Chiste de quinchos

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Chiste judicial importado de los Estados Unidos.

Una mañana, la señora Smith recibe un telegrama de la Corte en la que se le impone el deber de integrar un jurado. Desesperada, concurre personalmente a entrevistarse con el defensor público, a quien le plantea una objeción de conciencia porque ella se opone a la pena de muerte, de modo que esa opinión influirá sobre su voto y no será una jurado de confianza.

-Pero, señora -le dice el abogado-, el juicio para el que fue convocada no es criminal. Es una simple demanda civil cuyo eventual castigo jamás será la pena capital.

-¿De qué se trata? -pregunta la mujer.

-Es una esposa que presenta este caso contra su marido porque él se jugó en las carreras los u$s12.000 que había prometido usar para remodelar la cocina por su cumpleaños.

-De acuerdo -dice entonces la señora Smith-, cumpliré con mi deber. Pero dígame una cosa, ¿por qué no hay pena de muerte en este caso?

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