Ambito Nacional

Freno en recaudación erosiona pulseada salarial en provincias

La desaceleración de los ingresos locales signará las negociaciones paritarias en los distritos donde los gobernadores deben volver a sentarse a discutir con los gremios, que exigen una recomposición que enfrente la pérdida de poder adquisitivo . La cláusula gatillo adquirió el peso de yunque, y ya en Córdoba admiten que no hay margen de recursos para seguir aplicando esa ingeniería.

En medio de la campaña hacia las PASO del domingo y las elecciones del 27-O, un grupo de gobernadores enfrenta el duro desafío de encarar las negociaciones salariales con los gremios para lo que resta del año, en un delicado contexto marcado por ingresos propios -como los sueldos- erosionados por la inflación.

Esta semana, por caso, el calendario marca pulseadas en La Pampa, Jujuy y Chubut (en este distrito, en medio del estallido de una crisis en los pagos a los trabajadores). Y se viene una fuerte mesa paritaria en septiembre en Córdoba.

El escenario varía en rigor según la provincia, en función de la estrategia paritaria desplegada por cada mandatario (en algunas lo acordado tiene vigencia hasta diciembre, y los ya pautados ajustes automáticos en función del alza de precios golpean las finanzas locales).

Según un reciente informe de Economía & Regiones, la recaudación de las provincias promedio en junio creció 38,5%, muy lejos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulado para el mismo período, que fue del 55,8%.

Frente a esa desequilibrante brecha, uno de los casos más emblemáticos se vive en Córdoba, donde el Gobierno de Juan Schiaretti -reelecto ya el 12 de mayo- encarará la nueva negociación en septiembre con los gremios -de cara a los últimos cuatro meses del año- con una certeza: que ya no hay opciones para seguir aplicando la cláusula gatillo (prevista hasta agosto inclusive), ante la desaceleración de los ingresos provinciales.

De la mano de esa activación automática de actualización de salarios en función de la inflación, en medio año las arcas cordobesas consumieron ya 87% de los recursos previstos para salarios para todo el 2019.

Según datos oficiales de la provincia, la recaudación total de julio presentó una variación nominal interanual del 41,8% y, descontando la inflación, redondeó una caída del 7% en términos reales.

“Si se tiene en cuenta el inicio del período donde la recaudación de la Provincia comienza a perder frente a la inflación (julio/2018), la pérdida asciende a $19.532 millones en 13 meses”, advirtieron. En esa línea, enfatizaron que “las finanzas públicas de la Provincia siguen viéndose perjudicadas por la crisis nacional”. “Esto se debe a que el 90% de los recursos provienen de impuestos ligados a la actividad económica (IVA, Ganancias, Ingresos Brutos y Sellos), lo cual genera una alta prociclicidad en los ingresos”, explicaron.

En reacción, ya gremios salieron a advertir que defenderán la aplicación de la cláusula gatillo. “El Gobierno tendrá que decir lo que tenga que decir de acuerdo a la situación económica; nosotros vamos a ir por el poder adquisitivo del salario, por lo tanto no sólo vamos a pretender mantener la cláusula gatillo sino recuperar lo perdido el año pasado”, aseguró el secretario general de la docente Uepc, Juan Monserrat.

No se trata, en rigor, sólo de una movida de carácter provincial: también el intendente capitalino, el radical Ramón Mestre, reconoció días atrás que evalúa repensar el sistema de indexación salarial por inflación, que se aplica sobre los salarios municipales.

“La merma de la recaudación llega a todas las jurisdicciones”, advirtió Mestre, además de remarcar, respecto del escenario en el plano provincial, que “son sistemas parecidos pero a la vez distintos”. “El de la Provincia es con revisión mensual y el nuestro es bimestral, y se paga con los sueldos del mes siguiente”, dijo, en declaraciones consignadas en Cadena 3.

En el caso de Buenos Aires, en tanto, María Eugenia Vidal viene de anticipar unos días la revisión salarial prevista para los sueldos de los estatales, lo que derivó en el otorgamiento de un aumento con los sueldos de julio de una suba del 12,5% (4% ya estipulado), y 8,5% de revisión. Le restan al sector los acordados incrementos del 2% en septiembre y en noviembre, para luego activar un monitoreo salarial a fin de año. En tanto, con los docentes rige un ajuste automático por inflación trimestral hasta fin de año.

Mientras tanto, esta semana la grilla de negociaciones avanzará esta semana en los distritos que comandan el peronista pampeano Carlos Verna, el radical jujeño Gerardo Morales y el chubutense Mariano Arcioni (Chubut Somos todos).

En el caso de La Pampa, la reunión paritaria con la Mesa Intersindical está prevista para el jueves.

Días atrás, el Gobierno pampeano advirtió sobre el impacto de la desaceleración de la recaudación en las finanzas locales.

“El año pasado la recaudación provincial se mantenía por sobre la inflación y era lo que nos salvaba de la fuerte caída de la recaudación nacional, pero ya a partir del último trimestre del año pasado la recaudación en su conjunto empezó a caer, y en mayo pasado teníamos como 14 puntos abajo en términos reales”, dijo el subsecretario de Hacienda, Guido Bisterfeld.

Respecto de la pulseada con los gremios, el funcionario de Verna advirtió que “la idea es tratar que el poder adquisitivo del salario del empleado público no pierda contra la inflación, teniendo en cuenta la situación financiera y asumiendo compromisos que se puedan cumplir”.

En Jujuy, en tanto, el Gobierno de Morales se disponía a recibir ayer al Frente Amplio Gremial, mientras que mañana hará lo propio con los docentes, tras el otorgado aumento salarial del 21%.

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