Economía

Inflación: octubre reducirá el margen de maniobra del BCRA

• LAS ESTIMACIONES PRIVADAS ANTICIPAN UN PISO CERCANO AL 5% POR ARRASTRE DE SEPTIEMBRE
Mientras sigue decantando el “pass-through”, todos rezan para que el Gobierno esquive la tentación de caer en el adictivo retraso cambiario. En diciembre la competitividad ganada deberá “recalcularse”.

El Gobierno, con el Banco Central a la cabeza, está empeñado en derribar las elevadas expectativas inflacionarias del público, con el fin altruista de recuperar la confianza de la gente y el mercado. Tras el 3,9% de inflación de agosto los analistas aguardan el dato de septiembre con desazón, ya que vislumbran un nivel superior al 7%. Pero lo más preocupante es el comportamiento de los precios a lo largo de septiembre porque la primera quincena mostró una evolución acorde con una inflación entre 5% y 6%, pero en la segunda parte del mes los monitoreos privados detectaron mayores niveles de aumento por encima del 7%. Esto solo le aportará a la medición de octubre no menos de 2,5 puntos porcentuales por efecto arrastre. De ahí que las estimaciones preliminares apuntan a una inflación cercana al 5% como mínimo. Es, por ejemplo, el caso de la consultora OJF (Ferreres) que proyecta un 4,6% en octubre por el arrastre de septiembre que estiman un 7% para GBA mientras que el IPC Nacional rondaría entre el 7,3% y el 7,4%.

Cabe recordar que en agosto la gente sufrió los ajustes de las tarifas de tren (18%), colectivo (10%) y subte (67%). A lo que se sumaron aumentos en la luz (24%) y el gas (25%) y el 8% en los combustibles. Además el personal doméstico tuvo un ajuste salarial del 12% y la medicina prepaga subió un 7,5%. Mientras que en setiembre se verá parte del impacto de la devaluación. Pero también se registraron ajustes tarifarios en colectivo (13%) y tren (17%) junto con un 11% en los combustibles. Además otro 5% para el personal doméstico y 13% en indumentaria y otro 10% en el gasto en expensas.

Ahora bien, para este mes además del arrastre se tienen contempladas subas en precios regulados como ser en las tarifas de tren (15%) y de colectivo (11%) más un aumento superior al 10% en los combustibles. También un ajuste en las prepagas (7,5%), en los peajes (20%) y otro 30% en el gas. Este combo, por ahora, le da a OJF un piso de inflación del 4,6% para octubre. De ahí en adelante, y suponiendo que la nueva política monetaria surte efecto, o más bien, tiene mediano éxito, puede esperarse que noviembre y diciembre muestren inflaciones del orden del 3% mensual (2,8% en noviembre sin saber cómo se resuelve el tema tarifario de la electricidad, y el 3,1% para diciembre donde además de los aumentos estacionales hay un ajuste para el personal doméstico del 5%. De modo que se pasará de un ritmo de inflación anual del 45% en setiembre a menos del 35% en octubre y luego al 25% en el último bimestre. Así, según OJF, la inflación cerraría el año en un nivel del 47%.

Por lo tanto, el tipo de cambio real proyectado para los límites de la "zona de no intervención" ($34 y $44) llegaría con menor margen de maniobra al cierre del año. Si bien el BCRA anticipó que luego del ajuste mensual del 3% para el último trimestre del año, en diciembre analizaría el ritmo de crawling peg (o sea, el de las micro devaluaciones). El tipo de cambio real multilateral promedio de largo plazo se ubica, a pesos de hoy, aproximadamente en $32. Es decir, que el límite inferior de la "zona de no intervención" ya supera el promedio histórico. Sin embargo, el haber fijado el límite superior en $44, si bien le dio un margen aceptable al BCRA, ya que se trata de un tipo de cambio real multilateral muy similar al promedio de Néstor Kirchner (2003-2007), considerado por el consenso del mercado como "alto" ya que por encima de este nivel se trata de tipos de cambio de situaciones de crisis o de default.

Pero dado como viene septiembre y como se perfila octubre, junto con un último bimestre que se espera sea más tranquilo pero no por eso de baja inflación, entre agosto y diciembre el aumento generalizado de precios minoristas acumularía una suba del 27%. De modo que el $44, por algunos a priori considerado como "recontra alto" o muy competitivo vería limado su margen de competitividad. Esto induciría, o más bien, obligaría al Banco Central a "recalcular" pero a diferencia de lo que creía cuando lanzó la nueva política monetaria y cambiaria con la venia del FMI, tendría que contemplar un mayor ritmo de ajuste para que el mercado no crea que se cae en la tentación del atraso cambiario como domador de las expectativas inflacionarias. Todo esto se daría en un contexto donde precisamente se descuenta que la inflación reducirá su ritmo de aceleración. De lo contrario se estaría frente a otro escenario, y precisamente no sería tan halagueño para el Gobierno.

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