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Fallo a favor de low cost y duro revés a Transporte

Tras dos años de disputa judicial contra el Estado, el Juzgado Contencioso Administrativo N° 9 autorizó a Royal Class a operar vuelos regulares. "Fuimos marginados por este Gobierno. No nos dieron las rutas por caprichosos", dispara Miguel Livi, presidente de la compañía, en diálogo con Ámbito.

Royal Class finalmente podrá volar rutas regulares, tras dos años de una puja judicial contra el Ministerio de Transporte que se definió a favor de la compañía de aviación ejecutiva.

"Me siento aliviado. Hacerle un juicio al Estado no es fácil y la justicia ha emitido un fallo con una contundencia enorme, que habla de un acto delictivo", cuenta a Ámbito el presidente de Royal Class, Miguel Livi. "Fuimos ilegalmente marginados por este Gobierno, porque la revolución de los aviones no era para todos", agrega el empresario.

El fallo, del Juzgado Contencioso Administrativo N° 9, determina que el Ministerio de Transporte debe, en el plazo de 10 días, otorgar las rutas aéreas que legítimamente fueron concedidas.

Cabe recordar que hace dos años, la compañía solicitó en audiencia pública 10 rutas aéreas para operar de forma regular y cubrir una demanda que aún hoy, sigue vacante. En ese momento el dictamen, tanto por parte de la Junta Asesora del Transporte Aéreo – JATA- y de la Administración Nacional de Aviación Civil Argentina - ANAC -, fue favorable, pero el inicio de actividades se vio frenada por el Ministerio de Transporte.

"En diez días tienen que emitir los documentos que nos habilitan a avanzar. Nos tienen que dar seis meses para empezar a operar. Tengo que rearmar todo", cuenta Livi, y explica que "el dinero que teníamos previsto invertir lo usamos para un nuevo emprendimiento que llevamos a cabo en Estados Unidos. Por suerte nos fue muy bien y tenemos fondos para invertir en este proyecto. Lo vamos a hacer. Nos interesa volar en la Argentina".

Rutas inexploradas

El business plan de la compañía es operar rutas aéreas regulares a ciudades donde las líneas grandes no llegan. Lugares como Sunchales, Reconquista, Villa Gesell, etc... "Son localidades que tienen necesidades aéreas pero nadie se las satisface", cuenta el dueño de Royal Class, una empresa de servicios aeronáuticos privados, con sede en el Aeroparque de Buenos Aires, donde posee su propio hangar, con capacidad para doce jets.

"No nos dejaban volar por capricho. Nunca tuvieron argumentos para impedirnos jugar. Nos trataron mal. Jamás nos atendieron el teléfono. Hemos pedido reuniones por distintos medios y jamás recibimos una sola respuesta", denuncia Livi.

“Estamos tristes por los argentinos a los que nos negaron la posibilidad de darle trabajo durante dos años, pero muy felices porque ahora podremos comenzar a hacerlo. Por otra parte, nos invade una enorme satisfacción al quedar demostrado que nuestro reclamo fue, desde el primer día, genuino y enmarcado en los términos de ley”, concluyó el empresario.

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