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Gracia Cutuli, o el arte textil en su apoteosis

Una amplia exposición que recorre obras tempranas, como "Alfombra" de 1969, hasta sus más recientes creaciones imbricadas con la voz de poetas.

El nombre de Gracia Cutuli es sinónimo de renovación y profundización del arte textil. Trazó su trayectoria en esta disciplina desde 1963, y ganó los más importantes premios nacionales e internacionales; hizo estudios especializados en gobelinos en París, realizó exposiciones, ofreció conferencias, etc. Ganadora del Konex de Platino (1982), Cutuli es miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes desde 2011, y fue cofundadora en 1964 de la Galería El Sol destinada al arte textil, así como socia fundadora del CAAT (Centro Argentino Artistas del Tapiz), cuya publicación anual “Tramemos” que acaba de cumplir 40 años, refleja el panorama actual de esa especialidad en el mundo.

Rosa Faccaro, recientemente fallecida, fue la autora del libro publicado en 1986 “Arte Textil Argentino Hoy”, con prólogo de Rafael Squirru, y en cuya medulosa introducción histórica se refiere a la década del 60 en la que muchos artistas renovaron su lenguaje a partir de la Bienal de Lausanne en 1963 a la que Cutuli fue especialmente invitada. Fue entonces cuando el tapiz se desprendió del muro, incursionó en el espacio tridimensional, se imbricó con la pintura y la escultura, aparecieron nuevos materiales sintéticos.

Su actual exposición antológica “Gracia Cutuli, lenguajes entrelazados” se exhibe en el MAP (Museo de Arte Popular José Hernández) donde se pueden ver, por ejemplo, “Alfombra” (1969), telar de alto lizo, tejida a mano, realizada en el taller Galería El Sol. De 1978 y de la serie Los Glaciares “Componga un vuelo de gaviotas”, por el que obtuvo el Gran Premio de Honor del Salón del Tapiz de ese año. “Borges esquina Pampa” (2006) refiere a un poncho “pampa” de cacique del siglo XIX entretejido con la poesía de Borges “Buenos Aires”; antología poética (1923-1977), “Patagonia-Pampa-Puna”, telar de alto lizo de 1991; otra obra de técnica personal es “Como si Nazca”, tejida a mano en alto lizo realizada en 1994.

“Anasazi y la mariposa de Dickinson”, acrílico s/tela, remite a una manta prehistórica de la cultura anasazi en tela de algodón hallada en Cueva Pintada al noroeste de Arizona. En ella está la primera línea de un poema de Emily Dickinson: “Defrauded I a butterfly/ the lawful heir for thee….”. Así como “Jouy-en Josas esquina Rimbaud”, tela de algodón estampada de la India de la costa de Coromandel con el poema de Rimbaud: “Elle est retrouvée /Quoi? /L’éternité”.

Cutuli ha viajado mucho y cada lugar le ha dejado huellas profundas que sigue plasmando en una obra que no se detiene y sigue creciendo en su contenido; ha rescatado culturas ancestrales como en “Karken” (2010) que significa “mujer” en idioma aonikenk, o tehuelche, pintura acrílica sobre tela, quillangos pintados de la Patagonia en los que se evoca el orden geométrico de los cueros pintados que reitera imágenes cruciformes.

Cutuli continúa enriqueciendo el uso de tejidos que datan de la dinastía egipcia apelando al lenguaje contemporáneo, a textos literarios que se entrecruzan, al rescate y la influencia de lo precolombino, a dejar de asociar lo textil con el trabajo femenino, y como lo señala la artista en un artículo reciente titulado “Potencial semiótico del textil”: “los textiles expresan y simbolizan intercambio ritual, poder político y social, valores ideológicos y estéticos. La web es telaraña, según el mito, ha sido inspiración para las tempranas técnicas textiles. Hoy el ser humano le presta su símbolo a la cibernética”. (Clausura el 3 de junio. Av. del Libertador 2373).

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