Jerónimo Batista Bucher: "Para 2025 casi 2.000 millones de personas habitarán con escasez del agua para consumo"

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En el Día Mundial del Agua, uno de los 100 líderes del futuro da su panorama sobre la problemática de la escasez de agua, el cambio climático y la contribución del coronavirus a la toma de conciencia global.

Jerónimo Batista Bucher nació en Vicente López y, aunque tiene apenas 21 años, ya fue elegido como uno de los 100 líderes jóvenes del futuro por la Universidad de Harvard y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Actualmente, estudia la Licenciatura en Biotecnología en la Universidad Nacional de San Martín, en donde estableció un laboratorio de desarrollo para consolidar y escalar comercialmente su proyecto: máquinas que producen y dispensan vasos biodegradables, hechos de extractos de algas, que se pueden descomponer en menos de dos semanas.

En el 2017 representó a la Argentina en la Cumbre Mundial de Jóvenes del G20, desarrollada en Alemania. Formó parte del Comité de Ambiente y Cambio Climático, y fue seleccionado para dar un discurso frente a Angela Merkel en Berlín sobre la importancia de generar conciencia en relación a la sustentabilidad.

Aquí, la entrevista de Ámbito con un abanderado de la escuela secundaria y emprendedor del agua, que ya recibió todo tipo de premios a nivel nacional e internacional.

Periodista: ¿Qué tan grave es la escasez de agua potable?

Jerónimo Batista Bucher: Alrededor del 70% de la superficie de la tierra está cubierta por agua, pero solo un 2,5% del total es dulce, de la cual apenas un 1% es accesible para el consumo. Se estima que para el 2025 casi 2.000 millones de personas habitarán regiones plagadas por la escasez del agua.

P.: ¿Qué pasa en la Argentina con el agua?

J.B.B.: Tenemos un gran problema con su uso por distintas situaciones que atentan contra la preservación de este recurso fundamental para la vida. No solamente por su utilización poco consciente a nivel domiciliario, con canillas que quedan abiertas o personas que riegan sus veredas como forma de limpiar, sino que las deficiencias en la infraestructura llevan a que, en algunos casos, se pierda hasta la mitad del agua potable en la propia red de distribución. A esto se le suman una multiplicidad de prácticas industriales, que generan un grave impacto en términos de la contaminación del agua.

P.:¿Cuáles son esas prácticas industriales?

J.B.B.: Son particularmente conflictivos los planes de avance de la megaminería por sus consecuencias tóxicas. Esta situación resulta más crítica en regiones especialmente áridas como en el caso de Mendoza, donde a fines del año pasado, una masiva movilización colectiva logró detener la desregulación de dicha actividad por parte del gobierno. A su vez, tenemos en nuestro territorio casos como el de la Cuenca Matanza-Riachuelo, que se encuentra entre las más contaminadas de todo el mundo. No solo existen decenas de basurales a orillas de río, sino que se suman metales pesados por históricas fuentes de polución industriales, que se traducen en una amenaza muy grave para la salud de la población que vive signada por severas afecciones respiratorias y dermatológicas, sumadas a la precariedad habitacional y económica.

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La OMS advierte: "La cantidad de agua dulce existente en la tierra es limitada, y su calidad está sometida a una presión constante. La conservación de la calidad del agua dulce es importante para el suministro de agua de bebida, la producción de alimentos y el uso recreativo. La calidad del agua puede verse comprometida por la presencia de agentes infecciosos, productos químicos tóxicos o radiaciones".

La OMS advierte: "La cantidad de agua dulce existente en la tierra es limitada, y su calidad está sometida a una presión constante. La conservación de la calidad del agua dulce es importante para el suministro de agua de bebida, la producción de alimentos y el uso recreativo. La calidad del agua puede verse comprometida por la presencia de agentes infecciosos, productos químicos tóxicos o radiaciones".

P.: Se estima que para el 2050 habrá más plástico que peces en los océanos, ¿por qué el plástico es tan nocivo para el medio ambiente y el agua?

J.B.B.: La contaminación plástica representa una gran problemática a nivel global. Desechamos continuamente millones de toneladas de residuos plásticos y, en muchos casos, todo eso termina en nuestro entorno, afectando seriamente distintos ecosistemas. Esto se da porque los materiales plásticos derivados del petróleo que se emplean para generar productos, que muchas veces utilizamos por apenas instantes y luego tiramos, no pueden biodegradarse y reintegrarse a los ciclos de la naturaleza, sino que únicamente se van fragmentando en partes cada vez más chicas, con el paso de largos períodos de tiempo. Así se conforma el denominado microplástico, donde el problema no desaparece sino que empeora porque sigue estando ahí pero ya no podemos percibirlo a simple vista. De ese modo llega a estar presente en los rincones más lejanos del planeta y también en el agua que tomamos y en nuestros alimentos.

P.:¿Cuál es el grado actual de contaminación de los océanos?

Existen islas de basura flotantes, como “La gran isla de plástico del Pacífico”, que tiene un tamaño cercano a 10 veces la superficie de Uruguay. Esto no solo afecta la vida de una enorme variedad de especies animales, como podemos ver a veces aves o peces que aparecen muertos llenos de plástico, sino que nos afecta también directamente a nosotros. Si bien no comemos una botella o una bolsa descartable, ingerimos plástico constantemente.

P.: ¿Los seres humanos comemos plástico sin saberlo?

J.B.B.: Cada persona consume en promedio alrededor de 5 gramos por semana, el equivalente a estar comiéndonos una tarjeta de crédito cada 7 días. En estudios muy recientes, se comienza a conocer más sobre esta situación y aún no se sabe con precisión el impacto que todo esto podría conllevar en nuestra salud, siendo que esas pequeñas partículas de plástico pueden actuar como micro-esponjas que absorben tóxicos y posteriormente ingresan a nuestro cuerpo. Además, dependiendo de cómo se gestionan estos residuos, muchas veces son quemados en basurales clandestinos y afectan gravemente las condiciones de vida de la gente que vive en las cercanías, tanto a nivel respiratorio como generando focos de transmisión de enfermedades, entre otras problemáticas relacionadas.

P.: A todo esto se agrega el problema del cambio climático…

J.B.B.: Enfrentamos un marcado proceso de cambio climático antropogénico, dado por un aumento en la temperatura promedio del planeta debido a las emisiones de gases de efecto invernadero por actividades humanas como el transporte basado en combustibles fósiles, la producción energética, la agricultura y otras áreas que requieren una inminente transformación. Esto lleva a un gran desequilibrio ecosistémico y provoca que se acentúen fenómenos climáticos en todo el mundo. Con olas de calor letales, devastadores incendios, fuertes huracanes, grandes inundaciones e intensas sequías, peligra la producción alimenticia y se ve amenazada toda la población. Particularmente los sectores marginados y que están desamparados frente a estos embates que comienzan a darse con mayor frecuencia e intensidad, y que profundizan aún más las grandes desigualdades que nos atraviesan como sociedad.

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Jerómimo Batista Bucher alertó por las prácticas contaminantes del agua en la Argentina y reclamó una mayor preservación de este recurso fundamental para la vida.

Jerómimo Batista Bucher alertó por las prácticas contaminantes del agua en la Argentina y reclamó una mayor preservación de este recurso fundamental para la vida.

P.: Por el coronavirus, se vieron imágenes de aguas limpias y ciudades sin la niebla típica de la polución, ¿es viable sostener esas situaciones a largo plazo?

J.B.B.: En estas semanas comenzamos a ver cómo el mundo empieza a reaccionar en cuestión de días frente a la situación que estamos viviendo. Contando con amplia evidencia desde hace décadas, y el consenso de la comunidad científica internacional respecto al complejo panorama climático y ecológico que estamos produciendo, hoy más que nunca debemos entender que eso implica un gran compromiso. El privilegio del saber nos da la responsabilidad y la gran oportunidad de hacer algo al respecto, de forjar un camino de transición sustentable, que nos permita lograr un avance socialmente justo y ambientalmente responsable como país y como humanidad.

P.: ¿De qué se trata tu proyecto de vasos biodegradables?

J.B.B.: Vengo desarrollando una alternativa particularmente orientada al uso de los vasos de plástico descartables. Son máquinas que producen y dispensan vasos biodegradables producidos a partir de algas que se pueden descomponer naturalmente en menos de un par de semanas. Comencé con este proyecto terminando la escuela secundaria en ORT, y hace un año establecí un laboratorio de desarrollo en la UNSAM donde estudio biotecnología, y estoy trabajando para consolidar esta solución y escalarla comercialmente.

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