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“Fue más complicado desembarcar en la Argentina”

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Ricardo Weder es el presidente global de Cabify, la aplicación que conecta usuarios con conductores. Sostuvo que pretenden desalentar el uso del vehículo particular para mejorar el transporte y se refirió a la competencia “desleal” con Uber.

Cabify, la plataforma tecnológica de movilidad de origen español que conecta usuarios con conductores, está a punto de cumplir dos años en Argentina. Su presidente a nivel global, el mexicano Ricardo Weder, estuvo de paso por Buenos Aires para participar de las reuniones del Business20, el grupo de líderes empresarios del G-20, y habló con Ámbito Biz sobre el presente y el futuro de la aplicación en el país, sus diferencias con Uber y remarcó cuál es el objetivo final de la empresa: "descongestionar las calles y hacer las ciudades más sustentables".

Periodista:¿En qué momento de su expansión se encuentra hoy Cabify en Argentina y qué planes tienen para el futuro?

Ricardo Weder: Actualmente nos encontramos en once países en Iberoamérica. Tenemos una valoración a diciembre del año pasado de u$s 1.4 billones, siendo un unicornio de tecnología, y cada vez más vamos avanzando en las opciones de movilidad que ofrecemos a nuestros usuarios. Argentina representa un país en el que vemos mucho potencial. Creemos que a pesar de las dificultades que pueda haber en el corto plazo, en el mediano y el largo plazo veremos un crecimiento sólido de la economía del país y queremos apostar en el mismo. En la actualidad, no hay un piso parejo de competencia, lo que hace que tengamos una carga de costo operativo adicional, lo que claramente representa un problema y nos frena un poco para redoblar las inversiones en el país.

P.: ¿La competencia despareja es por Uber?

R.W.: Cabify es legal. Estamos establecidos, pagamos los impuestos correspondientes, trabajamos con remises, los cuales a la vez pagan impuesto.

P.: ¿La resistencia de los taxistas también les juega en contra?

R.W.: Aquí hay tres puntos que me gustaría compartir. Nosotros en cualquier caso, sin importar la alternativa que sea, condenamos la violencia. Creemos en el libre derecho a la manifestación, pero condenamos la violencia. El estado de derecho debe tener los canales adecuados para resolver cualquier conflicto. Es importante entender para Cabify quién es la competencia. Nosotros no vemos en el sector del taxi o Uber la competencia. Nuestra visión es hacer las ciudades más habitables a través del uso de la tecnología, empezando por la reducción del uso del vehículo particular. Actualmente el vehículo particular se utiliza solo el 4% del tiempo, el otro 96% del tiempo está parado. Así es que del 20 al 40 % de una ciudad son estacionamientos o vialidades. En promedio, viajan 1.2 personas por vehículo cuando su capacidad es de 4 a 5. Imagínese la oportunidad de mejora que existe con esos factores. Estamos generando ciudades alrededor del automóvil y no alrededor de la comunidad. Trabajando en conjunto, con alternativas públicas como privadas, podemos generar las ciudades alrededor de la comunidad. Creemos que Cabify va a necesidades diversas, es ahí donde hay que modernizarse para dar mayor alternativa a los usuarios, para que reduzcan su necesidad de contar con un coche propio.

P.: ¿Fue más complicado desembarcar en Argentina que en otros países de Latinoamérica?

R.W.: Sí, fue más complicado. Pero dos de nuestros valores son "nos importa", nos importan nuestros colaboradores y nuestros usuarios, y "sé justo", decidimos operar de manera legal con remises y por eso decimos que no hay un piso parejo de competencia.

P.: ¿La realidad económica afecta al desarrollo? ¿Qué rol juega para desembarcar y expandirse?

R.W.: Los impactos económicos pueden tener un efecto en la demanda, positiva o negativa, pero en el mediano y largo plazo creemos que Argentina tiene unas bases sólidas y que crecerá y nos dará certidumbre. Nos preocupa más el tema de la competencia.

P.: Pero, quizá, al no tener dinero, el usuario quizá elige el transporte público...

R.W.: Ese es el punto. Nosotros de hecho debemos generar acciones que incentiven el uso del transporte público, la bicicleta, caminar más en las ciudades. Si las personas utilizan plataformas de empresas de transporte, tienen más chances de utilizar el transporte público.

P.: ¿El futuro del transporte va hacia la tecnología?

R.W.: En el futuro, el transporte va a utilizar la tecnología como aliada. Para generar ecosistemas de movilidad con diferentes verticales que reduzcan tu necesidad de contar con un coche propio: quizá para ciertos casos utilices un Cabify, después la bicicleta, una scooter. Hay diferentes opciones que tenemos. Y que podamos conectar la información entre todos y reducir las deficiencias.

P.: Con este tipo de aplicaciones, ¿los intermediarios serán cada vez menos necesarios?

R.W.: La tecnología tiende a sacar de la cadena de valor a todos los intermediarios que no generen un valor directo. Si te fijas las cadenas de producción tradicionales, tenían muchos intermediarios que sólo comerciaban con el producto sin generarle ningún valor ni al usuario ni al producto. La tecnología tiende a eliminar eso. Y lo que tenemos que hacer es contar con las regulaciones adecuadas para transmitir estos valores. Ese es el objetivo de una tecnología colaborativa.

P .: ¿Cuándo cree que va a haber una competencia leal?

R.W.: Ahora no es competencia, porque no es legal. Hay una regulación y tenemos que cumplirlas.

P.: ¿Cómo es su relación con el Gobierno?

R.W.: Tenemos una buena relación y tuvimos buena comunicación. Nosotros generamos millones de datos de información de tránsito, trabajando conjunto con el gobierno, podemos colaborar para mejorar el tránsito en la ciudad.

P.: ¿Qué dicen esos datos de Buenos Aires?

R.W.: En Latinoamérica hay ciudades complicadas en materia tránsito, como Buenos Aires, Lima, San Pablo, Ciudad de México, Río de Janeiro, que tienen sus complicaciones en términos de movilidad. Es ahí donde podemos aportar a través de nuestro conocimiento, para generar la revolución de la movilidad, que impactará en la calidad de vida de las personas. Al tener un auto, no pagas por el impacto social. En Latinoamérica, quienes viven en la periferia de las grandes ciudades generalmente son quienes menos tienen y quienes más sufren la falta de alternativa para movilizarse por la falla de transporte público. Es como un reto profesional poder contribuir a cambiar esa movilidad.

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