El reencuentro virtual de una madre con su hija muerta abrió el debate sobre los límites de la tecnología

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Jang Ji-Sung pudo acariciar una vez más el cabello de Na-yeon, de seis años, fallecida por una leucemia. La escena fue transmitida por TV y reproducida más de 13 millones de veces en YouTube. ¿Consuelo o uso frívolo del dolor?

Más de 13 millones de reproducciones en YouTube y una extensa lista de pedidos para tener la misma experiencia generó, en Corea del Sur, el reencuentro mediante realidad virtual entre una madre, Jang Ji-sung, y su hija de 6 años fallecida por leucemia, Na-yeon, que fue transmitido por televisión.

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La emisión empezó con la pequeña, que murió en 2016, saliendo de detrás de un montón de madera en un parque, como si estuviera jugando al escondite. "Mamá, ¿dónde estuviste? Te extrañé mucho. ¿Me extrañaste?", pregunta.

En ese momento, se ve a Jang Ji-sung llorando y corriendo hacia la pequeña, profundamente emocionada. "Te extrañé, Na-yeon", le dice al avatar de su hija, generado por computador, mientras mueve sus manos para acariciarle el pelo, virtual.

En el mundo real, Jang estaba parada en medio de un estudio de paredes verdes, con un casco de realidad virtual y guantes hápticos, y las cenizas de su hija colgando del cuello, dentro de un medallón.

El video, de nueve minutos, producido por la Munhwa Broadcasting Corporation (MBC), se llama "Te conocí" y fue visto más de 13 millones de veces en una semana en YouTube.

Mientras crecieron lo pedidos de internautas de poder acceder a la misma experiencia de reencontrarse con un familiar fallecido.

Pero el fenómeno también abrió un debate sobre los límites de espectacularizar el dolor.

"Es comprensible que una madre, afligida, quiera ver a su hija muerta. A mí también me pasaría", dijo el columnista Park Sang-hyun a la AFP. "El problema radica en que el canal se aprovechó de una madre vulnerable que perdió a su hija para mejorar su índice de audiencia".

La creación virtual de Na-yeon, entre la grabación y la programación, tomó ocho meses pero los creadores del documental insistieron en que, supuestamente, la emisión debía servir para "consolar a la familia" y no tanto para promover la realidad virtual.

La propia Jang, que lleva el nombre de su hija y su fecha de nacimiento tatuados en el brazo, afirmó esperar que el programa pueda "consolar" a otros que también perdieron a familiares cercanos.

Durante la emisión, ambas se sentaron a una mesa para celebrar los cumpleaños que Na-yeon no pudo festejar, cantando "Feliz cumpleaños" juntas.

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