Coronavirus: ¿una oportunidad para conocer más sobre los adultos mayores?

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La psicogerontóloga Graciela Zarebski indicó que si bien este grupo es más vulnerable desde lo biológico, tienen más riqueza emocional. ¿Cómo nos ayudamos mientras los ayudamos?

Los adultos mayores de 60 años con enfermedades de base como diabetes, hipertensión arterial, problemas cardíacos o respiratorios – entre otras comorbilidades – constituye la población más frágil frente al nuevo coronavirus SARS-CoV2, causante de la enfermedad Covid-19, por lo que la secretaria de Acceso a la Salud Carla Vizzotti refuerza siempre la recomendación de que “se queden en sus casas y que extremen las medidas de distanciamiento social y de higiene de manos”. A la vez, recordó que el contacto de este grupo “con alguien joven, aunque tenga una infección leve o ni siquiera sepa que está infectado, puede ser determinante para infectarse y tener una complicación”.

A esto se suma que si esta población está sobreinformada, puede sufrir angustia además de cruzarse con mensajes negativos como el que emitió este martes el vicegobernador de Texas, Dan Patrick, quien dijo que él mismo y otras personas mayores estarían dispuestas a morir para que la economía estadounidense continúe. Y remarcó: “aquellos de nosotros que tenemos más de 70 años, nos ocuparemos de nosotros mismos, pero no hay que sacrificar el país”.

Más difícil la tienen aún los adultos mayores que viven lejos de sus hijos que, al sentir más la soledad, pudieran llegar a salir más de lo estrictamente necesario.

Pero más allá de las vulnerabilidades propias de la edad o las comunes a las que todos vivimos estos tiemposde pandemia, podemos aprender de las experiencias de nuestros padres y abuelos y así ayudarnos a enfrentar esta coyuntura a la par que los ayudamos a ellos. Así lo plantea la psicogerontóloga Graciela Zarebski, vicedecana de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y Empresariales de la Universidad Maimónides, quien sostiene que “aislarnos físicamente para ser menos porosos hacia invasores invisibles puede ser una oportunidad para hacernos más permeables hacia nuestra interioridad y hacia nuevos estímulos, aprovechando la virtualidad que supimos conquistar”. Algo en línea con lo sostenido por el director general de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien dijo: “Distancia física no quiere decir distancia social: tenemos que chequear regularmente cómo están nuestros ancianos, amigos, vecinos y parientes que viven solos para que sepan cuánto son apreciados y cuánto los amamos",

Para la experta, los jóvenes deben escuchar a sus mayores más que nunca en este contexto, porque “si bien este grupo es ser más vulnerable biológicamente, eso está compensado con una gran riqueza de vida, ya que superaron adversidades y tienen más reserva emocional”, sostuvo Zarebski, siempre que se hable de personas autónomas.

“No salir más allá de lo imprescindible puede ser para muchos una fuente de ansiedad, no sólo por el miedo a la enfermedad, sino también al cambio que implica detenerse en la vorágine habitual, hacer un giro en la comunicación para mirarnos, hablar y conectarnos con lo mejor de lo humano. Quienes ya se han jubilado de algunas exigencias cotidianas, están acostumbrados a hacerlo. Las personas mayores, en gran parte ya lo saben porque el mismo curso de la vida se encargó de hacérselos saber. Y entonces ejercen el autocuidado, se recluyen, y adoptan nuevos hábitos, se conectan, puertas adentro, con intereses postergados. Una buena oportunidad para preguntarse: ¿Qué estaba relegando en mi vida?”.

A la vez, la experta señala que por la pandemia del coronavirus, todas las personas se ven obligadas a “a revisar más a los mayores, lo cual lleva también a revisar las falencias de nuestros sistemas de salud para no tener que descartarlos, eligiendo para ellos la muerte”. En un contexto como este, Zarebski destacó que puede aparecer lo mejor y lo peor de cada individuo y un ejemplo perfecto son los dichos del vicegobernador texano, Dan Patrick quien insinuó que esta población debería dejarse morir en pos de la economía.

“Por supuesto que aparecen mensajes de este tipo. Se está viendo también mucho el prejuicio hacia la gente mayor, incluso el rechazo, el dejarlos afuera del sistema. Es terrible que una sociedad tenga que descartar a sus mayores, y esta es una reflexión que tendrían que hacer los sistemas de salud de todo el mundo en cuanto a estar preparado y no tener que descartar de la vida a esta población”, indicó la experta, algo que que recuerda situaciones como las Italia donde, ante la falta de respiradores, debían elegir a quién salvar.

Recomendaciones en casos particulares

Una situación difícil en tiempos de aislamiento social preventivo obligatorio es la de los padres que viven en una ciudad diferente a la de sus hijos y nietos. Porque si bien se sugiere mantener una distancia física, saberse a kilómetros de distancia puede llevar a los adultos mayores a sentir la soledad de manera más profunda, e incluso salir más de lo estrictamente necesario. “Cuando estos son los sentimientos de los padres y abuelos que están lejos, se les recomienda a los hijos llamarles la atención sobre la necesidad de cumplir con las medidas del gobierno, advertir de los riesgos de contacto”, señaló la psicogerontóloga.

“Pero hoy la gran mayoría de esta población está conectada por redes. Entonces se debe incentivar a que se conecten o que usen el teléfono para hablar con sus amigos, o bien que busquen actividades nuevas que no tenían oportunidad de hacer antes dentro de la casa, como leer libros que fueron postergados, o realizar una tarea creativa”, agregó Zarebski. A la vez, destacó que en la actualidad se están dando redes de vecinos que llaman a la gente mayor del edificio para preguntarles si necesitan algo.

Es cierto además que el aislamiento puede poner en juego nuestra salud mental a cualquier edad y que se detectan casos de depresión. En ese sentido, la experta recomienda que los hijos investiguen qué servicios brindan atención psicológica para casos especiales, entre ellos el que ofrece el área de geriatría de la carrera de Psicología de la Universidad Maimónides.

Por último sugiere que este grupo etario regule los horarios en los que ven noticias para no estar sobreinformados y que en su lugar opten por actividades culturales que pueden realizarse online, entre ellas recorridas a museos como la que por ejemplo realiza Google Arts o en la página de la universidad para la que trabaja, entre otros sitios.

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