Furio: "Los importadores se están canibalizando entre sí"
Matías Furio, presidente de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, recibió a Ámbito Biz. El empresario habló sobre la problemática del sector. Importación vs. industria nacional, contrabando, rentabilidad del sector y reclamos al Gobierno.

Periodista: ¿Cuál es el presente de la industria del juguete?

Matías Furio: Actualmente en promedio se está utilizando el 60% de la capacidad productiva y de septiembre a noviembre, promediamos una caída interanual del 40% en unidades entregadas. Como resultado de este complejo contexto producto de la retracción del consumo, algunas fábricas cuentan con stocks para abastecer el próximo Día del Niño (que tendrá lugar el 17 de agosto de 2019). Pero no solo se registran excedentes de stocks de productos nacionales sino también de importados. Además, se suman los problemas trasversales que está padeciendo la industria como aumento de las tarifas, incremento de los precios de la materia prima abastecida por un oligopolio (plástico), altas tasas de interés, presión tributaria, costo laboral no asociado al salario, falta de infraestructura y logística ineficiente.

P.: Hace un tiempo arremetió contra Mc Donalds. ¿Por qué?

M.F.: Oportunamente se advirtió al Gobierno nacional sobre las implicancias de facilitar el acceso a juguetes que contribuyen a profundizar una problemática actual como la obesidad infantil, esto es, todo juguete que se obtiene a cambio de la compra de una hamburguesa. La CAIJ no apoya este tipo de promociones o combos porque no solo operan en contra de la cadena de comercialización del juguete sino que generan conductas y hábitos no deseados en la niñez al ingerir alimentos no saludables.

P.: ¿Son muchas las empresas nacionales que están importando juguetes? ¿Es una tendencia?

M.F.: Muy a mi pesar, esto es porque soy fabricante neto, debo reconocer que siempre existieron empresas productoras nacionales que complementaron su oferta con productos importados. No obstante, en la actualidad representan sólo el 7% del volumen total importado. Por su parte, las importaciones de las casas de comidas rápidas explican el 8%, los supermercados el 20% y el resto de las importaciones (66% del total importado) son realizadas por tradicionales jugadores como distribuidores, pero también se fueron incorporando nuevos players con la apertura comercial y hasta jugueterías que antes compraban en el mercado local.

P.: ¿Qué porcentaje de juguetes nacionales e importados se vende en el mercado nacional?

M.F.: Actualmente, se están realizando importantísimos esfuerzos en pos de mantener el 51% de participación que la industria argentina supo conseguir en los últimos años en el mercado local a partir de haber resignado rentabilidad en pos de ofrecer un mejor precio respecto de los productos importados. No obstante, existen factores que están dificultan el escenario tales como los altos costos de la materia prima asociados aumento del precio del plástico, el cual está sujeto a las variaciones del precio del petróleo y a los incrementos del tipo de cambio.

P.: ¿Cuáles fueron los números de las compras al exterior en 2018 (en montos y en cantidades)?

M.F.: Las importaciones de juguetes de enero a noviembre totalizaron 18.81 millones de kilogramos netos y u$s FOB 130,08 millones, lo que representa un incremento de un 18% y 13% respectivamente con relación al mismo período del año. Si tenemos en cuenta la gestión del actual Gobierno, las importaciones han aumentado desde el 90% en Kilogramos netos respecto a 2015.

P.: ¿Cómo es la coyuntura del sector importador de juguetes?

M.F.: Hoy se está desarrollando un fenómeno inédito: los importadores se están canibalizando entre si y muchos están registrando importantes pérdidas porque no encontraron mercado para colocar los importantes volúmenes importados en especial en el primer cuatrimestre de 2018. Antes de la primera “disparada” del dólar a principios de mayo, se registró en el período enero-abril un 45% de incremento en las importaciones respecto del mismo período de 2017, lo que provocó una sobre oferta de productos del exterior en el mercado y por lo tanto, hoy se están rematando.

P.: ¿Qué porción de la torta tienen los fabricantes locales?

M.F.: En los últimos años, la industria nacional alcanzó más del 50% de participación del mercado argentino de juguetes. Argentina cuenta con más de 200 fábricas, todas micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) familiares altamente competitivas tras haber incorporado maquinaria de última generación y tecnología que permitió robotizar la producción y automatizar los procesos productivos, obteniendo juguetes con precios accesibles, diseño y los mayores niveles de seguridad. La cadena de valor del juguete está integrada por componentes nacionales en un 100% y la producción no se terceriza.

P.: ¿Cómo está el contrabando y la piratería y qué está haciendo el sector para combatirlos?

M.F.: El mercado argentino de juguetes está explicado por un 25% de productos ingresados al país por contrabando, los cuales no cumplen las normas vigentes de seguridad, no pagan impuestos, violan la ley de marcas y ponen en riesgo la salud pública. Este marco perjudica notoriamente al comercio que cumple con todas las reglamentaciones y requerimientos para la habilitación del local y paga los correspondientes impuestos. La lucha contra el contrabando es continua ya que el comercio ilegal siempre está un paso adelantado. Hoy el principal desafío es identificar el contrabando hormiga que se realiza en frontera. Las ferias tipo saladitas y clubes del trueque presentan una amenaza para el comercio, la industria y en definitiva para la salud de nuestros niños ya que los juguetes que se adquieren en estos puestos no cumplen con los requerimientos de seguridad. La importancia de combatir el comercio ilegal posibilita incrementar la venta en blanco en los locales comerciales habilitados, los cuales pueden demandar mayor cantidad de productos de fabricación nacional pero por sobre todo, se garantiza la seguridad.

P.: ¿Es posible competir con China?

M.F.: La industria argentina es competitiva en los segmentos en los cuales especializa su producción como por ejemplo autos y camiones de plástico, bebotes, juguetes de playa, aire libre, didácticos, encastres y masas. En este último caso, se pueden encontrar productos a mitad de precio respecto de los importados. No obstante, salir al mercado externo es muy difícil porque los costos logísticos impactan negativamente en la competitividad alcanzada debido a problemas externos e internos. Por el frente externo, con el cierre de importantes jugueterías en el mundo con Toys R Us, provocaron una crisis de exceso de oferta en el mercado mundial, lo que generó excedentes de stocks que no encontraron sus mercados tradicionales y están siendo redirigidos a la región (el mercado natural de las exportaciones argentinas) con precios predatorios. En ese sentido, se plantea el desafío de posicionar el juguete argentino con sus diferenciales en diseño aunque la variable precio tiene un mayor peso a la toma de la decisión de compra internacional para los distribuidores. Respecto a las dificultades internas, queda un trabajo pendiente por parte del Gobierno para facilitar una mayor competencia en los operadores logísticos que intervienen en el proceso de exportación de manera de reducir los costos. Hoy exportar vía terrestre por ejemplo a Uruguay o Paraguay, implica un 8 a 10% del valor FOB de la mercadería.

P.: ¿Cuáles son los principales reclamos al Gobierno?

M.F.: La industria nacional incrementó los precios sólo un 37%, muy por debajo del incremento de la materia prima. La fabricación de juguetes requiere de materias primas provistas por otros sectores industriales tales como insumos plásticos con fuentes de abastecimiento fuertemente concentrados. Grandes empresas multinacionales proveedoras conforman un oligopolio y administran los precios a nivel intrafirma ofreciendo estos insumos críticos a un precio 25% más alto que en el exterior.

En base a esta caracterización, desde la primera reunión con el entonces secretario de Comercio Braun, le comenté que para bajar la inflación, el Gobierno debe generar los incentivos necesarios para promover mayor competencia en el abastecimiento de materias primas, principalmente en el aprovisionamiento del plástico. Es evidente que esta necesidad entra en tensión con la estrategia no solo de atraer inversiones sino de mantener las existentes garantizando nichos de renta.

Con relación al comercio exterior, se plantearon las dificultades ocasionadas por los altos costos operativos que se generan al momento de la exportación. En ese sentido, fue bienvenido el régimen “Exporta Simple” pero se destacó la necesidad de extenderlo a mayores volúmenes de carga.