Opiniones

Hay que aprovechar esta oportunidad histórica para arreglar este desastre

A su abuelo lo perseguí, me enseñó el concepto de “anti peronismo visceral” en la playa de Pinamar. Sospecho que Santiago Cafiero conjetura riesgos. El “fantasma Dilma” va a estar merodeando desde el inicio. No habrá tiempo para entrenar muchachos.

Esta semana el FMI puede desenganchar el último vagón de Macri. Perder las PASO no estaba dentro de las cuarenta del mazo. El ministro sabía que los desembolsos estaban atados a metas. Macri le aseguró a Trump que ganaba. Sin Lagarde y sin ideas, sin Dujovne; se terminó el recurso: “Suplicar y mentir”.

El martes 13 se aclaró lo que los inversores avisados sabían. Los que se fueron en el mejor escenario-Sturzenegger y Caputo- cuando simulaban ofertas valientes de dólares para detener el rally. En realidad era un outlet de dólares para que la tribu huya, antes de esta tormenta. Los que se quedaron intentaran recuperar fichas, pero se van a poner cada vez más nerviosos. Se destruye el valor de los bonos.

Reestructurando deuda en el mercado aprendí algunas cosas. La plataforma de una negociación consiste en que ambas partes, asuman su responsabilidad: el que recibió el préstamo calculó incorrectamente las posibilidades de cumplir. Y, el que concedió el crédito, tuvo errores de predictibilidad en sus modelos de flujos.

Otro tema es el negociador. Su temperamento y antecedentes favorecen o no. Su carisma-aunque es un don-es un activo crucial. Y, la velocidad. No se puede ir a un hospital en colectivo.

Los actores deben encarar rápido la reestructuración de la deuda pública. No supongo reproducir 2005. Y, no descarto que una renegociación exitosa, constituya la base para edificar el próximo paradigma de la deuda global. La propuesta contiene re-significaciones provocadoras, nuevas alternativas. Una avalancha mundial se avecina.

Las claves: estratega, plan táctico y ejecutor

¿Las renegociaciones (2005 y 2009) han de representar un ancla? ¿O hay que adaptarse a un entorno global que ha cambiado en forma extraordinaria? Se sugiere innovación, creatividad y disrupción. Hemos de rediseñar un país para sobrevivir y tener éxito. Tenemos que dar de comer, generar empleo y crecer. Al mismo tiempo hay que reestructurar la deuda, sin lo cual es imposible.

El escenario de crecimiento, bienestar y desendeudamiento no es ni parecido a 2003-2007 y 2010-2011, cuando gerenciar la economía era un viaje de egresados. Con los resultados de 2003-2011 Duran Barba hubiera convertido a Macri en Emperador vitalicio. En lugar de contarlo, nos abocamos al cabotaje. Lo que hay que saber ahora no está en Wikipedia. En una renegociación, el operador necesita tener dominio técnico y ejecutivo para improvisar. Nielsen sería un coach extraordinario, porque no puede ser el representante. No sería bien recibido. Si eligen alguien del elenco estable-technopol o consultor del establishment-, desconfíe.

Solazando un “club de bancos” piloteado por el FMI

El “out of courte restructuring” u “out of court works outs”, evita el excesivo desprestigio de un default. Da mayor confidencialidad y costos menores. No existen gastos judiciales. Funciona la ley de igualdad. Facilita la entrada en vigor conjunta. Si existe un dilema, es el de la permanente disparidad de criterios entre los acreedores. Reestructurar parsimoniosamente puede generar pérdidas significativas, mayor duración del conflicto, restricción de bienes, y ejecuciones sorpresivas-ya que ni sabemos lo que firmó el Gobierno durante estos años-.

Nueva herramienta para nuevos problemas

La primera pregunta que se hacen los acreedores es: ¿Qué cambiara para que acordemos? – Por eso es crucial la propuesta que se presente. Habrá que mantener encendida la imaginación, humectando las ideas que se secaron.

La reestructuración por sí misma no resuelve todos los problemas. Pero teniendo en cuenta que la próxima administración desarrollará un plan de crecimiento, se le otorgará sustentabilidad a la deuda. Por eso es conveniente proponerle al FMI la creación de una nueva operatoria-acorde a los tiempos-, que llamaremos: GAP, “Grow and Pay”.

Esta nueva herramienta financiera le permitiría-en el futuro-al FMI responder a una eventual cesación de pagos, extendiendo los plazos de financiamiento para los países insolventes. Para respaldar políticas que ayudan a crecer y evitar el conflicto social. Para salir de una crisis razonando en vez de racionalizando.

La conveniencia de una propuesta de pago:

Se consolidan deuda e intereses inicialmente. Argentina necesita 10 años de gracia, donde solo hará frente al pago de intereses. Así crecen PBI y superávit fiscal durante los primeros 10 años de acumulación y se evita financiamiento para crecer. Argentina de pie, ayuda al funcionamiento del sistema financiero internacional. Una reforma innovadora sería más procedente que una sacudida mundial. Debería ser tan rápida como la decisión del FMI de regresar a la Argentina luego de 13 años. Recuerde, renegociamos el acuerdo a las dos semanas y despidieron a Caputo en dos meses. Vertiginoso.

Una renegociación prolongada destruye riqueza. El FMI y la banca privada, necesitan mantener la deuda “performing” en los balances, para evitar una catástrofe, con efectos colaterales. Las entidades analizan cuánto van a cobrar y como les va a castigar sus balances.

Una negociación conjunta donde el FMI es juez y parte. Lidera intereses manifiestamente, ya no desembolsa salvando a unos y dejando a otros.

Tramita con un mandato de los tenedores de deuda del sector privado. La deuda se re perfila escalonadamente. Los nuevos títulos tienen que tener el mismo plazo y tasa de interés que los vencimientos del FMI. A partir del undécimo año comienzan las amortizaciones de capital. Estas serían 12 en total y los porcentajes crecientes: 2%, 3%, 4%, 5%, 7%, 8%, 9%, 10%, 11%, 12%, 14%,15%. Opción, cláusula de roll over para el FMI. Los bonistas privados deben adherir a idénticas condiciones y tasas de interés que el FMI, sugiero 3% anual.

Un plan económico con una tasa creciente del PBI de 4 puntos porcentuales anuales haría que se crucen las curvas. Crecen PBI y superávit fiscal por encima de la deuda, con lo cual disminuye en plano inclinado la relación deuda/PBI aumentando la sustentabilidad de la deuda y reduciendo el riesgo hasta alcanzar el “Investment grade”, presumiblemente antes de la cancelación total.

Con creatividad, el FMI soluciona un problema y se anticipa a otro. Se reivindica y constituye en un verdadero artífice colaborador de la recuperación Argentina, estabilizador del sistema financiero internacional. Al mismo tiempo con Argentina se asegura el financiamiento necesario para sostener la burocracia del organismo. Conjuntamente, se “refunda” el FMI, al anticipar el conflicto que proyecta el endeudamiento global sobre PBI. En menos de siete años esta relación ha pasado de 200% a 320% del PBI mundial. La reducción de los intereses y extensión de plazos de manera voluntaria, es la clave para evitar tragedias. Si no se obtiene un descenso sustancial de las tasas que viene pagando, llegara el default desordenado y, vamos a una quita de capital.

No más buitres que se burlaron del 95% de los acreedores. Las altas tasas que pagó el Gobierno de Macri, reflejan que la desconfianza nunca cesó al pagarles.

El FMI en lugar de ser el villano de la película oficiaría de garante para que Argentina crezca y todos puedan cobrar. Se descarta la trama conspirativa que sugiere que el FMI opera para obtener resignación de soberanía de los países. Sus autoridades demostrarían que no están interesadas en operar geopolíticamente.

Diciéndole sí a la propuesta, puede evitarse un episodio perturbador del sistema financiero, con futuras reproducciones. Vuelve el equilibrio fiscal y la confianza, se descarta el riesgo de default.

La propuesta. Ventajas:

  1. Somos creíbles: Llegan los que reestructuraron y pagaron la deuda, aun con reservas. Hubo claridad e integridad, por eso se puede volver a jugar.
  2. Viabilidad: Argentina vale más viva que muerta.
  3. Crecimiento: la reestructuración de la deuda permite evitar el oportunismo de ciertos acreedores. El crecimiento convierte a la deuda auto-liquidable.
  4. Objetividad: ni amenazas, ni expresiones adolescentes. Un plan integral con simulaciones proyectivas que demuestran de qué manera se puede pagar y, como NO se puede pagar.
  5. Transparencia: el liderazgo del FMI evita el trato diferenciado, como el que obtuvieron los fondos buitres. Inmortalícelo, entre 2016 y 2019 les mentimos a los nuevos prestamistas.
  6. Pari Passu: no se refuerzan garantías. Se suspenden los pagos de capital e intereses. Se negocia con un solo equipo cuyo mandato es conferido por todos los acreedores.
  7. Convicciones: ninguna presión altera el trato igualitario entre el organismo y los privados.
  8. Acumulación de reservas en dólares y, una cuenta en pesos con el superávit, mientras no se amortiza se recompra deuda bajo la par.
  9. El representante-ejecutor es un “out sider”, no es technopol-no consultor del establishment-no corporaciones, ningún ex ministro, ex secretario; porque dado el precio de los bonos, la información tendrá mucho valor. El país solo habla, a través de un representante que realiza lo que el presidente le pide.
  10. Separación de tareas: Una reestructuración de deuda, es un proceso considerablemente complicado, con gran demanda de tiempo. Los ejecutores del plan de crecimiento y la estabilidad cambiaria y monetaria, NO pueden ser los mismos de la negociación.
  11. El proceso requerirá experiencia, calma y creatividad.
  12. El liderazgo del FMI aseguraría lo mejor para el conjunto-evitar free riders-. Que no se produzca otra vez el dilema del prisionero.

En mis últimos viajes a NYC comprobé que los bancos a la distancia, no veían lo que pasaba. Nunca pensaron en un default. Estaban encantados, como por una hechicera. Lo que escuche allí, no difería de los comentaristas afines al Gobierno, de la mayoría de programas de la TV argentina.

(*) Magister en Economía y Política Económica Internacional y profesor en UADE, CEO y co-fundador en 1993 del Grupo Hacer

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