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Feliz regreso de los Muppets

«Los Muppets» («The Muppets», EE.UU., 2011, habl. en inglés). Dir.: James Bobin Int.: Jason Sergal, Amy Adams, Chris Cooper, Jack Blasc.

Volvieron los Muppets, y ahora hasta cantan temas de Nirvana y secuestran a Jack Black para que haga de anfitrión invitado, y maniatado, en un programa con el que deben recaudar los diez millones de dólares necesarios para que un magnate malísimo no derribe su estudio en busca de petróleo.

EL guión, divertido hasta lo surrealista, parece una mezcla de dos clásicos del humor setentista, «Los Blues Brothers» y «The Jerk» de Carl Reiner (en la que Steve Martin crecía con una familia negra y no se daba cuenta de que era adoptado). Aquí los protagonistas son un extraño padre y hermanos, un tipo bastante muppet (Jason Segal) y un Muppet a secas, que no se siente del todo integrado a la sociedad hasta el día que ve un video del viejo «Show de los Muppets» y se siente identificado. Tanto, que arrastra a su hermano junto con su novia al estudio de los Muppets en Los Angeles, sólo para encontrarse con un sitio semiabandonado y polvoriento donde la visita cuesta 50 centavos (el guía es Alan Arkin), y al que sólo van los turistas japoneses pensando que son los estudios Universal.

Ahí el pobre descubre el complot para destruir ese sitio emblemático en busca de petróleo, y no puede no hacer algo al respecto, por lo que pronto Kermit (es decir la vieja y buena rana René del viejo doblaje al castellano) esta explicándole que hace años no se ve con sus viejos colegas, que han tomado rumbos diferentes. Gonzo se hizo rico poniendo una fábrica de inodoros, Mis Piggy es la ocupada editora de la revista «Vogue», Fuzzie tiene un show patético en Reno con un grupo llamado «Los Moopets», y así sigue la lista.

Los van encontrando de uno para reunirlos y recaudar el dinero, para lo que sólo tienen un par de días. La única que se niega es Miss Piggy, demasiado herida por su ruptura con Kermit, pero obviamente en el mundo de los Muppets todo es

posible.

Esta es la película perfecta para público de todas las edades, ya que el humor demente de los Muppets funciona para chicos y grandes, y si bien los adultos obviamente preferirán la versión en inglés con subtítulos en castellano, hay que reconocer que las voces y sobre todo las canciones de la versión doblada son mucho más potables que en otros caoso parecidos (después de todo, los estudios Disney saben que tienen que vender en nuestro mercado el CD con la increíble banda sonora de la película).

Hay gags hilarantes, muy buenas canciones escritas para este film («Hombre o Muppet» es formidable), hay Muppets de toda forma y tamaño. Jack Black casi siempre está atado, y hasta aparece Mickey Rooney para meter una línea cantada. Más no se puede pedir.

D.C.

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