Economía

Georgalos invierte en turrones

La fábrica de golosinas Georgalos decidió volver al ruedo en el mercado del turrón con su marca Namur, un producto clásico que fuera discontinuado a fines de la década del 80 pero que quedó instalado en la memoria de los consumidores argentinos.

Para concretar este revival, la empresa invirtió u$s2,5 millones para montar una nueva línea de producción en su planta de Río Segundo, Córdoba, donde trabajan más de 600 personas.

Georgalos concentra allí la producción de la mayor parte de sus 12 marcas de golosinas. En tanto que en la planta de Luján (provincia de Buenos Aires) fabrica los productos a base de cereales, bajo el nombre de General Cereals.

La razón que llevó a Georgalos a resucitar el turrón Namur tiene que ver con la vigencia de un producto que mantiene una cuota importante de mercado pese a la caída de las ventas de golosinas. En la actualidad, el consumo de turrones equivale a unos 14 millones de kilogramos anuales.

En ese segmento tendrá que batallar con pesos pesado como el grupo Arcor y otros competidores. El turrón logró mantenerse pese a las crisis en base a dos características clave para los tiempos actuales. Por un lado, siempre tuvo precios accesibles frente a otros competidores como chocolates y alfajores. Y por otro lado, siempre hizo gala de su condición de “producto saludable”, ya que su receta incluye crema nougat, trozos de maní y obleas tostadas.

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