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Hay que enfrentar los riesgos climáticos

La semana pasada, casi 200 países convocados por Naciones Unidas, comenzaron en Katowice (Polonia) las deliberaciones en la reunión anual denominada COP-24, con el propósito de avanzar en la aplicación del Acuerdo de París (COP- 21), celebrado en el 2015 para enfrentar la amenaza global del cambio climático. El día 14 de este mes concluirá esta COP-24, que tiene una gran importancia, ya que el futuro del planeta depende hoy de la capacidad de la humanidad para diseñar sin demoras nuevas instituciones y reglas de carácter mundial, que apunten a reducir drásticamente las emisiones contaminantes de CO2.

La COP 1 había tenido lugar en Berlín en el año 1995, desde entonces no ha habido progresos en la compleja tarea de disminuir las emisiones globales de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático, que ya esta afectando gravemente a la humanidad. Cuando comenzaron estas deliberaciones en Katowice de COP 24 las emisiones anuales de gases ya eran un 52 por ciento mas altas que cuando las naciones se habían reunido en Berlín un cuarto de siglo antes, para acordar la adopción de medidas eficaces para cuidar el planeta.

Las evidencias científicas son contundentes, ya no hay dudas que las emisiones contaminantes están contribuyendo al aumento de la temperatura en todo el planeta y al crecimiento de los daños ambientales. Estas emisiones son generadas por el consumo de combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas), más algunas prácticas agropecuarias y la deforestación.

No hay mucho tiempo que perder, tengamos en cuenta que el pasado mes de octubre fue el segundo octubre mas caluroso, desde que se llevan registros (siglo XIX). La OMM (Organización Meteorológica Mundial) también acaba de alertarnos comunicando que los gases de efecto invernadero que rodean la Tierra ya están hoy en su máximo nivel, incidiendo no solo en el aumento de la temperatura, sino también en el incremento en muchas regiones de los incendios, sequías, inundaciones y también del nivel del mar. Año a año vienen creciendo los daños ambientales, que ya están contribuyendo a empobrecer a muchas regiones del planeta, Naciones Unidas estima que si fracasamos seguirán derritiéndose los hielos del Ártico y la Antártida, subirá el nivel del mar, mucha gente morirá por la contaminación y la escasez de agua, mientras que los costos económicos de las inundaciones, incendios y sequías, también crecerán, como ya lo vienen haciendo en los últimos años.

Es importante señalar que los gases contaminantes que hoy se emiten permanecerán en la atmósfera por un gran número de años y no está quedando mucho tiempo para enfrentar este problema ya que, al actual ritmo de acumulación de CO2 en la atmósfera, antes de mediados de este siglo habríamos cruzado la barrera critica de gases acumulados alrededor de nuestra Casa.

Días antes de esta COP-24, el grupo de científicos y expertos internacionales (IPCC), convocados por Naciones Unidas, había encendido la alarma suministrando importante información científica que debería ser tomada en cuenta en esta reunión del G-20. Recordemos que el IPCC es el órgano internacional encargado de evaluar los conocimientos científicos relativos al cambio climático, sus impactos y sus riesgos futuros potenciales, así como las posibles opciones de mitigación de las emisiones. En este informe del IPCC se señala que para limitar el calentamiento global a 1.5C” se necesitarían transiciones “rápidas y de gran alcance” en la tierra, la energía, la industria, los edificios, el transporte y las ciudades.

Según el IPCC, preservar nuestro clima requiere que las emisiones netas globales de CO2 disminuyan hacia 2030 alrededor de 45 por ciento respecto de los niveles del 2010. Esto significa que eventualmente se necesitaría compensar cualquier emisión excedente por medio de la remoción del CO2 de la atmósfera, ya que si se permite que la temperatura global aumente mas de 1.5C” será necesario depender en el futuro en mayor medida de nuevas técnicas que absorban CO2 de la atmosfera, pero lamentablemente la efectividad de estas técnicas no esta probada a gran escala, y además, pueden conllevar importantes riesgos para el desarrollo sostenible.

Cuando el Secretario General de las Naciones Unidas inauguro las deliberaciones de esta COP-24, expreso que “Somos la ultima generación que puede frenar el cambio climático”. Reducir las emisiones contaminantes requiere una drástica modificación de la matriz de producción y consumo energético, abatiendo la participación de los combustibles fósiles y expandiendo aceleradamente la participación de las nuevas energías limpias.

La NASA bien define a la Tierra como “nuestra nave espacial”, ya es hora de cuidar a las próximas generaciones ya que esta la única casa que tenemos. .El futuro del planeta depende hoy de la capacidad de la humanidad para diseñar nuevas instituciones y reglas ambientales de carácter global, involucrando así a las casi 200 naciones que están ahora reunidas, convocadas por Naciones Unidas, para avanzar efectivamente en el cumplimiento del Acuerdo de París del 2015, haciendo una realidad la eliminación de las emisiones globalmente contaminantes.

(*) Academia Argentina de Ciencias del Ambiente.

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