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Irán capturó un barco iraquí en el Golfo

Teherán - Irán anunció ayer que capturó un petrolero iraquí en el Golfo Pérsico, el tercer barco interceptado por la República Islámica en menos de un mes, lo que generó tensiones entre Teherán y Washington recientemente.

Las fuerzas navales de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen, capturaron un buque cisterna de nacionalidad iraquí.

Siete tripulantes extranjeros fueron detenidos durante la operación, que tuvo lugar el miércoles, según la agencia de prensa Fars.

El navío apresado transportaba “700.000 litros de carburante de contrabando en las cercanías de la isla de Farsi”, en el norte del Golfo, precisó la agencia de prensa IRNA, citando un comunicado de los Guardianes de la Revolución.

El barco iba rumbo a los países árabes del Golfo, según el general Ramezan Zirahi.

Se trata del tercer barco interceptado por Irán desde el 14 de julio en el Golfo. Una tercera parte del petróleo que transita por vía marítima en el mundo lo hace por el Estrecho de Ormuz, ubicado en esa región, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

El 14 de julio, Irán interceptó un petrolero con bandera panameña, el “MT Riah”, que también fue acusado de transportar petróleo de contrabando.

Cinco días después, el 19 de julio, la Marina iraní capturó un petrolero sueco con bandera británica, el “Stena Impero”, sospechoso de “no respetar el código marítimo internacional”.

Estados Unidos pretende poner en marcha una coalición internacional en el Golfo para proteger a los navíos mercantes. Su idea es que cada país escolte militarmente a sus barcos con el apoyo del ejército estadounidense, lo que garantizaría la vigilancia aérea de la zona y el mando de las operaciones.

Pero los europeos se mostraron reacios a la propuesta, para evitar asociarse a la política de “máxima presión” sobre Irán que defiende el presidente estadounidense, Donald Trump, pues quieren preservar el acuerdo sobre el programa nuclear iraní alcanzado con la República Islámica en 2015.

Esta nueva captura podría acentuar las tensiones, que no dejaron de aumentar en la región desde que Washington decidiera retirarse del acuerdo en mayo de 2018, al que siguió la reimposición de fuertes sanciones económicas, que hicieron que Irán perdiera a casi todos sus compradores de petróleo.

Además, los actos de sabotaje de mayo y junio pasados contra petroleros en el Golfo, que Washington imputó a Teherán (y que Irán rechazó haber cometido), y la destrucción de un dron estadounidense, contribuyeron a incrementar la crispación.

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