Opiniones

Hay que bajar las tasas de interés para que la economía crezca

Para la economía de Argentina, este año es el peor desde 2009. Con una excepción: el sector financiero. Por ejemplo, los ingresos netos de Banco Macro y BBVA en el primer trimestre de 2019 aumentaron 107% y 289% con respeto al mismo periodo de 2018 (la inflación fue 54%). Otros bancos muestran resultados similares. Por lo general, el sector financiero sufre más que otros sectores durante una etapa de recesión. Las personas y las empresas no quieren tomar créditos e invertir. La calidad de deuda baja mucho. Eso aumenta las pérdidas de los bancos. ¿Por qué en Argentina pasa lo contrario?

La respuesta es simple. En los últimos ocho meses el Banco Central mantiene tasas de interés muy altas. El negocio de los bancos ahora es básico. Toman depósitos por 50% y prestan al Banco Central por 70%. La ganancia neta es 20%, sin riesgo ni esfuerzo. Pero en realidad es un impuesto adicional para todos los argentinos a favor del sector financiero. Si el Banco Central paga 70%, las empresas privadas tienen que pagar 80-100% porque el riesgo suyo siempre es más alto que lo del Banco Central.

La tasa nominal de 80-100% resulta en 30-40% de la tasa real. Ni productores ni consumidores pueden pagarla. Sin crédito es imposible el crecimiento económico, incluso para los sectores que se benefician de la devaluación del peso. En marzo las exportaciones cayeron el 5% con respecto a marzo de 2018. Para que la producción crezca hay que invertir: comprar máquinas, semillas, emplear trabajadores. Con tasas reales de 40% es imposible.

Los consumidores tampoco pueden comprar productos durables cuando se manejan este tipo de tasas. Si uno tiene plata, prefiere ponerla en el banco para ganar 50% de interés (con la inflación esperaba de 31%) en vez de comprar una lavarropas, heladera o auto. Si uno no tiene plata, la situación es aún peor. Para financiar las compras debe pagar un costo financiero de más de 100%.

Para que la economía de Argentina vuelva a crecer, hay que bajar las tasas de interés hasta 5% en términos reales, es decir, las tasas nominales no tienen que superar el 40%.

¿Por qué las tasas están tan altas? Porque el compromiso del Banco Central es mantener la base monetaria fija. Para eso, cuando hay más pesos que le permiten su meta, el Banco Central vende Leliq. Para que Leliq sea un instrumento financiero atractivo, tiene que ofrecer intereses altos y el volumen de Leliq está creciendo a una velocidad exponencial. Un día va a explotar (como pasó con el stock de Lebac) con una fuerte devaluación del peso y una inflación aún más alta.

Para salir de la crisis hay que bajar las tasas desarmando el stock de Leliq. El Banco Central tiene recursos suficientes para eso. Las reservas del Banco Central ahora son de u$s 64.600 millones. Para comprar todo el stock de Leliq al cambio de hoy se necesitan u$s 22.500 millones. En este caso el Banco Central se queda con unas reservas suficientes para mantener el cambio estable (la base monetaria es 1.342 mil millones de pesos). Mi cálculo es muy conservador. En realidad con mucho menos sería suficiente para bajar las tasas y mantener la base monetaria estable.

Se puede hacer eso en forma gradual, bajando un 1-2% por día hasta que las tasas lleguen hasta el 40%. En vez de absorber todos los pesos extra de la meta del Banco Central vendiendo Leliq, se puede absorber vendiendo dólares.

Las tasas más razonables van a ayudar no solo a consumidores y negocios, sino también al gobierno federal y a los gobiernos regionales. Ellos también tienen que competir con el Banco Central para financiar la deuda.

¿Y qué va a pasar con la inflación? Nada raro. Los precios de los alimentos, por ejemplo, dependen de los precios en el mercado internacional. Si el Banco Central disminuye las tasas y mantiene el cambio estable (tiene recursos para lograr eso), no se llegará a una inflación más alta de lo esperado. Tampoco hay que esperar el impacto para las tarifas de los servicios públicos y transporte – el gobierno ya las congeló por 6 meses. La baja de las tasas afectará la inflación en otros sectores de la economía. Por un lado, la demanda va a crecer. Por otro lado, la oferta crece también por menor costo financiero. Como resultado, la inflación puede bajar.

Si el Banco Central sigue con su política actual, vamos a tener una recesión prolongada. El nuevo gobierno (no de Macri) gastará las reservas. Mejor gastar algo ahora, bajar las tasas, reactivar la economía y mostrar a la gente que la crisis pasó. Con el mejor clima económico el Banco Central recuperaría todos esos dólares por el flujo de capitales que ingresan desde el exterior y por el aumento de las ventas de los exportadores. Pero si se continúa con la política económica actual de tasas irrazonablemente altas, el gobierno va a perder todo. Y los argentinos, también.

(*) Profesor visitante de la Maestría de Finanzas de la Universidad de San Andrés

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