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Golpe de knock out para la COVIAR

Los principales actores de la industria pusieron entre las cuerdas a la Cooperación Vitivinícola Argentina. En las últimas horas presentaron un documento que cuestiona duramente la gestión del organismo que preside Angel Leotta.  

El Plan Estratégico Vitivinícola (Pevi) 2020 transita su recta final y -a pesar de los fuertes cuestionamientos por no haber cumplido con los objetivos trazados- la COVIAR decidió ir por más. Esta vez, con un objetivo más cortoplacista (a diez años), con revisiones cada dos o tres años. "Si la economía se sincera y tenemos un escenario más tranquilo, no hará falta cambiar nada, pero si seguimos por estas turbulencias, vamos a tener que ir adecuándolo", disparó Ángel Leotta, presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina.

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<p><strong>&Aacute;ngel Leotta.</strong></p>

Ángel Leotta.

Sin embargo, algunos de los principales actores del sector, le dieron un golpe de knock out a este organismo creado en 2003 durante el gobierno de Néstor Kirchner, a través de un documento presentado en las últimas horas al propio Leotta y los miembros de su directorio, extensivo al Gobierno nacional.

La carta, que lleva la firma de Bodegas de Argentina, la Cámara Riojana de Productores Agrícolas/CARPA (La Rioja); Productores de Uvas en Fresco y Pasas (San Juan); Cámara de Exportadores de Vino de la Patagonia (Neuquén y Río Negro), Cámara de Bodegueros de San Juan y el mencionado Centro de Viñateros y Bodegueros del este (Mendoza), manifiesta que "la COVIAR ha perdido su Norte, con una falla enorme en los canales de comunicación interna dentro del Directorio, alejándose de sus objetivos genuinos, siendo la misma desvirtuada, queriendo hacer de ella una entidad gremial empresaria nacional, por ejemplo, contratando consultoras para posicionar al organismo en vez de posicionar los productos de la vitivinicultura argentina".

Una instancia superadora

"Más allá de la reivindicación que supone para nosotros, que junto a otras entidades coincida hoy en un documento reclamando sobre la desnaturalización institucional de COVIAR, disconformidad en su conducción, modos de tomar las decisiones y los magros resultados obtenidos en la ejecución del plan estratégico 2020, reiteradamente advertidas por nosotros en los últimos años; lo importante es la oportunidad que tiene la vitivinicultura de replantearse su organización a partir de este fuerte reclamo al que consideramos una instancia superadora de la actual organización del sector", consideró Mauro Sosa, director ejecutivo del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este.

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<p>Mauro Sosa.</p>

Mauro Sosa.

"Como contexto y ciñéndonos a los resultados del PEVI no se logra visualizar la institucionalidad que se intenta demostrar desde COVIAR - y que tanto defienden algunos - porque para la mayoría de sus contribuyentes, productores e industriales que pagan la contribución obligatoria, ha fracasado", continuó Sosa.

"La situación aquí descripta se ha visto ahora agravada ya que al vencer el Plan Estratégico Vitivinícola 2020 (PEVI), para el cual fue creada la COVIAR, se ha decidido avanzar en un proyecto de un nuevo PEVI que, no contó con los tiempos necesarios para lograr consensos internos, y no cuenta con el apoyo de todos. La experiencia demuestra que un plan estratégico no consensuado no tiene ningún sentido ni futuro", enuncia el documento.

Uno de los puntos más cuestionados es el presupuesto -de casi 15 millones de pesos- asignados a la comunicación institucional "que nada tiene que ver con la promoción del vino", reza la carta, que también fue elevada al Gobierno Nacional y a autoridades provinciales representadas en el directorio de la COVIAR.

Números en rojo

"Todo ello ocurre mientras Argentina ha perdido más del 75% de su mercado interno de vino en las últimas cuatro décadas y nuestras exportaciones están estancadas hace 10 años, siendo el país vitivinícola líder que menos se ha internacionalizado, exportando solo 20% de su producción", detallan los firmantes, entre ellos Patricia Freuler, presidente de Bodegas de Argentina; Mario Pulenta, de la Cámara de Bodegueros de San Juan y Fernando Palau, titular del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, entre otros actores del sector.

"A eso debemos agregar el escaso esfuerzo que hasta ahora se ha realizado en potenciar productos que son una diversificación al destino de la producción primaria, como la uva en fresco y las pasas, que disponen de infraestructura productiva y tienen un mercado potencial muy importante tanto fuera como dentro de nuestro país. Sin dejar de lado el jugo concentrado de uva al cual se destina hoy en el presupuesto, sólo el 1% de la Contribución Obligatoria", se explica en el documento.

Hay ruido en la industria. Cada vez son más las voces que se manifiestan abiertamente en contra de la COVIAR, un organismo que nació en 2003 sobre la base de tres pilares: aumentar las exportaciones, mejorar las ventas del mercado interno y promover la participación rentable de los productores en la cadena vitivinícola. El sector, o gran parte de él, considera que no se cumplieron ninguno de esos objetivos. "No se revirtió la caída del consumo de vino. No aumentaron las exportaciones; y la estrategia de integración del pequeño productor al negocio vitivinícola no se materializó en rentabilidad ni en mejora alguna", concluyó Sosa.

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