Espectáculos

Fábula cruel sobre una amistad siniestra

La vida de este veterinario recuerda a "Los perros de paja".

¿Quién dijo “Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro”? ¿Lord Byron (pero no tenía ninguno), Carlomagno (que tenía 123, pero también un ejército de hombres leales hasta la muerte) o el filósofo Diógenes de Sinope, a quien por alguna justa razón llamaban “el perro”? Como sea, la frase ronda la cabeza del espectador a todo lo largo de esta película, donde los únicos seres confiables son los perros, y hasta por ahí nomás. Golpes, amenazas, tiros, injurias, humillaciones, aquí se hacen sentir más que los ladridos. Y eso que todo transcurre entre vecinos.Se trata de una fábula cruel, sobre la forzada amistad de un hombrecito temeroso con un grandulón prepotente. Ambos tienen la cabeza limada por la droga, pero, en comparación, el chiquito parece todavía normal. Por lo menos al comienzo de la historia. Es un buen tipo, fracasado pero empeñoso, que tiene un negocio de lavado y peluquería de mascotas, adora a su hijita y ama de todo corazón a los bichos. Y ellos le corresponden. No hay problema con ellos, sino con el ambiente que lo rodea, y con el amigo grandote que le hace perder la tranquilidad, el prestigio y la paciencia. ¿Pero cómo sacárselo de encima?Si ésta fuera una película norteamericana, nos tranquilizaría saber que el desenlace tendrá un final feliz. Pero es italiana, de Mateo Garrone, el autor de esa historia de buscapleitos impiadosos llamada “Gomorra”, y entonces nadie puede estar tranquilo ni seguro de nada. Notable, Garrone, casi al nivel del Sam Peckimpah de “Los perros de paja”. Y el protagonista Marcelo Fonte, esmirriado y tremendamente talentoso. Llama la atención ahora, pero viene de lucirse en la serie italiana “La mafia solo mata en verano”. Por suerte también es cómico.

“Dogman” (Italia-Francia, 2018). Dir.: M. Garrone., Int.: M. Fonte, E. Pesce, N. Schiano.

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