El kaiser del Atlantis”, que habla de una ópera compuesta en un campo de concentración, una partitura varios años perdida. Hay momentos en que los inicios y finales de las películas se tocan.

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