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Estupor en Brasil por un ataque armado en una escuela: 10 muertos

La masacre se produjo dos meses después de que el presidente Jair Bolsonaro flexibilizara por decreto la compraventa de armas. Entre las víctimas fatales había cinco alumnos. Los dos perpetradores se suicidaron.

San Pablo - Al menos diez personas murieron y otras diez resultaron heridas, algunas de gravedad, en un ataque perpetrado por dos jóvenes en una escuela media de la ciudad de Suzano, en el área metropolitana de San Pablo, dos meses después que el presidente Jair Bolsonaro firmara un decreto que flexibiliza la compra y tenencia de armas de fuego.

Guilherme Taucci Monteiro, de 17 años, y Luiz Henrique de Castro, de 25 años, ingresaron con un revólver calibre 38 y un arma medieval, con arco y flecha, y mientras recorrían el establecimiento iban dejando explosivos, que parecían ser bombas Molotov, según las informaciones iniciales. Una vez en el edificio, se dirigieron al primer piso, en el área administrativa, donde mataron a la coordinadora pedagógica y la inspectora.

Instantes después se trasladaron al patio, donde había varios adolescentes en la hora del recreo, y dispararon a mansalva. Mientras varios adolescentes corrían despavoridos, otros lograron saltar el paredón de más de dos metros y unos cincuenta se refugiaron en la cocina ayudados por una señora que trabaja en el comedor. Cinco alumnos perdieron la vida aquí. Los agresores se suicidaron luego en un pasillo.

Antes de llegar al colegio los perpetradores habían asesinado al tío de uno de ellos en un puesto de lavado de automóviles.

La Escuela Raúl Brasil de la ciudad de Suzano, en el gran San Pablo, tiene una matrícula de 1.600 alumnos de entre 10 y 18 años de edad.

El hecho causó una conmoción nacional y recordó a la masacre en una escuela de Ralengo, en Río de Janeiro, ocurrida en 2011 y perpetrada por un exalumno de 23 años que al parecer sufrió bullying.

El presidente Jair Bolsonaro escribió ayer en Twitter que lo ocurrido en la escuela pública de Suzano fue algo “inhumano, una monstruosidad y cobardía sin tamaño, que Dios reconforte el corazón de todos”.

Los cuerpos de las diez víctimas fatales fueron trasladados al Instituto Médico Legal de Suzano, mientras dos de los diez heridos permanecían en estado grave. Mientras tanto, la policía continuaba realizando interrogatorios a adolescentes que sobrevivieron a la masacre y un grupo de agentes se trasladó a un cibercafé frecuentado por uno de los atacantes.

Poco antes de iniciar la matanza Guilherme Taucci Monteiro posteó fotos apuntando a la cámara con un arma y el texto “traveling to San Pablo”. Por su parte, el otro tirador, Luiz Henrique Castro, era un asiduo visitante de páginas sobre armas y juegos de guerra. Una de las páginas visitadas por el asesino Castro se denominaba “Un amor, las armas”, otra se denomina “me gustan las armas y no soy un bandido”.

“Nos encerramos en un aula. Muchos alumnos se sintieron mal, incluso yo misma. Tratábamos de ayudarnos hasta que la puerta se abrió y pensamos que eran los bandidos, que veían a por nosotros; pero no, eran los policías y salimos corriendo”, contó Milene Querren Cardoso, una estudiante.

“Es la escena más triste que he visto en mi vida”, declaró el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, que visitó el lugar poco después de la matanza

La matanza revivió la polémica sobre la flexibilización de la tenencia de armas decretada por Bolsonaro, defensor de autorizar su porte.

El vicepresidente Hamilton Mourao comentó: “Esas cosas no sucedían en Brasil, sucedían en otros países”, pero descartó que los debates sobre las armas hubiesen podido influir en los autores del ataque. “No veo que se trate de eso. ¿Van a decir que el arma de esos tipos era legal? Eso no tiene nada que ver. Sé que el asunto será planteado y discutido, pero es mi opinión”, agregó.

Agencias ANSA y AFP,

y Ámbito Financiero

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