Coronavirus: ¿qué tanto se puede predecir un pico y cómo impactaría una cuarentena total?

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Los infectólogos asesores del Ministerio de Salud Tomás Orduna y Gustavo Lopardo indicaron que más allá de las estadísticas, existe cierta "incertidumbre" sobre cómo se comportará el virus. También hablaron de la responsabilidad individual más allá de las medidas.

Seis meses atrás ni siquiera se sospechaba que el mundo debía sumar esfuerzos para contener un nuevo virus de alta transmisibilidad que no sabe de fronteras. Hoy se conoce que, de no darse el distanciamiento, una persona puede transmitir el nuevo coronavirus a al menos dos individuos más y así conseguir un efecto multiplicador en el cual dos casos pueden llevar a otros cuatro y cuatro a ocho. El 3 de marzo se confirmaba el primer afectado por Covid-19 en el país, la enfermedad que provoca el virus SARS-CoV-2 y poco más de dos semanas después los afectados ya son 97 y 3 los fallecidos.

Este jueves, el jefe de Gobierno Porteño Horacio Rodríguez Larreta compartió que esperan “un pico” de casos para abril, en tanto que el Ejecutivo analiza la cuarentena total. ¿Pero cuánto se puede saber del comportamiento de un virus que irrumpió en diciembre? ¿Cómo se le toma el timing a una medida restricta y cómo esta determinación puede repercutir en el comportamiento del virus? ¿La enfermedad Covid-19 llegó para quedarse? }

Ámbito conversó con Tomás Orduna y Gustavo Lopardo, dos de los infectólogos de referencia convocados por el Ministerio de Salud de la Nación y Gobierno Nacional para entender qué es lo que sucede con este nuevo patógeno.

Comportamiento: ¿se puede predecir un pico?

“Saber cómo se va a comportar el nuevo coronavirus tiene una serie de interrogantes porque lo conocemos desde hace 10 semanas. Cuando hablamos de que el dengue va a tener un pico en abril, podemos dar más certezas porque lo conocemos desde hace décadas y vimos cómo se comporta con distintos climas. Pero del SARS-Cov-2 y la enfermedad que produce, Covid-19 sabemos mucho menos y sólo podemos dar hipótesis basadas en lo que se ha visto en el resto de los países que la presentaron”, señaló el doctor Gustavo Lopardo, médico infectólogo y expresidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI).

Aclaró que las estimaciones que se utilizan en la actualidad “se basan en modelos epidemiológicos”, pero la cuota de incertidumbre existe por muchos factores, entre ellos que en el hemisferio norte “recién se está saliendo del invierno mientras que acá del verano y, por supuesto, las pautas sociales y conductuales, “porque tanto en China como en Corea al avance lo controlaron muy bien, pero nosotros tenemos costumbres diferentes”.

Al respecto, el doctor Tomás Orduna, Jefe de Medicina Tropical y del Viajero del Hospital Muñíz indicó que “si bien algunos cálculos estadísticos de epidemiólogos hablan del 10 al 15 de abril como momento de máxima expresión del virus, esta proyección puede modificarse hacia atrás o hacia adelante dependiendo de las medidas tomadas y del cumplimiento de esas medidas, porque de nada sirve que un gobierno recomiende y adopte resoluciones para que se acate el distanciamiento social y el aislamiento, el lavado de manos y la higiene colectiva y domiciliaria si la comunidad no lo cumple, como sucedió por ejemplo en Italia”.

Entonces, más allá de que se refuercen o no, las medidas de contención por parte del Ejecutivo están destinadas a achatar la curva epidemiológica, porque enlentecer la cantidad de casos para que no se produzca un pico repentino da tiempo para adaptar la atención sanitaria a las necesidades dinámicas. “Con las medidas adoptadas apuntamos a correr la curva por lo menos tres semanas o un mes, porque en ese tiempo vamos a tener más chances de seguir con lo que hoy se hace, fortalecer el sistema de salud pública para dar respuesta”, señaló Orduna y ejemplificó: “No es lo mismo tener 10.000 casos en un mes que en tres meses, porque en el segundo escenario podemos evitar muchas muertes, no todas porque hay pacientes muy frágiles, pero sí muchas. A la vez, vamos a proteger a los trabajadores de la salud, porque si se enferman –algo que sucedió en España- va a costar encontrar reemplazos”.

Si bien el presidente Alberto Fernández reconoció el domingo pasado que pretendía terminar con el problema mientras fuera controlable, él mismo reconoció que los infectólogos le habían advertido que no veían probable el fin del la circulación del virus en el corto plazo.

De hecho Orduna opinó: “Esto va a durar mucho, no va a durar 15 días, sino meses. No sabemos cómo se comportará el virus en otoño o invierno Por ahí no tenemos un pico explosivo, pero después tenemos un tiempo más prolongado. Y durante esos meses el problema va a ser que esa circulación va a coincidir con la de la gripe, la broquiolitis en los niños causada por el virus sincicial respiratorio (VSR) y los sistemas de salud habitualmente están muy requeridos durante el invierno por toda la patología respiratoria histórica, a la cual se le va a sumar Covid-19. De hecho si logramos lo que queremos, que es evitar el pico, la población se va a ir infectando a lo largo del tiempo”.

Una duda frecuente en tiempos en que las personas que entran en los criterios de caso sospechoso o probable deben llamar al 107 – y a las que recién se le testean para el nuevo coronavirus una vez que la prueba de influenza da negativa-, es si se puede cursar la Covid-19 junto con otras enfermedades como la gripe o una angina bacteriana. Para tranquilidad de muchos, Orduna respondió “que los estudios en China, Corea e Italia muestran que las coinfecciones son infrecuentes, no iguales a cero pero sí muy poco probables”.

Cómo impactaría una cuarentena “total”

Se prevé para este viernes una reunión con los infectólogos asesores en el Ministerio de Salud, mientras se espera si el Ejecutivo tomará esta resolución. Ámbito consultó cuál sería el impacto de una medida de esa magnitud desde la transmisibilidad.

Lopardo indicó que si se ordena la cuarentena, “el aislamiento sería muy estricto” y apuntaría “a que aquellas personas que eventualmente están enfermas, las que están en procesos de incubación o que las que tienen Covid-19 pero con síntomas muy leves (en general personas jóvenes) no lo transmitan porque la enfermedad no se manifiesta en todas las personas de la misma manera”.

Por ende, “la cuarentena total intentaría cortar de forma súbita la transmisión de persona a persona, pero sin pretender que la enfermedad desaparezca para siempre, no va a ser fácil que este virus se corte como el SARS en 2002 (su antecesor de la misma familia), porque ese otro virus era menos transmisible”.

Orduna expresó que una cuarentena obligatoria implicaría “la no circulación por la calle, porque el Estado impide la circulación al menos que haya una razón válida”. Y reflexionó que más allá de la medida que se tome, el pueblo “debe ser solidario y tener conductas cívicas”.

Por último, Lopardo reflexionó: “Más allá de que se establezca una cuarentena total o no, tenemos que entender que estamos frente a un desafío colectivo y nosotros como comunidad debemos asumir la responsabilidad que nos cabe para que nos vaya bien”.

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