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Gremios ya pujan por las listas K; presión a Massa

Rápidos de reflejos y con un olfato sensible, la mayor parte de los sindicalistas se acercaron en los últimos días al binomio de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner con el declamado propósito de colaborar con la campaña y el poco disimulado objetivo de obtener lugares en las listas legislativas y eventualmente, cargos ejecutivos. De paso, se embarcaron en la tarea de arrimar a ese espacio a Sergio Massa, con quien tienen en general mejor relación que con la expresidenta.

La atracción que generó en el gremialismo la novedad de la dupla de Fernández eclipsó el entusiasmo inicial que una parte sustantiva de la CGT había tenido por Roberto Lavagna, agravado por las idas y vueltas del economista con los integrantes de Alternativa Federal. Sólo durante el fin de semana estuvieron con Alberto Fernández dirigentes como Héctor Daer, Hugo Moyano y Antonio Caló. Entre los tres aparece representada una porción mayoritaria de los sectores más influyentes de la central obrera más importante.

A los dirigentes de todos modos no los mueve sólo la vocación democrática y una eventual afinidad ideológica. Por encima de eso está la perspectiva de posicionarse en espacios de poder luego de un período como el de Cambiemos, que obligó a casi todos a recluirse en sus respectivas organizaciones para poner a salvo sindicatos y obras sociales del deterioro de toda la economía. El paro nacional de este miércoles oficiará como bisagra para el ingreso, una vez finalizada la medida, en la más pura etapa de campaña electoral.

El que arrancó con ventaja fue Daer. El líder de Sanidad y cotitular de la CGT puede jactarse de ser amigo del postulante presidencial del PJ además de haber compartido la construcción y los primeros años del Frente Renovador junto a Massa. El sábado participó con el candidato y otros dirigentes de un locro organizado en el microestadio de Ferro para conmemorar el 25 de Mayo. También estuvo el presidente del PJ porteño y jefe del sindicato de encargados de edificios, Víctor Santa María, otro que mantiene una relación de años con Alberto Fernández alimentada en la estructura partidaria de la Ciudad.

Daer, referente de los “gordos” de la CGT, aclara en privado que no lo mueve interés alguno por ocupar cargos legislativos o reservar espacios ejecutivos para personas de su entorno. En todo caso supone que la vuelta del peronismo al poder podrá pavimentar el camino para una reunificación de la central sindical y en ese caso tal vez revalidar el cargo de secretario general con mayor consenso interno. Al gremialista lo desvela la decisión de Massa: “Es fundamental que se sume y que lo haga lo antes posible. Estamos trabajando para eso”, le contó anoche a este diario.

El caso de Moyano es más utilitario. De poca suerte históricamente en sus elecciones de candidatos, en esta ocasión fue de los primeros en abrazarse al binomio anunciado por Cristina. El canillita Omar Plaíni, uno de sus hombres de confianza en el PJ, quedó a cargo de la tarea de apuntalar candidatos de extracción sindical para las listas legislativas. De paso, el sector tiene también expectativas de nominar potenciales funcionarios.

Algunos creen que incluso el camionero imagina a uno de sus hijos como compañero de fórmula de quien termine por ser designado candidato a gobernador bonaerense por el espacio. Moyano también estuvo el sábado con Alberto Fernández, pero en el acto en Merlo.

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