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Film de Almodóvar apuntala a Cannes

"Dolor y gloria", realización autobiográfica de Pedro Almodóvar, es favorita al premio mayor en un festival que hasta ahora no se ha destacado por su valía. Se vieron también las películas de Ken Loach y Terrence Malick.

Cannes - Transcurrida casi la mitad del Festival, y pese a que aún no se han visto las películas de grandes realizadores (Tarantino, los hermanos Dardenne, Bellocchio) hay un título que podría obtener la Palma de oro. “Dolor y gloria”, de Pedro Almodóvar, reúne los condimentos necesarios para ser la vencedora. Relato autobiográfico, aún parcial, logra reunir nuevamente a Antonio Banderas, su actor preferido y alter ego, y a Penélope Cruz, su otra intérprete emblemática.

Banderas personifica a un director de cine en plena crisis inspiracional y con problemas físicos. La presentación de uno de sus viejos films en la Cinemateca de Madrid hará que reencuentre a un colega con el que estaba distanciado y disgustado desde hace tres décadas. Salvador Mallo (Banderas) recuerda su niñez y a su madre, cuando joven (Penélope Cruz), en escenas de gran ternura. Banderas logra quizás la mejor interpretación de su vida.

Reincidente en Cannes, Ken Loach, de 82 años, exhibe el récord de quince presencias en la Costa Azul sobre un total de 26 largometrajes. Ya ganó todo, incluyendo dos Palmas de Oro: “El viento que acaricia el prado” y “Yo, Daniel Blake”, siendo justamente este último film, inmediatamente anterior al de ahora “Sorry We Missed You”, uno de los que más se le aproxima en temática, acerca de un matrimonio de clase media baja (Kris Kitchen y Debbie Honeywood), con dos hijos y en problemas.

Otro realizador más joven, pero con cierta veteranía en festivales internacionales, es el rumano Corneliu Porumboui, por primera vez en la Selección Oficial de Cannes. El título de su nueva producción refiere a un sitio en las Canarias, conocido como “La Gomera”. La trama policial oscila entre España y Bucarest, y Vlad Ivanov compone a un inspector sospechado de estar mezclado con la droga.

“A Hidden Life” de Terrence Malick, tiene una extensa duración de casi tres horas. Está inspirada en un hecho real, centrada en el personaje de Franz Jaegerstatter, un austriaco opuesto al régimen nazista. Pero a diferencia de Sophie Scholl, activista militante, Franz (August Diehl) tiene una resistencia pasiva que lo lleva a negarse a ir al frente. La película está hablada en inglés, pese a que todo su reparto es de habla alemana, lengua que hubiese sido preferido utilizar. Incluso hacia el final se lo ve a Bruno Ganz, en una de sus últimas actuaciones. Sin alcanzar el nivel de obras tempranas como “Días de gloria” y “La delgada línea roja”, el noveno largometraje Malick no defrauda, aunque es dudoso que sea la ganadora.

El fin de semana ha tenido muchos otros eventos que le han agregado atractivo al Festival, como el premio (muy cuestionado por el progresismo) a la carrera de Alain Delon, la nueva película de Lelouch que retoma a los personajes de “Un hombre y una mujer”, la presentación del documental “Diego Maradona” al que finalmente, pese a lo anunciado, el futbolista no pudo concurrir (se informó que sufrió en México una lesión en un brazo por la que posiblemente deban operarlo), y en el stand argentino el clásico “asado” al que asisten numerosos compatriotas.

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