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Fuera del radar: playa Dos Carneiros, un tesoro del nordeste brasileño

Ubicado a 120 kilómetros de Recife, esta exclusiva playa invita a entregarse al placer de su mar y de su escenografía. Rodeada de palmeras, cocoteros y aguas calientes, es un destino que vale la pena visitar.

El placer en su máxima expresión. Así es Praia dos Carneiros, un pequeño paraíso (entre tantos que hay) del Nordeste de Brasil. Situada en el municipio de Tamandaré, en Pernambuco, Carneiros se encuentra a 120 km. de Recife.

Sus playas son de arena blanca y con total seguridad se puede afirmar que es uno de los lugares con las aguas más calientes del planeta. Meterse al mar dista muy poco de darse una ducha templada.

La postal más conocida de este lugar involucra a una capilla levantada en plena playa. Se trata de la Iglesia de San Benito, también conocida como la “Igrejinha dos Carneiros”, construida en el siglo XVIII. Allí suelen celebrarse casamientos y hasta está enterrado Rosalvo Ramos Rocha, quien en 1938 adquirió cientos de hectáreas en la zona para dedicarse al comercio de cocos. Años después sus descendientes vieron en este lugar una oportunidad para explotar el turismo.

Carneiros no es siempre la misma playa y eso lo hace más que linda. ¿Qué significa esto? A la mañana el mar suele ser una pileta, con mucha arena en su antesala. A la tarde, cuando la marea crece, comienzan a aparecer las olas que comen la arena y la transforman en un lugar más salvaje. Pero esto cambia, no hay una regla para las playas de Carneiros.

Familias con niños pequeños, encuentran este lugar como el ideal para pasar sus vacaciones. La tranquilidad de sus playas y su mar, el entorno rodeado de inmensas palmeras y cocoteros, la convierten en un destino ideal. Satisfacción para la vista, el cuerpo y el alma.

Sobre
Sobre el mar. La Iglesia de San Benito tiene la mejor vista.
Sobre el mar. La Iglesia de San Benito tiene la mejor vista.

Excursión

Los lancheros están en la orilla del mar todas las mañanas. Vale acercarse hasta allí (y negociar el precio) para comenzar la aventura. Las excursiones suelen incluir el siguiente recorrido: primero una visita a las piscinas naturales, una zona de arrecife donde se puede snorkelear y ver una hermosa fauna marina. Luego, un paseo por el maravilloso banco de arena, inmenso y solitario. Esto sólo se puede hacer a la mañana, cuando la marea está baja. Como por arte de magia, después del mediodía desaparece. En este sitio se forman espectaculares piletas para meter los pies y todo el cuerpo, por supuesto, y la temperatura es la más acogedora que se pueda conocer jamás.

La siguiente visita es a una isla a pocos metros del banco de arena, conocida por su forma de cocodrilo. Si bien es la parte más turística del paseo y rompe un poco con la tranquilidad que caracteriza a la zona, lo divertido de este punto es que de allí se extrae arcilla, un material ideal para hidratar la piel. Inmensos tachos invitan a todos los turistas a tomar la arcilla de manera gratuita y untársela por todo el cuerpo. El resultado muestra a cientos de fantasmas blancos a la espera de que se seque para ingresar al mar a enjuagarse. Claro que tiene fines comerciales y quienes deseen pueden comprar una muestra para llevarse a casa.

Hospedaje

Muchos eligen hospedarse en Porto de Galinhas, a 55 kilómetros de allí y visitar Carneiros por el día, a donde llegan en lancha. En este caso se recomienda hacerlo un día de semana, ya que sábados y domingos hay mucha gente. En Carneiros hay pocas opciones de hospedaje y poco económica, lo cual también la hace bastante exclusiva.

En general la oferta incluye posadas (con riquísimos desayunos) que rondan los 150 dólares la noche. Para abaratar costos, Tamandaré se encuentra a sólo 6 kilómetros de allí. All inclusive y departamentos se ofrecen en esta zona, pero realmente no es lo mismo.

Gastronomía

Como no puede ser de otra manera, los platos de mar son la estrella. Hay pocos restoranes. Sin embargo, el pulpo, los langostinos y los pescados frescos se llevan todos los premios. Para beber, una refrescante agua de coco o un jugo de fruta local. El restaurante recomendado: “Arikindá”: riquisima comida y entorno.

Dato

Pernambuco es uno de los pocos estados brasileños donde no se necesita vacunarse contra la fiebre amarilla.

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