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Fiscal de EE.UU. admitió "graves irregularidades" en la muerte de Epstein

Nueva York - El fiscal general de Estados Unidos, William Barr, dijo ayer que fue informado de “serias irregularidades” en la prisión federal donde fue hallado muerto el multimillonario Jeffrey Epstein, en lo que en una primera instancia había parecido un suicidio.

Barr, que había anunciado el sábado la apertura de dos investigaciones sobre este caso, dijo sentirse “consternado” y “sumamente disgustado” al enterarse de las fallas “para asegurar de forma adecuada” la prisión federal de Manhattan, donde se encontraba detenido el financiero desde principios de julio a la espera de un juicio por explotación sexual de menores.

“Les garantizo que la investigación seguirá contra quienquiera que haya sido cómplice de Epstein”, afirmó el secretario de Justicia estadounidense en una conferencia de prensa en Nueva Orleans (sur).

Varios medios estadounidenses señalaron el domingo que el magnate, uno de los detenidos más importantes del país, se había quedado solo en su celda cuando se suponía que en todo momento debían ser dos, y que las rondas previstas cada 30 minutos no se habían cumplido.

A Epstein, que ya había sido encontrado semiinconsciente el 23 de julio después de un aparente primer intento de acabar con su vida, tampoco se le aplicó la vigilancia antisuicidio desde el 29 de julio.

El magnate de 66 años, que se había codeado con importantes políticos y miembros del jet set estadounidense, fue hallado muerto en la mañana del sábado en la prisión federal de Manhattan, donde esperaba su juicio, que comenzaría como máximo en junio de 2020.

El exenviado especial de Bill Clinton y figura de los acuerdos de paz en Irlanda del Norte, y posteriormente emisario especial de Barack Obama para Oriente Medio, George Mitchell -a punto de cumplir 86 años- aparece involucrado en documentos revelados por la Justicia sobre la red de explotación sexual.

Una de las víctimas, Virginia Giuffre, denunció que Epstein la forzó a tener sexo con Mitchell, así como con Bill Richardson, exrepresentante de Estados Unidos en la Organización de Naciones Unidas bajo la administración Clinton. Ambos negaron categóricamente las acusaciones.

Nadie hasta ahora insinuó que las presuntas jóvenes explotadas por Epstein hayan estado al servicio del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o del expresidente Clinton.

Pero sus nombres fueron mencionados por haber viajado en los aviones privados del millonario, quien frecuentaba el exclusivo club de Trump de Mar-a-Lago, en Florida.

El presidente no dudó en evocar las teorías de conspiración el sábado que insinuaron una conexión entre la muerte de Epstein y Clinton.

Su muerte tras menos de un mes de su arresto por múltiples abusos contra menores suscitó una gran indignación, en especial entre sus presuntas víctimas, que ahora nunca lo verán responder por sus delitos ante la Justicia. Los cargos en su contra podían suponerle una condena de hasta 45 años.

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