Espectáculos

Geretto: "El feminismo actual no está en mis personajes"

Experto en papeles femeninos como en "Yo amo a mi maestra normal" o "Como quien oye llover", el actor que también participó en series como "Edha" o "Vecinos en guerra" admite que mira más TV de lo que participa: "No es prejuicio, pero el de la TV no es un lenguaje propio como el del teatro".

“Quise volver a las fuentes, al contacto con la gente, a la cercanía, extrañaba tener esa intimidad, por eso opté por una sala del off en lugar de una de la calle Corrientes”, diceJuan Pablo Geretto, quien estrena el 4 de enero “Estrella”, unipersonal acerca de una revendedora de cosméticos cuyo único sueño es mirar la televisión y pertenecer a un mundo que cree real. Se presentará viernes y sábados a las 20 y a las 22 en el Camarín de las Musas.

El espectáculo tiene dramaturgia de Virginia Méndez, quien comparte la dirección con Geretto. Su mayor éxito teatral fue “Yo amo a mi maestra normal”, con temporadas en el Multiteatro y cuatro años de giras por el país. También presentó “Solo como una perra” y “Como quien oye llover”. Dialogamos con él.

Periodista: ¿Cómo surgió este nuevo unipersonal?

Juan Pablo Geretto: Es una idea que tenía hace mucho tiempo, quería explorar la imagen de una vendedora de cosméticos por catálogo. Ese trabajo es lo que le permite salir de su casa, meterse en otras vidas, en las casas de otra gente, espiar otros mundos. Tiene la ilusión de la fiesta anual de esta empresa, y esta es la excusa para contar su vida.

P.: ¿Qué otros rasgos tiene este personaje?

J.P.G.: Esta mujer nunca ha tomado una decisión, todas las han tomado por ella. Se tiene que enfrentar a ese momento de decidir algo crucial e importante, el abismo para ella, que creyó que hizo elecciones, pero no. Me gustan mucho las historias de gente que transcurre por la vida y va avanzando sólo porque cayó en ese lugar, casi por casualidad, sin sentarse a desear algo.

P.: Trata sobre una mujer que sólo desea mirar la TV, no estar en ella.

J.P.G.: Ella vive en algún lugar del interior, no sale mucho. Después descubriremos si sale o no. Todo tiene más que ver con la vida reposada que con la aspiración de fama.

P.: Siempre abordó el universo femenino, pero no desde las prédicas actuales, sino desde una mirada de la mujer de antaño...

J.P.G.: Ninguna de mis mujeres fue muy empoderada. Seguramente fueron víctimas de machistas, como tantas, criadas bajo esta doctrina, seguramente fueron así. El feminismo actual no creo que sea mi tema, no por ahora, es tema de generaciones posteriores a la mía. En lo personal, disfruto que se pueda utilizar esa palabra y espero que haya un cambio, hasta ahora es una puerta ni siquiera abierta, sino que está por abrirse. Ojalá suceda y sea un cambio orgánico.

P.: Pasó por series como “Edha”, “Vecinos en guerra” o “El puntero”. ¿Cómo se lleva con la TV?

J.P.G.: Miro mucho, no participo tanto, no es un lenguaje tan propio como el teatro. Disfruto mucho de las puestas de luces, de la puesta en escena, hago menos televisión no por prejuicio, sino porque me siento más cómodo en el teatro.

P.: ¿Se siente más cómodo en la interpretación, la dirección o la escritura?

J.P.G.: Este año escribí la obra de un youtuber, Mariano Bondar, en el teatro Apolo, y mis obras siempre estuvieron dirigidas por mí, escribo teatro haciéndolo. Esta obra la escribí el año pasado y ahí empezó el trabajo sobre este texto pasado por el cuerpo, con ese filtro que para mí es muy importante. La palabra se resignifica cuando pasa por el cuerpo, ahí se detecta si uno escribió literatura o teatro. La literatura es para los que leen y el teatro para los que ven, se ve cuando pasa por el cuerpo. Cuando escribo pienso cómo lo haría desde el movimiento y desde conocer mis posibilidades. También sería interesante dirigir a otro que no sea yo.

P.: ¿Por qué quiso estrenarla en el Camarín de las Musas pudiendo hacerlo en una sala más grande?

J.P.G.: Es cierto que con “La maestra normal” tuvimos mucho éxito, recorrimos el país durante cuatro años, en teatros muy grandes. La proporción persona espacio se volvió allí desmesurada y quería volver a la fuente, al origen de donde salieron mis primeros espectáculos. La salas del off además tienen un régimen de trabajo menos cargado de horarios. En las salas comerciales hay que hacer seis funciones semanales y tener todos los sábados ocupados. No tenía ganas de ese régimen.

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