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Guatemala, llena de colores y tradiciones

Un itinerario de siete días permite conocer los principales lugares, la comida típica y la cultura de este país. Si el viaje sucede a principios de noviembre, como bonus track, se puede hacer una inmersión en la celebración del Día de Todos los Santos y los Muertos, recorriendo los cementerios con sus barriletes gigantes y los dulces que se ofrendan a los ancestros.

Bajar del avión en La Aurora, el aeropuerto de la capital guatemalteca, y encontrar una colorida multitud yendo y viniendo, con sus trajes típicos, causa sorpresa. Cuesta entender a qué se debe tal cantidad de hombres y mujeres en movimiento. O, simplemente, a la espera. Más tarde, el misterio se devela: la postal es poco frecuente. En esta época las familias van a recibir a sus allegados que vuelven al país para las celebraciones del 1 y 2 de noviembre.

A pesar de su pequeño territorio, Guatemala goza de una variedad climática debido a su geografía montañosa y a la amplitud de niveles que van desde el mar a los 4.200 metros de altura. Esta riqueza permite la creación de distintos ecosistemas, la existencia de manglares y bosques y la fertilidad de la tierra propicia para algunos cultivos, como el reconocido café y el típico cardamomo. Un rasgo característico son sus 33 volcanes, de los cuales tres están activos. La temperatura promedio anual es de 22 grados centígrados y aunque tiene dos estaciones (la época de lluvias, de mayo a octubre, y la seca, de noviembre a abril) se lo conoce como “el país de la eterna primavera”.

La actual Guatemala forma parte de la antigua Mesoamérica, habitada por mayas y olmecas. Por eso, si bien hay libertad de culto, la espiritualidad de sus habitantes combina la religión (principalmente católica) con ritos precolombinos y el español se mezcla con las 22 lenguas mayas. En realidad, cada departamento tiene su propio dialecto además del español. “Pueden hablar su lengua, pero no otra. No porque no quieran sino porque no la conocen”, explica el guía de turno.

Para sumergirse en la gastronomía típica del lugar, nada mejor que Kardamomus. Allí se degustan unas croquetas de yuca y hojas de ses rebozadas con un crocante perfumadas de cardamomo. Como plato principal, lomito con salsa de la abuelita (una carne bañada en una reducción de nueve especias). El postre es acompañado de una breve clase de cocina en la que se puede aprender a hacer helado de menta y cardamomo.

De vuelta al hotel, el guía destaca un punto en el recorrido: la Avenida de las Américas. “Cada país está representado en un rincón. Algunos tienen su propia plaza y en ellas se celebran los gritos de independencia de cada uno. Ahí está la plaza de Argentina. Y al final de la avenida vamos a ver un gran monumento a Juan Pablo II, una persona fundamental que nos ayudó mucho en la guerra civil ocurrida entre 1974 y 1996”, explica. Los fines de semana, este paseo se hace peatonal para que la gente pueda pasear caminando o en bicicleta.

La ciudad antigua

Supo ser la capital del país, pero debido a un gran terremoto ocurrido en 1773 tuvo que ser traslada. Hoy, Antigua se encuentra a 45 km. de la ciudad de Guatemala y es reconocida por sus edificios y monumentos de gran valor histórico y patrimonial. Guarda esa esencia colonial, con sus calles de piedra y la arquitectura de sus casas, que la vuelven encantadora.

Entre sus joyas relucen la iglesia barroca de la Merced, la de San Francisco El Alto, la de San José y el Convento de Santa Clara, además del Tanque La Unión y la Fuente de las Sirenas, situada en la plaza central. Diseñada por Diego de Porres en 1737, la escultura consta de cuatro sirenas que sostienen sus senos con sus manos y de ellos sale el agua. Respecto de su construcción existen dos versiones: la primera refiere a la fuente de Neptuno en la ciudad italiana de Boloña y la otra cuenta que fue encargada por el Conde de la Gomera, quien tuvo cuatro hijas que no amamantaron. La leyenda narra que el hombre mandó a atarlas a un ojo de agua donde más tarde murieron.

El Tanque La Unión también guarda una historia: como en la época colonial no todas las casa tenían lugar para lavar la ropa, las mujeres iban a lavaderos públicos que también funcionaban como lugares de encuentro y reunión social. “Era como WhatsApp, pero antiguo. Aquí, ellas charlaban mientras lavaban; mientras que los hombres hacían lo mismo mientras las esperaban”, comenta el guía.

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Pero la postal icónica es el Arco de Santa Catalina, también conocido como el Arco de la Antigua Guatemala. Construido en 1693, originalmente servía como puente para unir dos espacios del Convento de Santa Catalina Mártir, debido a que las monjas de clausura no podían salir al exterior. Actualmente, funciona como hotel colonial.

Tiendas de ropa típica y de joyas de alta gama se mezclan con galerías de arte y con los vendedores ambulantes que ofrecen artesanías. Un lugar que no puede dejar de visitarse es el Museo Mesoamericano del Jade, inaugurado en octubre de 2003. Esta piedra preciosa tiene un gran valor cultural e histórico porque para las culturas prehispánicas, como los olmecas, mayas, toltecas, kichés, mixtecas, zapotecas y aztecas, el jade significaba vida, fertilidad y poder. Según investigaciones arqueológicas se pudo determinar que esta piedra era más valiosa que el oro para las antiguas civilizaciones. Actualmente, se recomienda comprarlo en el museo o en un lugar donde garanticen efectivamente su autenticidad. Si bien la moneda oficial es el quetzal, la mayoría de los lugares acepta dólares (como referencia: 1 dólar equivale a 7,73 quetzales).

Visitando Panajachel y Tikal

Luego de recorrer Antigua, Sumpango y Santiago, el viaje sigue hacia el majestuoso Lago de Atitlán. Es un lugar que no se puede dejar de visitar por su encantadora belleza y lo pintoresco de los pueblos que lo rodean.

Esta zona está rodeada por tres volcanes: Atitlán, Tolimán y San Pedro. Sus aguas son de gran pureza y alcanzan niveles del 99% en el centro del lago. El paisaje de esta joya natural no solo relaja a los turistas sino que atrae a los viajeros y los invita a recorrer sus alrededores.

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Lago de Atitlán. Está rodeado por tres volcanes; sus aguas son de gran pureza.
Lago de Atitlán. Está rodeado por tres volcanes; sus aguas son de gran pureza.

Pero cada pueblo se destaca por una actividad o un cultivo: cerámica, tejidos, miel, instrumentos autóctonos, cosmética y medicinas naturales hechos con plantas de la región y el café de gran calidad gracias al clima especial y benévolo. Se puede observar el proceso de producción de varios de ellos. Llama la atención que en la mayoría son mujeres las que llevan adelante estas tareas mientras que los varones solamente administran.

Finalmente aparece el corazón de la cultura maya en Guatemala: la ciudad de Tikal. Su nombre significa Ciudad de las Voces. El Parque Nacional homónimo fue creado en 1955 y tiene una superficie de 575.86 km². Antes, una parada estratégica: el desayuno en el hotel boutique Las Lagunas, ubicado en pleno corazón de la selva y rodeado de dos lagos.

Recorriendo las ruinas de esta civilización, insertas en un paisaje natural inigualable de selva tropical, se puede conectar profundamente con la historia. La arquitectura monumental de sus edificios en forma de pirámides escalonadas impacta, más aún sabiendo que fueron construidas alrededor del año 600 a.C.

Tratándose de una sociedad basada en la agricultura, la observación solar y lunar era la base científica fundamental. La secuencia histórica está relatada en sus altares y se relaciona directamente con las distintas dinastías reales. Por sus riquezas culturales y naturales, la UNESCO lo declaró Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la Humanidad en 1979. En la actualidad, Tikal es uno de los destinos turísticos más importantes del país, reconocido también por su fauna y vegetación.

Vale la pena conocer Guatemala por la gran diversidad de tradiciones e historias, además de por su naturaleza y su geografía, porque allí se encuentra el verdadero centro de la cultura maya.

El Día de Todos los Santos

La fecha del viaje es muy especial y se puede conocer las tradiciones del pueblo guatemalteco en el Día de los Muertos y en el de Todos los Santos.

Para los mayas y aztecas la muerte significaba un importantísimo momento, porque era el tránsito de la vida material a la espiritual. En Guatemala cobra vida a través de distintas celebraciones o rituales, como visitar los cementerios, remontar barriletes o preparar comidas típicas. Todo, en un clima de verdadera fiesta, con música y alegría.

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Esta festividad se destaca en los municipios de Sumpango y Santiago Sacatepéquez. Cuentan que los barriletes, con colores y formas relacionados a la naturaleza y que llegan a medir más de 30 metros algunos, se utilizan para espantar a los malos espíritus y asegurar el descanso en paz de las almas buenas. Igual que las flores amarillas y violetas que decoran las puertas de las casas.

El 1 de noviembre una multitud recorre las calles, como en una procesión, hasta llegar al cementerio. En el camino, se puede comprar comida tradicional que ofrecen los vendedores ambulantes.

El plato típico que se come ese día es el fiambre. Se prepara con carnes frías, embutidos, quesos y verduras sazonadas. Pudimos tener el privilegio de degustarlo en la Cocina del Obispo y en la Fonda de la Calle Real, donde tanto Armanda como Mercedes (anfitrionas de cada uno de esos restaurantes) no solo nos enseñaron a prepararlo sino que nos contaron las leyendas que esconde el plato. La más atractiva es la que cuenta de una empleada que salió a comprar las cosas para el almuerzo y en la calle se encontró con su amado, se queda charlando con él y cuando se da cuenta los negocios habían cerrado. Vuelve y con todo lo que había disponible prepara un rejunte de comida fría. Todos los comensales quedaron encantados con ese plato que se transformó en la comida tradicional del 1 de noviembre.

Se acompaña también con postres, como el ayote (calabaza) y los jocotes (ciruelas) en almíbar. Comidas que también se ofrendan a los antepasados y se dejan en el cementerio.

CUÁNTO CUESTA

Pasaje en avión ida y vuelta desde $37.000. Algunas de las compañías que viajan son Copa Airlines (hace escala en Panamá), Aerolíneas Argentinas y Avianca (ambas con vuelos directos).

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