Economía

Gradualismo en Letras: menos deuda en dólares; más en pesos

Es un mecanismo que viene implementando el Palacio de Hacienda desde el año pasado, con el fin de mitigar los riesgos de default y atenuar los problemas, en el caso de un eventual salto cambiario.

El Gobierno viene, desde el año pasado, desarrollando un proceso de reducción del stock de títulos de corto plazo en dólares y de ampliación de la proporción en pesos, con el fin de mitigar los riesgos de default y al mismo tiempo desarrollar un mercado de deuda en moneda local que funcione como referencia para la plaza doméstica.

Si bien este proceso comenzó previo a la crisis cambiaria, el Gobierno se comprometió con el FMI a reducir la proporción de deuda en dólares, ya que una devaluación atenta contra la capacidad del Gobierno de enfrentar sus compromisos de deuda en moneda extranjera, pese a que también permite licuar los pasivos en pesos. Según el último informe de Balanza de Pagos, el 92% de la deuda externa está nominado en moneda extranjera (el 62% es en dólares), lo que enciende las alarmas ante un nuevo salto del tipo de cambio.

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En lo que va del año, el Gobierno no ha tenido problemas para renovar los vencimientos de Letras de corto plazo, ya que el pago de capital e intereses estaban asegurados por los fondos aportados por el FMI, que a su vez permitieron ofrecer una tasa más baja al mercado durante los primeros meses. Además, esta semana, el FMI, en un informe publicado sobre la Argentina, destacó que las renovaciones de deuda se habían ubicado por encima del 46% proyectado en el escenario base del programa financiero.

Joaquín Waldman, economista de Ecolatina, explicó que el Palacio de Hacienda “está intentando pasar lo que pueden de deuda a pesos porque la tasa en dólares es muy alta. En un país que está estancado y no crece es imposible licuar deuda al 7%”. Explicó que “todos los vencimientos de este año se renovaron para un período previo a las elecciones, generando una concentración en el segundo semestre y recién ahora se comenzaron a estirar los plazos, con ayuda de la Anses, de inversores institucionales y de un cambio en las regulaciones, como el aumento en el porcentaje que pueden tener los bancos en Letes”. Waldman manifestó, a su vez, que, “actualmente, la tasa de interés en pesos también se encuentra en niveles bastante elevados; en la última licitación cerró en torno al 60%, lo que puede generar un problema en la dinámica, pero siempre es mejor tener deuda en pesos que en dólares”.

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